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La pesca de Gran Sol pide adaptar las cuotas al efecto del cambio climático

El Consejo para las Aguas Noroccidentales aconseja a la UE que el Pacto de los Océanos contemple la migración de las poblaciones y la presencia de especies nuevas e invasoras

Barcos pesqueros de Gran Sol atracados en el muelle de Beiramar, en el Puerto de Vigo.

Barcos pesqueros de Gran Sol atracados en el muelle de Beiramar, en el Puerto de Vigo. / Alba Villar

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Vigo

El Consejo Consultivo para las Aguas Noroccidentales es el órgano que vela por los intereses del grueso de Gran Sol y las partes interesadas del caladero, estratégico para la flota gallega. Representa a los pescadores y al sector pesquero pero también a la sociedad civil en las zonas económica exclusivas de Irlanda, Reino Unido y Francia (subdivisiones CIEM 5b, 6 y 7) y emite dictámenes escrupulosos que velan por la cohesión ambiental, social y económica del territorio, con el objetivo de que la Comisión Europea los tenga en cuenta. El segundo mandato de Ursula von der Leyen arrancó con la promesa de desarrollar un Pacto Europeo de los Océanos que pretende establecer una visión unificada de la gobernanza del espacio marítimo y se presentará en forma de comunicación en el segundo trimestre del año. El CC-ANOC, en cuyo comité ejecutivo están presentes la OPPF-4 de Vigo y la OPP-77 del Puerto de Celeiro, ha emitido esta semana un informe para que la iniciativa «ofrezca resultados eficaces y equilibrados para los ecosistemas marinos, las pesquerías y las comunidades costeras», haciendo especial énfasis en el impacto del cambio climático.

El calentamiento global está en el punto de mira de la pesca, que ha visto cómo buena parte de sus cuotas se han subido estos últimos años a una montaña rusa de inestabilidad. A los tijeretazos registrados en multitud de especies (como la merluza, el rape o el gallo, este año) e incluso la prohibición de capturar algunas de ellas (el jurel, los dos últimos) se suma la escasez de otras que sí se podían pescar pero desaparecieron de las zonas en las que comúnmente se hallaban (la caballa), así como el agotamiento prematuro de las pocas opciones disponibles (la sardina). Una situación que ha condicionado la actividad de los barcos, que en paralelo a ello han constatado y denunciado una mayor presencia de depredadores cerca del litoral.

Por este motivo, el CC-ANOC aconseja en su dictamen que «la fijación de las posibilidades de pesca tenga en cuenta los posibles cambios en la composición de las capturas debido a la migración de las poblaciones y a la presencia de especies nuevas e invasoras». Y «no solo en las aguas noroccidentales, sino en las aguas de la Unión Europea en general». El órgano se sitúa en línea con las reivindicaciones de flotas como el cerco gallego, que hace solo unas semanas denunciaba en declaraciones a FARO un bum de ataques de atunes rojos a sus redes. Los pescadores reclaman que se permita la captura accidental de «una o dos piezas» para poder venderlas y compensar los arreglos de los aparejos, asegurando que hacen «auténticos desfalcos». El sector esgrime además que el hecho de que no haya stock suficiente en las áreas de referencia no tiene que significar la población esté en mal estado: puede estar oculta en otras áreas o puede estar siendo devorada por otras especies que antes frecuentaban otros lugares.

Descarga de un atún capturado accidentalmente por el «Nuevo Yolanda Uno», de ocho metros, en diciembre en Bueu. |  FdV

Descarga de un atún capturado accidentalmente por el «Nuevo Yolanda Uno», de ocho metros, en diciembre en Bueu. / FdV

De ahí que el consejo consultivo también aproveche su dictamen para reclamar a Bruselas que apoye más iniciativas que mejoren la disponibilidad de datos en tiempo real para la gestión de la pesca. «De este modo se podrían salvar las distancias entre el asesoramiento científico y la realidad sobre el terreno», remarca el informe. La recopilación y la calidad de los datos «deben abordarse con carácter prioritario, ya que plantean dificultades para el establecimiento de medidas de gestión eficaces», evidencia, insistiendo que «es necesario invertir más en las disciplinas científicas marinas para colmar lagunas críticas de conocimiento».

El vínculo con la PPC

El CC-ANOC solicita también a la CE aclarar la interconexión entre el Pacto de los Océanos y la Política Pesquera Común (PPC), que actualmente está siendo evaluada. A sus ojos, la nueva iniciativa «debería hacer hincapié en una mayor integración de la experiencia de los consejos consultivos en las estructuras de tomas de decisiones, reforzando su papel de puente entre la ciencia, la política, el sector pesquero y los intereses de la sociedad civil».

De igual forma, advierte que «centrarse exclusivamente en la presión pesquera no conducirá a los efectos esperados de una gestión sostenible a largo plazo» y pide que se reconozca «el papel del sector pesquero en la seguridad alimentaria europea», contemplando su dimensión socioeconómica más allá del empleo y los ingresos que genera: «Estos aspectos incluyen y no se limitan a la educación y la salud, las condiciones de trabajo y de vida de los pescadores, la seguridad a bordo, la paridad de género y las consideraciones sobre el envejecimiento de la mano de obra».

Las claves del dictamen

  1. Gobernanza multiespecies y multisectorial

    «El Pacto debe ir más allá en los enfoques de gestión fragmentados y sectoriales y adoptar un modelo de gobernanza multiespecies y multisectorial».

  2. Enfoque eficaz basado en los ecosistemas

    «Promoverá un enfoque eficaz de gestión basada en los ecosistemas que tenga en cuenta todas las presiones sobre el medio marino, incluidas las terrestres».

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