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Escocia propone más vedas y agrava la situación para la pesca de fondo gallega

Perfila áreas marinas protegidas en las que insiste en vetar al arrastre y al palangre de fondo

“O interesante é a batimétrica que se fixe”, avisan desde el sector "pincheiro" gallego

Un par de palangreros de fondo gallegos en aguas de Gran Sol

Un par de palangreros de fondo gallegos en aguas de Gran Sol / ISM

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

VIGO

España, Irlanda, Reino Unido o Francia son los principales países que lanzan sus redes y anzuelos en Gran Sol, caladero de vital importancia para la flota gallega. Sin embargo, y tal y como publicó FARO, la histórica zona de pesca está perdiendo protagonismo a marchas forzadas para un sector ahogado por la falta de relevo generacional y, sobre todo, por el cerco que sufren los operadores ante las vedas a la pesca de fondo impulsadas desde la Comisión Europea. Eso sí, a finales de este año está previsto que concluya un nuevo estudio de impacto socioeconómico a través de una “evaluación exhaustiva” que podría suponer un aumento de las 87 zonas actualmente cerradas. A ello hay que sumar la actividad de otros actores con poder de decisión sobre estas aguas. Irlanda, por ejemplo, ya movió ficha en el banco de Porcupine para proteger corales o el desove de la cigala. Y ahora es el turno de Escocia. El país acaba de lanzar una consulta pública sobre las medidas de gestión de la pesca en las áreas marinas protegidas (AMP), que afecta de lleno a la zona en la que pescan merluza los pincheiros gallegos.

En concreto, los ministros del Gobierno escocés “se han comprometido a aplicar medidas de gestión de la pesca” en aquellas zonas protegidas “en los casos en que aún no existan”. La consulta se divide en dos, con una pensada para analizar las medidas de gestión a aplicar en una veintena de las AMP que tiene el país y con otra que propone la modificación del os límites de la zona más amplia, la de West of Scotland, al oeste del país.

Escocia cuenta en la actualidad con un total de 247 zonas con algún tipo de protección, lo que supone que en total tienen el 37% de sus mares cubiertos por AMP (el objetivo mundial para 2030 es de un 30%). Ahora, la intención del país es la de extender “medidas de gestión pesquera” en estos lugares, incluyendo “una excepción científica” que pueda “permitir que se lleven a cabo estudios científicos pertinentes y apropiados” en las zonas. De igual forma, aseguran que “los impactos socioeconómicos y ambientales se han evaluado para cada opción”. Y también garantizan que “las medidas propuestas se basan en los mejores datos científicos disponibles sobre el riesgo que suponen los distintos artes de pesca”.

El documento recoge las 20 zonas a consulta y señala que hay otras cuatro que no necesitarían más medidas, que además son las más alejadas de Escocia, como son las que afectan Hatton Bank y Rockall Basin (ambas al oeste), Turbot Bank (al este) y la que está en las islas Orcadas (norte). Entre las que sí están afectadas, plantean dos opciones: restricciones zonales sobre el uso de artes específicos o el cierre total a la pesca tanto del arrastre como del palangre de fondo.

En cambio, en lo que respecta al caladero de West of Scotland la propuesta recoge que solo hay una opción posible: “Exclusión total para pesca demersal con artes móviles y estáticas”. Una decisión que aplican también a otras cuatro zonas, de las que dos se encuentran también al oeste del país: Anton Dohrn Seamount y Darwin Mounds.

Sobre la otra parte de la consulta, esa ampliación de West of Scotland, la propuesta es de eliminar la parte que está fuera de la zona económica exclusiva británica, reduciendo así la superficie de la AMP en 2,307 kilómetros cuadrados, algo que no afectaría negativamente a la integridad ecológica del lugar.

Según el gerente de la OPP Puerto de Celeiro, Jesús Lourido, la zona afectada por los planes de Escocia entra dentro de uno de los caladeros de merluza tradicionales de los pincheiros gallegos, barcos que se dedican a la pesca con palangre de fondo. “Ahí o interesante é a batimétrica que se fixe”, concreta el dirigente, que añade que si dejan libre la parte hasta los 800 metros de profundidad “non habería problema”.

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