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Una alarma contra la embestida de los delfines al cerco

El «Cha-Veiga» testa el «pinger» del proyecto Ecocerco, promovido por ARVI para disuadir a los cetáceos y sus masivos ataques a las redes: «Son comedores insaciables. Se montan auténticas fiestas»

El «pinger», un artilugio para reducir los ataques de los delfines.

El «pinger», un artilugio para reducir los ataques de los delfines. / FDV

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Vigo

Los delfines se han acostumbrado a pegarse auténticas comilonas con los cerqueritos que faenan alrededor de la costa gallega. Los armadores insisten en que es un problema que va a más —apuntan a un aumento de sus poblaciones a lo largo de los últimos años—, y esto coincide con la enorme oleada de varamientos que también se ha registrado en 2023 y 2024 en la comunidad, con 695 y 689 casos que son, con diferencia, «las cifras más altas desde 1990», como así lo reconoce la propia Xunta de Galicia. Los animales varados, eso sí, nada tienen que ver con el cerco. Sus redes a duras penas aguantan los mordiscos de los cetáceos; no son quienes de soportarlos mientras pescan sardina y otros pelágicos, como para ponerse a pensar en capturar uno. Los varamientos que son producidos por capturas accidentales —son fácilmente identificables, los cuerpos suelen tener cabos atados que se emplean para izar al animal y devolverlo al mar— están vinculados a barcos de mayor envergadura y que utilizan otras artes, como los arrastreros. Pero el hecho de que haya cada vez más varamientos y ataques al cerco prueba ese gran sentir de los armadores: «La interacción entre los delfines y los buques es cada vez mayor».

Así lo destaca Carmen Chamorro, presidenta de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga) y propietaria del pesquero Cha-Veiga, que desde este mes de mayo se ha lanzado al mar a faenar a la vez que acoge el proyecto Ecocerco, promovido por la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI) en colaboración con el Bottlenose Dolphin Research Institute (BDRI). A bordo del barco se está testando el pinger que ya se ha seleccionado en el marco de la iniciativa y con el que se pretende hallar, de una vez por todas, una alarma marina que impida el saqueo de los golfiños.

Elisa García, bióloga marina y observadora en el cerquero, explica que «hasta ahora se habían probado dispositivos que emitían ruidos con la misma frecuencia y de manera constante, lo que con el tiempo ha dejado de disuadir a los delfines y ha generado un efecto llamada». Los cetáceos se habituaron al ruido que emitían los primeros prototipos de minisirena y lo asociaron con la presencia de comida. El aparato que quería funcionar de repelente se convirtió así en un despertador que llamaba a los mamíferos a la mesa.

La bióloga Elisa García

La bióloga Elisa García / FDV

En este momento, dentro de Ecocerco se está probando un pinger que alterna sonidos agudos, medios y graves y además lo hace intermitentemente, en diferentes instantes y con distintas duraciones para generar incomodidad y que el animal no se acostumbre. «Son sonidos que molestan, como nos podría molestar a nosotros, pero que no producen ningún daño en su organismo», aclara García. Lo único que hacen es mantenerlos alejados de las redes cuando los pesqueros se ponen manos a la obra. El pinger, que ya ha salido de paseo unas cuantas veces este mes, se ata a un cabo con una gaza doble para poder sumergirlo a una profundidad de cuatro metros.

«Necesitamos encontrar una solución cuanto antes. Esto ya empieza a ser una necesidad», remarca por su parte Chamorro, que evidencia que «la población de delfines ya es muy grande, son unos comedores insaciables y con los barcos del cerco se montan auténticas fiestas». En su caso, los butrones que causan los golfiños se saldan con decenas de horas de costura al año y miles de euros gastados en la renovación de los aparejos: «Los pescadores no nos dedicamos a matar lo que nos estorba; no es deshacernos de algo que nos dañe. Tenemos que buscar mecanismos para seguir llevando a cabo nuestra actividad de forma viable, sin que ellos nos la destrocen, pero sin alterar su bienestar».

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