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China pesca 425 toneladas diarias más; España cae a niveles inéditos

La flota del gigante asiático vuelve a incrementar sus capturas, por encima de 10,3 millones de toneladas, pese a la anunciada limitación de capacidad

Galicia nunca faenó tan poco

El «reefer» de pabellón de Vanuatu «Hai Feng 678», cargando capturas de buques chinos en alta mar.

El «reefer» de pabellón de Vanuatu «Hai Feng 678», cargando capturas de buques chinos en alta mar. / Sea Shepherd

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

En diciembre de 2017 el gobierno chino se comprometió, en una cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) celebrada en Argentina, a limitar a 3.000 los pesqueros de su flota de aguas distantes (long distance fishing fleet) para el año 2020. Aseguraba entonces que, de este modo, volvería al mismo nivel de capacidad en gran altura que en 2016. El problema es doble. Primero, y sobre todo, que existen estimaciones que elevan el volumen real de este ejército a flote hasta los 19.966 barcos, como consta en un informe (A9-0282/2023) del Parlamento europeo; y segundo, que la expansión de la industria pesquera de China a distintos países africanos o de Oceanía está derivando en la creación de filiales y el uso de banderas de conveniencia —como Camerún o Vanuatu—, de modo que hay decenas de embarcaciones que no constan como chinas pero que sí reportan directamente a Shandong, Zhoushan o Yazhou.

El último inventario de capturas globales de la FAO, recién divulgado de manera oficial y con datos correspondientes a 2023, constata una realidad que se niega desde Oriente: China ha vuelto a incrementar sus capturas, a razón de 425 toneladas diarias más en un año, hasta los 10,34 millones de toneladas. En paralelo, la flota española —en torno a un 45% de la capacidad es gallega— ha anotado el peor registro de su historia, con apenas 724.564 toneladas de pescados y crustáceos. Dicho de otro modo: mientras la flota china incrementó su producción salvaje en esas 425 toneladas diarias en 2023, la española hizo el camino inverso, desangrándose con 52 toneladas diarias menos de capturas. La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Estos datos hacen referencia a la actividad de cada pabellón y reflejan, en consecuencia, el progresivo adelgazamiento del sector a escala europea debido a las limitaciones normativas, la falta de rentabilidad o de relevo generacional.

El bum del Kremlin

Pero el caso de China no es el único, pese al compromiso tácito de buena parte de los Estados ribereños por rebajar la presión, o al menos contenerla, sobre los océanos. Rusia es uno de los principales exponentes de la expansión pesquera, con una estrategia a largo plazo de renovación y ampliación de flota. El Kremlin empezó en 2017 con un programa de cuotas por inversiones (investment quota scheme), con cupos de pesca a cambio de nuevas construcciones y el compromiso de adjudicar el 70% de los proyectos a empresas locales. Aquella iniciativa a punto estuvo de recalar en Vigo: Metalships & Docks amarró la construcción de un megaarrastrero de 108 metros de eslora que sería después replicado en otras seis unidades en el astillero Admiralty Shipyards (San Petersburgo). La armadora era Russian Fishery.

La compañía de Grupo Rodman no logró poner el pedido en vigor y el pesquero, Vladimir Limanov, finalmente se ensambló en Tersan (Turquía). Pero es que, en paralelo a las ingentes partidas de dinero público dispensadas y programadas a futuro, la Agencia Federal de Pesca (Rosrybolovstvo) está trabajando en incrementar su presencia en África. Con Marruecos ha cerrado ya un acuerdo de cuatro años, prorrogables por otros cuatro, para faenar 80.000 toneladas anuales de especies pelágicas como sardina, caballa o anchoa. Y está estudiando pesquerías en otros 19 países del continente para negociar nuevas cuotas.

¿El resultado? Por lo pronto, la flota pesquera de pabellón ruso incrementó sus capturas en más de 100.000 toneladas en 2023, hasta rebasar los 4,4 millones. Desde que Vladímir Putin puso en marcha el esquema de cuotas por inversiones, las capturas registradas por la FAO se incrementaron en un 16,5%.

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/ / Simón Espinosa

Hay más casos significativos que nos devuelven a la flota china de larga distancia. Uno de ellos es el de Senegal, que sumó más de 19.000 toneladas extra de capturas, en comparación con el ejercicio 2022. Como analizó FARO el pasado domingo en el reportaje La sobrepesca en África: miseria, cayuco y carnada, este país es uno de los que ha experimentado un mayor desembarco de armadoras asiáticas en los últimos años. La compañía con mayor capacidad pesquera del caladero senegalés es China National Overseas Fishery Corporation (CNFC), de acuerdo a un informe del prestigioso think tank Overseas Development Institutethink (ODI). Solo la CNFC controla allí 26 arrastreros y 16 palangreros, de los 117 buques con intereses chinos que operan en el país con licencia, tanto con pabellón asiático como local.

También es llamativo el caso de Camerún, que se ha convertido en polo de atracción global para armadoras asiáticas y europeas como pabellón de conveniencia. En los últimos veinte años este país ha quintuplicado sus capturas, al menos las computadas por la FAO, hasta rebasar las 200.000 toneladas anuales.

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