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Las posturas enfrentadas enrocan la negociación de las cuotas pesqueras

La decisión del Consejo de Ministros de la UE se demora nuevamente por las tiranteces entre países

Mar teme otro golpe a la flota gallega: «La información no es muy buena»

El comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, charlando ayer con el ministro Luis Planas.

El comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, charlando ayer con el ministro Luis Planas. / UNIÓN EUROPEA

Vigo

El Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea ha dejado patente un año más las tiranteces entre los distintos Estados miembros y el Gobierno de Ursula von der Leyen a la hora de definir el futuro de la pesca comunitaria. «Como siempre, estamos en medio de una maratón», destacaba el titular de pesca portugués, José Manuel Fernandes, en declaraciones a los periodistas que desde la capital belga permanecían muy atentos al anuncio de las cuotas y totales admisibles (TAC) del Atlántico y el Mediterráneo en 2026.

No hubo tranquilidad y mucho menos un acuerdo placentero a lo largo de la tarde de este viernes. Las posturas enfrentadas enrocaron la negociación de las posibilidades pesqueras, como viene siendo habitual. Y con la demora de la decisión, todavía sin adoptar a última hora de la noche, se acentuaba más la sensación negativa entre el sector, las administraciones y algunos partidos políticos gallegos.

Con la merluza formalmente salvada —así lo avanzó el jueves en la primera jornada de reuniones el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, desvelando que sus capturas se mantendrán el próximo ejercicio—, la preocupación se intensificó a lo largo del pasado día en tres especies clave para Galicia: la caballa, el lirio y el abadejo.

El equipo científico del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) recomienda para ellas un tijeretazo del 70%, 41% y 26%, respectivamente. Un planteamiento que rechazó de facto la Xunta por el impacto de 65 millones de euros que encajarían los buques y las lonjas de la comunidad de llegar a ratificarse dichas disminuciones.

La información que llegaba a cuentagotas «no es muy buena», adelantó la conselleira do Mar, Marta Villaverde. Hoy se conocerán sí o sí resultados. La responsable gallega se opone a «que se vaya a mínimos» y que Bruselas «peque de ese sesgo medioambientalista, biológico, y no se tengan en cuenta los informes que hablan del impacto socioeconómico para la flota». «Esperamos que esa propuesta se mejore y alcance lo que necesita la flota gallega para seguir siendo rentable», abundó en este sentido, mostrando su indignación porque los barcos que ejercen una «pesquería responsable» paguen los platos rotos de los que «no cumplen y no respetan».

También expresó su malestar la eurodiputada gallega Ana Miranda, perteneciente al BNG y miembro además de la Comisión de Pesca de la Eurocámara. «Denunciamos que este acuerdo no tenga en cuenta el aspecto socioeconómico y que le dé prioridad al aspecto medioambiental», aseguró sobre lo que definió como «un nuevo ataque» a la pesca gallega. «La Comisión Europea y el Consejo no entienden el sector pesquero gallego y toman decisiones sin tener en cuenta que Galicia es una nación altamente dependiente de la pesca», apostilló asimismo, lamentando también los «excesivos recortes» que sufrirá el gallo (-20%), la merluza (alrededor del -6%), el rape (-3%) y la cigala (-21%), como consecuencia del pacto firmado esta semana entre la UE y Reino Unido para las poblaciones que gestionan de forma conjunta.

Las negociaciones entre los Estados miembros y el Ejecutivo comunitario avanzaron lentamente. A la preocupación por la estabilidad en el Atlántico se sumó la desorbitada reducción de los días de pesca en el Mediterráneo planteada por el Gobierno de Ursula von der Leyen: un hachazo del 65% de los días de faena, hasta apenas 9,7 días, con la posibilidad de recuperar un nivel de actividad similar al de 2024 —unos 130 jornadas— solo si se realizan nuevas medidas de compensación, que tanto el Gobierno como el sector ven con recelo.

El propio Planas tildó el jueves dicha propuesta «de otro planeta». Villaverde se solidarizó también con el litoral del este español trasladando su «máximo apoyo» y recordando que es una medida «incompatible con una actividad pesquera rentable».

El debate en torno al Mediterráneo no flojeó y fue el tema que se enquistó hasta más tarde, conforme informaron fuentes comunitarias. El Ejecutivo europeo lidió con la alianza formada por los países más afectados —España, Francia e Italia—, que ya entrada la noche seguían analizando los pormenores de la nueva propuesta de compromiso de Bruselas.

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