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Más manos (robot) para limpiar el mar

Fundaciones y empresas noruegas impulsan los primeros proyectos que aprovechan el potencial de los drones submarinos para recuperar los aparejos desechados en los fondos, culpables de la pesca fantasma. «Solo este año hemos retirado ya más de 1.000 unidades», exponen desde Elv og Hav.

Personal de la fundación ambientalista Elv og Hav extrae uno de los aparejos de pesca que habitan en el fondo de la costa noruega. A los laterales, planos detalle del proceso de recogida de esta basura marina.

Personal de la fundación ambientalista Elv og Hav extrae uno de los aparejos de pesca que habitan en el fondo de la costa noruega. A los laterales, planos detalle del proceso de recogida de esta basura marina. / Elv og Hav

Vigo

Los drones han llegado para revolucionar numerosas actividades en las que se han vuelto auténticos aliados. En el audiovisual, por ejemplo, para tomar planos de infarto. Pero también en la agricultura, al facilitar la monitorización de los cultivos; apoyando las labores de rastreo, identificación y rescate de los servicios de salvamento, con su vista de lince, o en la entrega de paquetería, con el ambicioso objetivo de llegar a millones de hogares en un futuro no muy lejano. Su figura se suele asociar al espacio aéreo, a los vuelos no tripulados que estos artefactos acostumbran a realizar, pero hoy más que nunca están presentes en el mar, a decenas de metros de profundidad. La variante acuática de estos robots se utiliza en el campo de la cartografía, para el mapeo 3D de los fondos. Y del mismo modo está haciéndose un hueco en la defensa, igual que en tierra. Quizás su vertiente más desconocida, pionera y desde luego positiva para el entorno, sea la que se desarrolla en Fredrikstad, la pequeña ciudad en la que desemboca el río Glomma, el más largo de Noruega. En esta localidad costera que ronda la población de Pontevedra — viven 85.000 personas— nació en 2019 la fundación ambientalista Elv og Hav, que desde hace cuatro años emplea drones submarinos para recoger los restos de los aparejos pesqueros que yacen en la costa.

«Empezamos a experimentar con ROV sencillos y económicos. Con el tiempo, y gracias a la experiencia adquirida, pasamos a usar equipos profesionales, aunque uno de los mayores retos ha sido siempre conseguir la financiación necesaria para mantener la operación en marcha», explica en declaraciones a FARO el responsable de la entidad, Rune Berntsen, sobre esta novedosa dinámica para combatir la pesca fantasma: la que causan las redes o nasas abandonadas en el mar de forma involuntaria. Los pequeños equipos que salen a cada batida están formados por no más de seis personas que, durante cinco días, llevan a cabo una misión en la que pueden llegar a recuperar más de 100 útiles perdidos. «Solo este año hemos retirado ya más de 1.000 unidades», matiza Berntsen. Esta ofensiva contra las malas artes se expande hasta el Parque Nacional Ytre Hvaler, así como en distintos puntos de Færder, Raet, Jomfruland, Ålesund, Drøbak y Oslo.

WWF estima que más del 90% del plástico que acaba en el océano se hunde, constituyendo una parte importante del problema los aparejos de pesca que terminan en los fondos. En Noruega, cada temporada, más de 17.000 trampas de langostas desaparecen. Un flujo constante de kilos de acero que irremediablemente acaban enterradas bajo los lechos.

Ante este escenario, la de Elv og Hav no es la única iniciativa que se ejecuta aprovechando el potencial de los drones para limpiar el mar: a lo largo de la costa nórdica existen más proyectos similares que comparten el mismo propósito de eliminar las artes que promueven la pesca fantasma. «Aquí todos tenemos una relación con el mar y hemos presenciado con nuestros propios ojos el gran aumento de la basura marina. Lo sentimos en el cuerpo y en el corazón, y por eso muchos queremos contribuir. Sabemos que es importante para el clima, la biodiversidad, los animales... Y también para nosotros mismos», remarcan desde la organización.

ROV serpiente

Otro caso de éxito del empleo de robots en las tareas de limpieza del litoral noruego es la colaboración entre la tecnológica Eelume —asentada en Trondheim y artífice de una serie de «ROV serpiente» que efectúan tareas de inspección, mantenimiento y reparación acuáticas— con Green Bay, una empresa social clave en la retirada de nasas y redes extraviadas. Su asociación va más allá de las labores de saneamiento, ya que Green Bay contribuye en el desarrollo de la tecnología autónoma de Eelume. «Los aparejos de pesca perdidos representan una grave amenaza para la biodiversidad marina», dicen, motivados por impulsar «la innovación en tecnología marina autónoma».

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