España salva la cuota de merluza en aguas ibéricas y pone el foco en la caballa: «Estamos indignados»
Planas cuestiona a los países extracomunitarios con los que la UE comparte la gestión de la xarda por «la fijación unilateral» de sus capturas
La Xunta pide paliar el hachazo del 70% planteado para esta especie, así como el recorte del abadejo y el lirio, por su impacto de 65 millones

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante su intervención este jueves en el Consejo de Ministros de Pesca de la UE. / OLIVIER HOSLET
La pesca española contiene la respiración a la espera de conocer con detalle cuál será el escenario para el sector en 2026. La decisión que adoptará el Consejo de Ministros de Pesca de la Unión Europea que arrancó hoy en Bruselas y previsiblemente concluirá mañana —si no en la madrugada del sábado, como se ha acostumbrado a demorar en los últimos años por las discrepancias entre los Estados miembros a la hora de alcanzar un acuerdo— permitirá conocer cuáles son las posibilidades pesqueras para el conjunto de la flota, también la gallega, que este jueves vivió una jornada agridulce con alguna nota positiva pero demasiadas preocupaciones.
La mayor tranquilidad la proporciona la cuota de merluza en aguas ibéricas, que como avanzó el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, permanecerá intacta. «Vamos a mantener las 17.445 toneladas del año anterior, lo cual es una magnífica noticia», remarcó el responsable, que puso el foco en la caballa, otra de las especies clave para Galicia, teniendo en cuenta que el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) ha planteado para ella un recorte del 70% que todavía tienen que determinar los Veintisiete si aplicarán o no.
El quid de la cuestión aquí es que la gestión de la xarda es compartida entre los países europeos y varios socios extracomunitarios, entre los que se incluyen Dinamarca —en lo que respecta a las Islas Feroe y Groenlandia—, así como Islandia, Noruega, Rusia y el Reino Unido, muchos de los cuales ya han adelantado que van a hacer caso omiso a la recomendación de los científicos y decidirán sus posibilidades de pesca sin consenso con el bloque. Una posición que deja a la Unión Europea en un escenario extremadamente delicado.
«Estamos indignados por la situación de la fijación unilateral de cuotas por parte de estos estados», dijo Planas, insistiendo en que «de nada vale» que España y el resto de los Estados miembros reduzcan hasta un 70% sus capturas de caballa, esencial para la flota de Galicia, «cuando otros no siguen la misma línea de actuación». También se pronunció sobre esta especie la conselleira do Mar, Marta Villaverde, que cifró un impacto de 65 millones de euros para la comunidad si se oficializa su bajada y las reducciones propuestas para el lirio (-41%) y el abadejo (-26%).
La responsable gallega destacó que estas disminuciones son «totalmente inasumibles». Desde Bruselas, donde estos días mantiene diversos contactos con altos representantes institucionales y europarlamentarios, pidió al Gobierno de Ursula von der Leyen que palie sus efectos y dejó claro que la autonomía se «juega mucho». De igual manera, consideró que el mantenimiento de la cuota de merluza en aguas ibéricas es «lo mínimo», puesto que «lo ideal sería que se pueda elevar un poco».
«Nos acogotan más»
Para la pesca española son insuficientes las posibilidades pesqueras que plantea la Comisión Europea para 2026 en las aguas comunitarias. «Cada año nos acogotan más, nos ponen nuevos recortes, nuevas imposiciones», denunció el presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Basilio Otero, en declaraciones a medios españoles desde la capital belga. «Estamos derivando hacia un mayor número de importaciones y un menor número de barcos y de posibilidades de pesca de nuestros pescadores», advirtió.
También mostró su rechazo Javier Garat, presidente de la Confederación Española de Pesca (Cepesca), que reconoció sentirse preocupado respecto a los descensos propuestos en el Atlántico para el abadejo, la caballa, el lenguado y la cigala del Golfo de Cádiz, a pesar de la tranquilidad que aporta el mantenimiento de la merluza en aguas ibéricas. Incidió además en la compleja situación del Mediterráneo, donde el Ejecutivo comunitario ha propuesto que cada buque español salga a faenar 9,7 días al año en 2026, un desplome del 64% frente a los 27 días inicialmente planteados por Bruselas para las capturas de este 2025. Pidió que se autorizasen «por lo menos 143 días de pesca», aunque añadió que «la clave» van a ser las medidas compensatorias.
Planas aseguró que peleará por que la flota tenga más jornadas en 2026 con respecto al presente año frente a la propuesta «de otro planeta» de la Comisión Europea. Recordó que el «esfuerzo» del sector para poner en marcha medidas de conservación debe ser debidamente considerado y que este «no es infinito», insistiendo en que el «mayor esfuerzo que se ha realizado en ningún caladero en la historia de la política pesquera común» debe ser premiado.
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