ARVI calculará los daños por ataque de delfín y planteará compensaciones para la flota
Amplía el proyecto «EcoCerco» tras testar dispositivos para ahuyentarlos con resultados irregulares
El estudio culminará con una propuesta de ayudas para la Administración

La bióloga y observadora Elisa García con el armador Óscar Iglesias, presidente de los cerqueros de ARVI / ARVI

La amplia población de delfines que bordea la costa gallega representa todo un espectáculo de la naturaleza, pero también un problema para los pescadores. Los mamíferos, inteligentes como pocos, saben que si se acercan a un cerquero tendrán acceso a comida fácil, aunque eso pueda suponer un riesgo para ellos. Para conseguir darse una comilona, lo intentan (y consiguen) todo, abriéndose paso a través de las redes y provocando roturas y daños en los aparejos de las embarcaciones. Para intentar evitar esto último y también que los delfines puedan sufrir, la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI) lanzó el proyecto EcoCerco junto al Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI) para testar dispositivos que los ahuyentasen de la flota. Tras unos resultados irregulares, ahora nace EcoCerco2 con un nuevo enfoque: si el objetivo es proteger a los animales, ¿y si en lugar de molestarlos se indemniza a los pescadores en caso de daños?
El objetivo de la primera iniciativa, que culminará de forma oficial en las próximas semanas, era la de dar una vuelta de tuerca al uso de los pingers, los dispositivos sonoros que nacieron con la idea de espantar a los delfines. Sin embargo, los sistemas que habitualmente se usaban «emitían ruidos con la misma frecuencia y de manera constante», como explicó a este medio la bióloga y observadora Elisa García. Los cetáceos, haciendo gala de su inteligencia, se adaptaron a ese sonido y con el tiempo, lo que los ahuyentaba acabó siendo una especie de timbre para saber que era la hora de comer.
Así, con EcoCerco se apostó por otro dispositivo que no funcionaba en continuo y se testó en dos barcos: por un lado el Cha-Veiga, de madera y que opera en la Ría de Arousa; por otro, el O Oriente, de acero, y que lo hace desde la Ría de Vigo. Según Jorge Romón, responsable de I+D y de proyectos de ARVI, en el caso arousano «con los jóvenes funcionaba, pero los delfines más adultos no conseguían ahuyentarlos», mientras que en el vigués los resultados fueron «mucho más satisfactorios».

Elisa García, durante la presentación de resultados a los armadores / ARVI
En las reuniones con los armadores para difundir los resultados alguno de ellos sugirió que la diferencia de resultados quizá se debía a que el barco de madera absorbía más el sonido del pinger que en el de acero. Sea como sea, fue precisamente en ese encuentro en el que surgió la teoría que ha dado pie a la continuación del proyecto: «Un armador planteó la cuestión de por qué molestar a los delfines o utilizar un sistema en lugar de indemnizar a los pescadores si hay un ataque», explica Romón. El espejo en el que se ven, de cierta forma, está en las compensaciones que se dan por los asaltos de los lobos al ganado, donde el ganadero recibe un pago por las pérdidas. «Puestos a ser ecológicos, lo mejor sería no molestar a los delfines», opina Romón.
EcoCerco2, que es una de las iniciativas que figura en la última resolución del Programa Pleamar, buscará así calcular durante un año todas las roturas de aparejo y el coste de su reparación para, con estos datos, establecer una propuesta de baremo de indemnización por ataques. La clave estará en «buscar una forma de identificar cuando esa rotura se produce por delfines o por otras causas», recuerda Romón, que señala que los resultados se plantearán a la Administración para ver la posibilidad de crear esas compensaciones.
Esta continuación del proyecto, que también cuenta con la colaboración de BDRI, tiene un presupuesto total de 202.273 euros y recibirá una subvención total de 141.591, que será cofinanciada por la Unión Europea a través del Fempa (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura).
Suscríbete para seguir leyendo
- Depredadores terrestres en alta mar: «Capturábamos incontables tiburones. Hasta el punto de destruir el ecosistema»
- «Hemos visitado colegios y sorprende que niños de primaria no sepan identificar un pez tan característico y gallego como el rape»
- La conserva gallega vuelve a importar sardina marroquí tras más de 100 días del veto de Rabat
- El «DSV Commander» renueva el tren de fondeo de Canido tras extraer más de 100 muertos del siglo XX
- El marisqueo vigués prueba que «sí se puede» regenerar los bancos: «Ojalá O Areíño sirva para motivar a otras cofradías»
- El inicio de la campaña del pulpo deja en Galicia un 40% menos de descargas y apenas 130.000 euros facturados al día
- La gobernanza pesa más que la eslora en la sostenibilidad de la pesca
- España testa en el Mediterráneo unas nuevas puertas de arrastre para reducir el impacto de la flota