La formación sanitaria del mar se adapta a la pesca artesanal con un «minicurso» de seis horas
La nueva norma integra la categoría «Inicial Básica» para los barcos que faenan a 30 millas o menos y tienen el botiquín más simple

Barcos de cerco y artes menores amarrados en el Puerto de Vigo. / Marta G. Brea
El sector del mar es uno de los mayores afectados por el impacto de la siniestralidad laboral. La pesca ocupa cada año un hueco en la parte alta de la lista negra con accidentes de todo tipo —leves, graves e incluso mortales—, y por ello se hace indispensable que las tripulaciones reciban formación sanitaria. Ya no solo por todo lo que pueda pasar, sino para prevenir que ocurra una desgracia.
La orden por la que se regían hasta ahora los cursos que proporcionaban los conocimientos mínimos necesarios a las dotaciones de los barcos databa de 2004, aunque no ha permanecido invariable. Se fue modernizando a través de distintas resoluciones, pero la nueva regulación que ha aprobado el Gobierno y ya recoge el BOE «aportará más claridad y simplificación», explica la responsable del servicio de formación de la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI), Rosa Meijide.
Con esta normativa pasan de dos a cinco los certificados de formación sanitaria específica para las tripulaciones, que precisarán uno u otro en función del puesto que ocupen. La principal novedad es que nace una nueva categoría además de las que ya había —«Inicial» y «Avanzada»—, que será la «Inicial Básica». Está pensada para la flota de pequeña eslora: los capitanes, patrones y oficiales de buques de pesca que navegan a 30 millas o menos de tierra y tienen el botiquín tipo C —el más sencillo, que incluye material básico de primeros auxilios como gasas, vendas, desinfectantes o analgésticos—.
Antes debían hacer un curso de 22 horas que se reduce a las seis, con el foco en la valoración rápida de emergencias y constantes vitales; RCP básica y atragantamientos; hemorragias, heridas y quemaduras; traumatismos y transporte de heridos; administración básica de fármacos o consulta médica por radio. Se trata de poner las cosas más fáciles a los pescadores con barcos de menor porte, la mayoría artesanales y en los que faenan un número muy reducido de personas, cuando no solo una.
Al mismo tiempo, la formación sanitaria específica «Inicial» se desglosará en tres nuevos certificados: la «Inicial» —para capitanes, patrones y oficiales con botiquín C hasta 60 millas o B adaptado— y las orientadas a jefes y oficiales de máquinas y oficiales de radio. El conocimiento se moldea así a las particularidades de estas ocupaciones y se completa con la formación «Avanzada» para titulados con botiquín A o B —el primero, el más completo, provisto con equipos de reanimación, inyectables o material de sutura, que también contempla el segundo aunque en menor medida—.
Estos últimos tendrán una duración de 40 horas, mientras que la «Inicial» se mantiene en 22. La validez será en todos los casos de cinco años y salvo en la «Inicial Básica» habrá cursos de actualización.
La salud mental en el mar
La formación sanitaria específica «Avanzada» incorpora un bloque explícito sobre salud mental y urgencias psiquiátricas a bordo que sirve a la tripulación para saber identificar factores predisponentes de alteraciones del comportamiento y reconocer el impacto de drogas y alcohol sobre la seguridad del buque. El programa proporciona conocimientos sobre el manejo no farmacológico de situaciones como agitación, tentativa de suicidio, delirium tremens, síndrome de abstinencia y convulsiones tónico-clónicas, además de la propia intoxicación por sustancias de abuso. Subraya también la necesidad de activar la consulta médica por radio ante sintomatología psiquiátrica, como parte del circuito de asistencia a distancia en el mar.
El temario impartido aborda además los recursos sanitarios para la gente del mar; anatomía y fisiología; historia clínica elemental y exploración; soporte vital; control de hemorragias y shock; tratamiento de heridas, quemaduras o congelaciones; intoxicaciones y uso de antídotos; esguinces, luxaciones y fracturas con inmovilización; prevención de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales; higiene personal y del buque con foco en la «higiene mental» y epidemiología; ETS y enfermedades tropicales; urgencias ocular-odontológicas; muerte en el mar; atención al parto; o administración de medicación y sueroterapia y documentación sanitaria.
En cuanto a la composición de las aulas y el profesorado, la orden fija un máximo de 16 alumnos por curso y exige, durante las prácticas, al menos un instructor por cada ocho. Cada curso debe contar como mínimo con un instructor evaluador principal —con Grado en Medicina o Enfermería (o equivalentes)— y un instructor de apoyo.
Podrán impartir estas enseñanzas el Instituto Social de la Marina, los centros educativos oficiales que formen para títulos profesionales de marina mercante o pesca y entidades privadas, siempre que estén homologadas y supervisadas por el ISM; y el personal docente debe estar cualificado conforme a los requisitos del Convenio STCW.
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