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El abandono de marineros aumenta más que nunca: seis casos por día

La organización internacional ITF tiene 139 casos sin resolver solo de los notificados en lo que va de año | Dos son de barcos de capital gallego: el «Novo Ruivo» y el «Dux», que está amarrado en Vigo

El «Dux», de capital vigués, consta formalmente como buque abandonado. Está en Bouzas. |

El «Dux», de capital vigués, consta formalmente como buque abandonado. Está en Bouzas. | / P. H. Gamarra

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

El pesquero vigués con número de identificación 8605935 se llamó Golden Touza hasta el 11 de julio de 2017, que fue vendido a Angola y pasó a denominarse Cuteta. Lo adquirió una empresa local de nombre Construções & Empreendimentos Angola SA (Crisgunza), que estaba especializada en energía aunque exhibía su carácter polifacético: tenía una compañía de viajes compartidos, aspiraba a reestructurar la logística frigorífica de su país y patrocinaba un equipo semiprofesional de baloncesto. Lo que no hacía era pagar a sus marineros.

En el Cuteta quedarían atrapados en la primavera de 2019 cinco tripulantes gallegos; el último en desembarcar y tras un año sin cobrar un duro, el joven maquinista Iván Diéguez, no llegaría a Galicia hasta los primeros días de junio. Este barco todavía está en la lista negra conjunta de buques abandonados de la Organización Marítima Internacional (OMI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT); no hay señal de movimiento por mar desde las 13:10 UTC del 5 de junio de 2021, en el puerto de Bisáu.

Marineros piden ayuda desde un buque abandonado en el puerto emiratí de Al Hamriya. |  ITF Global

Marineros piden ayuda desde un buque abandonado en el puerto emiratí de Al Hamriya. | / ITF Global

Casos como el del ex Golden Touza, de buques con abandono de las responsabilidades del armador, se ha repetido en lo que va de año en más de 230 ocasiones, con todo tipo de embarcaciones y en dársenas de todo el mundo, como consta en los registros de la OMI, OIT y la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF).

Incluso sin tener en cuenta las situaciones que puedan producirse en el mes de diciembre, se habrá marcado un récord desde que existen registros: los casos activos notificados en lo que va de 2025 —sin resolver (139) o «controvertidos» (47)— afectan a cerca de 2.070 marineros, equivalentes a media docena de personas desamparadas más cada día. Hay trabajadores de todas las nacionalidades aunque destacan las de Indonesia, India, Bangladesh, Sri Lanka o Filipinas. La inmensa mayoría, atrapados en buques con banderas de conveniencia.

«Ofrecen a los armadores anonimato, desregulación e inmunidad en detrimento directo de los derechos de la gente de mar», ilustra la ITF, para quien este tipo de pabellones son «parásitos» de la industria marítima. Los barcos registrados en San Cristóbal y Nieves, Tanzania y Comoras encabezan el listado de unidades abandonadas.

Los gallegos

Hay dos expedientes abiertos de buques de capital gallego, aunque con banderas de Portugal y Guinea-Bisáu. Este último, de nombre Dux —ex Anuva o ex Albri II— está en el muelle vigués de Bouzas desde el pasado mes de marzo: en el Sistema mundial Integrado de información marítima (GISIS) es un barco apátrida porque su pabellón es «desconocido».

El Dux atracó en la terminal con nueve personas a bordo procedente de Bisáu «para realizar tareas de mantenimiento y reparación», como consta en el expediente oficial de la OMI. Le fue denegado el acceso pero, tras ser sometido a una investigación antidrogas en medio de la ría, pudo atracar por el mal estado de la mar. A comienzos de junio debía más de 8.000 dólares a cinco marineros —no hay constancia de dónde están los cuatro restantes— y la OMI solo ha verificado que el armador realizó un «pago parcial» con la repatriación del jefe de máquinas. Los trabajadores han sido asistidos por Stella Maris.

Imagen de archivo del «Novo Ruivo» en el puerto de Vigo. |  JDAP / Shipspotting

Imagen de archivo del «Novo Ruivo» en el puerto de Vigo. | / JDAP / Shipspotting

El segundo caso activo que concierne a capitales gallegos es el que desveló FARO esta semana, el del Novo Ruivo, amarrado desde el 19 de septiembre en el puerto caboverdiano de Mindelo. Se trata de un palangrero que está a nombre de la empresa portuguesa Somar Produtos do Mar, domiciliada en Viana do Castelo, aunque sus dos armadores son de A Guarda; la compañía tiene un local en concesión para pertrechos en el puerto de Vigo.

A bordo permanecen doce trabajadores, seis angoleños y seis indonesios, que suman ya ocho meses sin cobrar y una deuda próxima a los 60.000 euros. Somar ha alegado problemas de tesorería; hace unos meses rechazó una oferta de venta por el Novo Ruivo superior a los dos millones de euros.

«Las promesas del armador han sido falsas»

Los doce marineros del palangrero Novo Ruivo que permanecen a bordo en el puerto de Mindelo (Cabo Verde) notificaron su caso con efectos desde el 1 de mayo: fue entonces cuando lo que comenzó como un atraso en el cobro de la nómina se ha convertido en un caso clasificado como de «abandono». «La tripulación se encuentra en una situación terrible», ha lamentado el inspector de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) y coordinador del equipo de Fishers Support, Gonzalo Galán. La empresa armadora —la portuguesa Somar pero de propietarios de A Guarda— «ha prometido repetidamente a la tripulación que les pagaría los salarios atrasados desde hace tiempo, pero estas promesas han resultado falsas».

Estos trabajadores —seis de Angola y seis de Indonesia— urgen su repatriación y el abono de sus nóminas, que totalizan los 60.000 euros y de las que dependen sus familias. «Es sumamente preocupante que estas situaciones sigan ocurriendo en buques de propiedad europea», ha apostillado Galán, que recuerda que los marineros afectados «quedan completamente indefensos y sin mecanismos efectivos para proteger sus derechos».

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