Malvinas aplaza el pago de licencias para la flota gallega del calamar y descarta una subida este año
Acuerda diferir parte del abono de las firmas participadas por las armadoras gallegas tras la suspensión de la segunda campaña
El valor de las capturas cae un 44% respecto a 2023

La flota gallega que faena en Malvinas, amarrada en Beiramar. / Alba Villar

Los muelles de Beiramar son un hervidero estos días gracias a la presencia imponente de los grandes arrastreros congeladores que faenan en aguas de Malvinas (Falkands) y que se preparan para salir de nuevo hacia el caladero. Entre ellos se encuentran las tres nuevas unidades que se estrenarán este año: Prion, Argos Berbés y Hadassa Bay. La primera campaña de calamar Loligo será vital para ver cómo está el recurso tras la cancelación inédita de la segunda del pasado año después de que los científicos así lo aconsejaran. Aquello supuso un duro golpe para las cuentas de las pesqueras, que intentaron un reembolso por el coste de la licencia. El Gobierno malvino se ha negado definitivamente, pero al menos ha tomado dos decisiones: permitir el pago a plazos de esa campaña no realizada y no aumentar el coste para este año.
La responsable de Recursos Naturales de la autoridad isleña, Teslyn Barkman, ya había sido tajante el pasado agosto. «Nunca antes hubo devoluciones de licencias por vedas basadas en la conservación», avisó entonces a preguntas de FARO. Sin embargo, el sector tenía una esperanza en que la excepcionalidad de la situación, una cancelación de la campaña sin un solo día de pesca, pudiese abrir una puerta a un reembolso.
La propia Barkman fue la encargada de avanzar ese diferimiento del pago. Según recoge Mercopress, anunció en la reunión de la Asamblea Legislativa (el órgano que dirige Malvinas) celebrada la semana previa a Nochebuena que se iba a implementar una orden para poder pagar a plazos hasta el 40% del coste de la licencia para esa segunda campaña.
Un alivio para la flota, como reconoció a Asociación de Empresas Pesqueras de las Islas Falkland (Fifca, en inglés) durante la última reunión del Comité de Pesca, en la que señaló que sus socios del calamar Loligo acogieron con «gran satisfacción» esa «decisión de aplazamiento parcial». Una buena noticia como lo es saber también que no habrá un aumento del coste para este año.
Los 16 buques que participan en la pesquería pagan en conjunto 14,4 millones de libras (17,3 millones de euros al cambio actual) y de cara a este curso se acordó no aumentar ese coste. Se toma como «un año de transición», ya que los legisladores isleños tienen en marcha una revisión en el sistema de pago de licencias.
Así, el primer pago para la primera campaña del año, de 4,9 millones de libras (5,96 millones de euros), se realizará el 30 de junio, mientras que para la segunda está previsto que se realice el 17 de diciembre, de 9,4 millones de libras (11,4 millones en euros). Esto se hace así en base a las licencias categorizadas como C (para el verano) y X (invierno).
De igual forma, Malvinas también ha decidido no variar el coste del resto de las licencias, entre las que se encuentra la de pescado (finfish), la A, cuyos pagos se realizan el 31 de marzo, el 30 de junio, el 30 de septiembre y el 17 de diciembre.
Descenso de precios
Eso sí, en lo que respecta al calamar, la decisión seguramente tuvo mucho que ver la caída del valor logrado por las pesqueras por las 47.588 toneladas capturadas el año pasado, de 134,8 millones de libras (162,6 millones de euros), un descenso del 44% frente a los 240,3 millones del pasado año (289,7 al cambio actual en euros).
En concreto, el coste por cada tonelada de calamar Loligo pasó, según el Gobierno de Malvinas, de las 3.523 libras marcadas en 2023 a las 2.834 alcanzadas el pasado año, es decir, de 4.245 a 3.415 euros al cambio.
Apluso a Polar Seafish por su "papel crucial" y la ayuda en la tragedia del Argos Georgia
En el último Comité de Pesca del año en las Malvinas se presentó un documento de la Autoridad Marítima de las Falkands (FIMA, por sus siglas en inglés), en la que además de hacer balance de sus actividades este año quiso tener también un aplauso especial para Polar Seafish, la joint venture participada por la gallega Lafonia, por su ayuda en el naufragio del Argos Georgia en julio, en el que fallecieron 13 marineros, entre ellos cuatro gallegos.
«La trágica pérdida del Argos Georgia fue testigo de una notable cooperación y trabajo en equipo entre gobiernos y agencias gubernamentales, la industria pesquera, el sector público en general y la comunidad local», explican desde el FIMA, que resalta «un elemento particular de esta historia» como fue «el papel crucial que desempeñaron en el esfuerzo de respuesta los hispanohablantes de Polar Seafish».
«Su valor a la hora de agilizar y, en caso necesario, aclarar las comunicaciones entre la FIMA y los buques pesqueros que respondieron no puede pasar por alto», añaden.
De igual forma, desde el FIMA informaron que en la segunda mitad del año pasado solo llevaron a cabo una inspección: una visita centrada en la integridad de la estanqueidad del Argos Helena, gemelo del buque siniestrado, y en el Nordic Prince, de la misma armadora.
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