La pesca de la provincia de Pontevedra exige desde Arcade «la retirada inmediata» de las nuevas obligaciones de control
El sector se concentra en la sede de la federación de cofradías provincial mientras se decide su futuro en Madrid

Adrián Amoedo

Las quejas del sector pesquero se extienden por todo el país. Bien sea en los puertos, ante las delegaciones del gobierno o en Madrid, la flota de bajura exige una modificación urgente de las obligaciones vinculadas al reglamento de control, normativa comunitaria aprobada en 2023 y que es de aplicación para los barcos de pesca de 12 metros o más desde el pasado 10 de enero. Las cofradías de la provincia pontevedresa se han concentrado este lunes en Arcade, Soutomaior, mientras en Madrid los presentantes del sector negocian su futuro con la Secretaría General de Pesca.
La industria lleva días protestando por lo que consideran una normativa inasumible que se resume en dos puntos críticos para la flota de bajura: la notificación previa para llegar a puerto, de cuatro horas, y la necesidad de declarar capturas a partir del primer kilo, lo que obliga al pesaje a bordo de especies con un margen de error de un 20%. Una situación que los llevó a ejercer medidas de presión, culminadas con el amarre realizado hoy.
En el caso de la provincia pontevedresa, además de dejar los barcos en el puerto la Federación Provincial de Confrarías de Pescadores ha llevado a cabo una concentración en Arcade, que comenzó a las 16.00 horas para coincidir con la reunión en Madrid entre el sector y la secretaría general de Pesca, Isabel Artime.

Galicia protesta en Madrid / Cedidas
La reunión de las decenas de pescadores que acudieron a la cita se ha iniciado con cinco minutos de silencio por el grave accidente ferroviario de Córdoba. Tras él, el sector realizó una concentración tranquila y pacífica, solo alterada por los bocinazos y las palabras del patrón mayor de A Illa de Arousa, Juan José Rial Millán, que ha leído un manifiesto en lugar de José Manuel Rosas, el presidente de la federación provincial que acudió a Madrid.
En su intervención, Rial Millán ha recordado que lo que quiere el sector es trabajar «con normalidade» y «non baixo a aplicación dun Regulamento de control que impón obrigas absurdas, prexudiciais e inviables para o noso sector». «Non nos opoñemos ao control da nosa actividade, pero si á inxustiza e á imposición de obrigas imposibles de cumprir e que nos abocan ao abandono da actividade», ha señalado el patrón.
A su juicio, las dos medidas más criticadas desde la bajura solo tienen como objetivo «a recadación económica» en base a las multas. «Temos claro que o principal obxectivo desta norma non é outro que desmantelar a pesca profesional de tipo artesanal, a que faena a menos de 24 horas de porto, a que extrae o produto de mellor calidade e frescura, a que utiliza artes e útiles de pesca e marisqueo altamente selectivas e a que garante a sostibilidade dos recursos mariños, o benestar dos profesionais do mar, e a que demostra ser a máis respectuosa co medio ambiente», ha indicado.
La exigencia que ha trasladado Rial Millán es la «retirada inmediata» de las dos normas más criticadas, las que califica de «absurdas». De hecho, no ha descartado «futuras actuaciones» en caso de que el encuentro no salga según lo esperado.
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