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La red del pasado, presente y futuro

Las autónomas del mar son el único colectivo que consigue crecer en los últimos diez años en medio de la sangría del sector

La batalla para subsistir de las redeiras es doble: un FP Dual que transmita su oficio y hacer obligatorias las redes certificadas

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Vigo

Son muchos los frentes abiertos en el mar, entre ellos una intensa sangría de profesionales que más que un problema se ha convertido ya en una amenaza para multitud de oficios tradicionales. Ya sea por jubilaciones que no tienen relevo, por las personas que se van a otras ocupaciones o las que no llegan por las condiciones actuales, la tendencia es la que es y dibuja una preocupante disminución de los afiliados gallegos al Régimen Especial de Trabajadores del Mar, en caída libre como evidencian los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. En solo una década han descendido más de un 15%, a un ritmo de un profesional menos al día, y ya están por debajo de los 18.500 tras un recorte que sufren especialmente los hombres, tanto trabajadores por cuenta propia como por cuenta ajena, pero también las mujeres asalariadas. El único colectivo que ha aguantado el chaparrón es paradójicamente el más pequeño, el de las autónomas del mar, y de hecho creció. Lo hizo casi un 14% en los últimos diez años hasta superar el millar.

Que los tiempos sean difíciles, y además de arduos caracterizados por la incerteza, no quita que gremios como las redeiras, parte de esas autónomas, hayan desistido en su lucha por demostrar que puede haber futuro. Lo hacen diariamente como la presidenta de la Asociación Redeiras O Cerco de Cangas do Morrazo, Pilar Nogueira, para quien «trabajar en el mar es algo innato» como lo es defender su trabajo. «Lo hacemos porque nos gusta. Lo llevas dentro. Entonces luchas, luchas y luchas por tener tus derechos y porque te escuchen», afirma.

Las redeiras afrontan en estos momentos una doble batalla para garantizar el presente y el futuro de su oficio. Por un lado están impulsando junto a la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades y Formación Profesional la creación de un ciclo de FP Dual que contribuya a profesionalizar su trabajo, con el propósito de atraer a las nuevas generaciones; actualmente se encuentran elaborando los contenidos del mismo, ya cuentan con profesionales con la titulación necesaria para poder impartirlos y la idea es, una vez coja forma, presentarlo ante el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. En paralelo a ello tratan de instaurar el uso obligatorio de redes certificadas en los pesqueros, de tal manera que todo armador que necesite nuevos aparejos o arreglar los que ya posee deba recurrir a ellas o a otros productores certificados para aprovisionarse.

Redeiras de Cangas do Morrazo ultiman parte de los trabajos encargados por una armadora gallega.

Redeiras de Cangas do Morrazo ultiman parte de los trabajos encargados por una armadora gallega. / Gonzalo Núñez

«La carga de trabajo es baja», constata Nogueira, que recuerda los problemas que tiene el cerco para capturar sus principales especies objetivo —entre ellas la caballa y el jurel— y cómo muchos de los barcos de artes menores encargan redes a terceros que no forman parte del colectivo profesional. «El intrusismo es muy alto», señala por su parte María Jesús González, presidenta de la Federación Galega de Redeiras Artesás O Peirao y perteneciente a la Asociación Atalaia de Baixo Miño-A Guarda. «No podemos poner un precio justo por la economía sumergida», denuncia.

Conforme indica González, la temporalidad del trabajo y el impacto de esta situación en los ingresos de las redeiras, que según expone el Diagnóstico sociolaboral das redeiras de Galicia se salda con el 89% de ellas percibiendo menos de mil euros netos al mes, ha obligado al gremio a poner en marcha su «creatividad» para diversificar su oficio. El 68,6% de las redeiras no desarrollan aún ningún tipo de actividad complementaria, pero tres de cada diez sí hacen una o varias extra. El 18,8% realiza actividades de divulgación, que consisten en dar visibilidad a su trabajo, acercándolo a los centros de enseñanza, turistas y otras personas interesadas. El 17,8% realiza labores de reciclaje de redes para otros usos, el 11% se dedica al diseño de piezas de artesanía y un 6,2% ya imparte formación a nuevas redeiras.

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