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Los armadores vigueses cargan contra el tijeretazo a la pesca en Gran Sol: «Atiende exclusivamente al aspecto medioambiental»

ARVI lamenta que el nuevo acuerdo entre la UE y Reino Unido «se une a una reducción constante» de los TAC y cuotas en los últimos años

Preocupación también entre las organizaciones pesqueras de Marín, Burela y Celeiro: «Hay variables que se escapan a nuestro control»

Edificio de la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI).

Edificio de la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI). / Marta G. Brea

Vigo

La Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI) lamentó este jueves el acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y Reino Unido que define los nuevos TAC y cuotas para 2026. Como adelantó en su edición de hoy FARO, el pacto supondrá un tijeretazo de 10.800 toneladas para las cuatro especies clave de la flota gallega: merluza, rape, cigala y gallo. Esta última esencial para los pesqueros vigueses, que viven de la pesca de rapante.

«Deseamos manifestar nuestra preocupación porque, una vez más, se atiende exclusivamente al aspecto medioambiental de la situación de los stocks pesqueros, haciéndolo además en el límite inferior del rango que podría haberse adoptado», destacó la asociación en declaraciones remitidas a los medios.

Los TAC y cuotas acordados para 2026 que más afectan a Galicia contemplan una caída global próxima al 8%. Se recorta no solo el gallo de Gran Sol (-20% en la zona VII hasta las 16.024 toneladas, una merma que no compensa la ligera subida en la zona VI, donde crece un 5,9% hasta las 6.190), sino también la merluza (-5,8% hasta las 30.607 toneladas), el rape (-3% en la zona VII con 46.122 toneladas y -1,2% en la VI con 10.971) y la cigala (-21,1% hasta las 13.167 toneladas).

«Lamentamos que los aspectos sociales y económicos, que en la PCP (Política Pesquera Común) tienen el mismo peso que el medioambiental, se hayan dejado de lado, lo que además se une a una reducción constante de posibilidades de pesca en los últimos años, en lo que se refiere a especies principales para nuestra flota de Gran Sol», apuntaron asimismo desde ARVI.

«Nuestra preocupación es a medio plazo»

El gerente de la Organización de Productores de Pesca del Puerto y Ría de Marín (Opromar), Juan C. Martín Fragueiro, está en la línea con lo que se opina desde Vigo y cree que los negociadores «han tenido en cuenta la evaluación científica» del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), «pero no las implicaciones socioeconómicas». A su juicio, esta decisión «va a marcar la tendencia para todo lo demás» que está en juego estos días en el Consejo, en especial por los recortes previstos en la caballa y la bacaladilla, «que falta por decidir».

También en el norte de la comunidad ven con cierta preocupación el devenir del stock norte de la merluza, aunque también entienden como esperados los resultados de las negociaciones entre la parte comunitaria y la británica. «Hay reducciones importantes, pero creo que no va a afectar a nivel operativo», comenta Jesús Lourido, gerente de la Organización de Productores Pesqueros Puerto de Celeiro.

Para Lourido, el contenido del comunicado «era lo esperado» y cree que la caída en el caso de la merluza, especie que más capturan, «es asumible». «Pero nuestra preocupación es a medio plazo», recuerda, «porque hay una reducción continua» y «hay variables que se escapan a nuestro control, como es el caso del cambio climático». Eso sí, estima que lo que detectan los pescadores en el caladero es que se dan «repuntes a nivel de biomasa, con estabilidad y tendencia hacia arriba».

Sergio López, director gerente de la OPP de Burela, es de la misma opinión. En su caso, apunta a que las vedas impuestas desde Bruselas a la pesca de fondo también están afectando a la recolección de datos de la merluza, al haber caído las capturas y, por lo tanto, la mortalidad por pesca: «Es algo que yo mismo dije al ICES».

En lo que se refiere a los resultados del acuerdo en día, López estima que cualquier variación que no exceda el 5% debería afectar a la actividad de la flota. «En el caso de Gran Sol estábamos más o menos avisados de que la negociación iba por ahí», lamenta.

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