El lenguaje universal de un balón: la mejor marea de Stella Maris
Tripulaciones de Malvinas o la costa africana participaron este domingo en la IV edición del Torneo de Navidad organizado por Stella Maris con la colaboración de la Autoridad Portuaria de Vigo. Elvira Larriba, delegada del Apostolado del Mar y directora del centro en la ciudad olívica: «Muchos no se conocen entre sí, hablan idiomas distintos. Pero le das un balón y todo sale solo». El marcador era lo de menos... casi siempre.

Marineros cambian los aparejos por el balón en el IV Torneo de Navidad Stella Maris / Pablo H. Gamarra

Se escuchan desde fuera el silbato, algunos aplausos y ese sonido estridente que hacen las zapatillas deportivas sobre el parqué: hay partido. Partidos, más bien. Los escasos diez minutos que dura cada encuentro no restan una pizca de efusividad a un entrenador por circunstancias con camiseta del Celta, ágil en aspavientos por la banda, ni al público ni a los equipos que esperan su turno con equipaciones fosforitas de distintos colores. «¡Que estabas solo!» Esa no entró. Otro aplauso, «venga, que hay tiempo».
Juegan Pedro, Edwin, Jordan, Wilmar, Lamar, David... «Lo del fútbol es algo prodigioso», comparte la directora del centro de Stella Maris en Vigo, Elvira Larriba. «Hablan idiomas distintos, muchos no se conocen entre sí. Pero le das un balón y todo sale solo». Estamos en el polideportivo de O Berbés, donde se celebra este singular campeonato y desde donde apenas se deja ver un palangrero, el Aguas Santas portugués, entre los edificios del puerto. No importa, el espíritu de la flota ya está ahí dentro.
Porque es la IV edición del Torneo de Navidad que organiza la entidad benéfica, adscrita a la Iglesia Católica, en colaboración con la Autoridad Portuaria. Porque los equipos son marineros de los grupos Pescapuerta, Polar Seafish (Lafonia), el pesquero Dux o de la propia policía del Puerto. También hay una equipación de la Argonat Band, en la que también hay marinos y que lo mismo anotan un 3-0 que versionan el Perfect de Ed Sheran y el Burrito Sabanero con acordeones y clarinetes. Por qué no.
La iniciativa
En Stella Maris querían que las tripulaciones bajasen de los barcos, saliesen del muelle. Máxime en estas fechas, con familias a miles de kilómetros de distancia y a punto de partir de nuevo a por calamar, espada, pulpo o lo que sea. Se les ocurrió lo del futbito. «Para la policía portuaria también es una manera de que se conozcan, un modo de abrir una vía para comunicarse», explica el presidente del Puerto, Carlos Botana. «Hay algunos que vienen sueltos y aquí se conforman los equipos para que participen todos».
La cuestión es tener una actividad, hacer algo diferente. Con el tiempo, eso sí, la cosa se ha vuelto algo más seria. «Estos días estuvieron entrenando y todo», abunda, risueña, Larriba. «¡El balón me venía largo!», se lamenta, al final de uno de los partidillos, uno de los de camiseta verde. Hay marineros que pueden estar cerca de un año sin ir a casa o sin visitar sus países de origen; en esta edición del torneo la mayor parte de los jugadores son de ascendencia peruana y senegalesa porque los de Indonesia no se anotaron.
«Nosotros --sigue Larriba-- atendemos a las personas que no atiende nadie». Su equipo de voluntarios presta todo tipo de servicios, incluso de recepción de paquetería, incluso con cursos de educación postural para mejorar sus condiciones físicas a bordo, incluso de solo (¿solo?) escuchar. Son un comando portuario del esfuerzo y la empatía.
La competición remata en O Berbés. En los muelles esperan los buques Beagle FI, Robin M. Lee, New Polar, Hadassa Bay... Pero esa ya es otra liga.
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