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La pesca consuma una debilidad inaudita por el arrase de los vetos y falta de cupos

Las descargas en los puertos del Estado hasta junio apenas rebasan las 66.000 toneladas, un 60% menos que en 2017

El tijeretazo en Gran Sol sacude a Francia, Reino Unido e Irlanda

Buque "Flecha"

Buque "Flecha" / MAPA

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Con permiso de caladeros como el de Malvinas, Namibia o Argentina, que tomaron el protagonismo con el desarrollo de los grandes buques congeladores y las sociedades mixtas, la evolución de la gran pesca gallega no se entiende sin las siempre aventuradas aguas de Gran Sol. Incluso tras la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea (1986), que impuso un recorte drástico de la capacidad y la desaparición de la llamada flota de los 300, la zona mantuvo siempre su condición de gran despensa de pescado de proximidad. Pero es una categoría que está perdiendo a marchas forzadas, de mano de recortes a la actividad y falta de rendimiento económico que afectan de igual modo a las unidades que operan en el Cantábrico o de litoral. A la vista está teniendo en cuenta solo los volúmenes de descarga de los puertos de interés general, que en Galicia son los de Vigo, Vilagarcía, Marín, Ferrol y A Coruña. Hasta junio se computaron 66.276 toneladas descargadas, de acuerdo a la información aportada por Puertos del Estado. Nunca el sector había exhibido una fragilidad de este calibre: es la menor cantidad de su historia y, por ejemplo, equivale a un descenso del 60% solo respecto al ejercicio 2017.

Confluyen una multiplicidad de factores, si bien destacan tres: los progresivos torniquetes a la pesca de fondo, la escasa –o nula– rentabilidad en algunos segmentos de flota y la falta de relevo generacional. En junio del año COVID estos puertos de interés general –en los que figuran también el de Pasaia, Avilés o Cádiz– habían descargado más de 85.000 toneladas, pese a las dificultades de la propia pandemia; en el último año solo las cuatro dársenas gallegas han perdido el equivalente a 17 toneladas diarias. El coruñés –los de Vilagarcía y Ferrol no tienen relevancia en pesca– fue el que sufrió un correctivo más acusado, del 30%, aunque todos quedaron en rojo. Si se compara con los volúmenes previos a la Política Pesquera Común (PPC) en vigor, por ejemplo respecto al ejercicio 2006, esta caída se iría a un equivalente a 170 toneladas menos diarias. Por eso, y del palangre al cerco, en la flota ya no hay tabúes para hablar de desguaces: los cupos no dan y, como admite la propia Comisión Europea –a través del Comité científico, técnico y económico de la pesca (Stecf, por sus siglas en inglés– la pesca gallega es la menos rentable del continente. Entretanto continúan las ventas de pesqueros emblemáticos y de poca antigüedad, como el palangrero Flecha (34,25 metros de eslora) de Celeiro, destino Reino Unido y que causó baja en el censo español el pasado 26 de julio.

Aunque, mal consuelo, no es la única, porque ni siquiera puede completar demanda con la importación de pescado de Irlanda, Reino Unido o Francia, grandes operadores en Gran Sol. Las compras procedentes de estos países también están en mínimos históricos –35.260 toneladas hasta mayo, último mes del que hay registros detallados de la Secretaría de Estado de Comercio–, lo que empuja a la industria a acelerar su dependencia de la acuicultura y, sobre todo, de economías extracomunitarias. Porque la entrada de materia prima no ha caído en términos generales: hasta mayo solo Galicia importó 220.239 toneladas de pescado de todo el mundo, buena parte de ellas de países sancionados o apercibidos por pesca ilegal o por su laxitud a la hora de combatirla.

Es Irlanda el país, junto con España, que más está sufriendo las consecuencias de la triple entente de recorte de posibilidades de pesca, falta de relevo y rentabilidad, acentuada con el Brexit. El Bord Bia irlandés, encargado de promocionar los productos agroalimentarios del país, ha confirmado una caída del 45% en la descarga de especies pelágicas, así como una disminución del 14% en el valor de las importaciones. En lo que va de año en Irlanda han causado baja 62 buques de pesca, de los que la mayoría eran de eslora inferior a los 12 metros pero con unidades de mayor porte como el Croine (33,3 metros de eslora) o el Carmona (27,4 metros). Tanto Dublín como París han completado ya planes de desguace financiados con fondos públicos.

Las claves

  1. Volumen de descarga

    En los puertos de interés general –con Vigo, A Coruña y Marín– las descargas apenas superaron las 66.000 toneladas hasta junio, el menor volumen de toda la serie histórica disponible.

  2. Más damnificados

    Las limitaciones a la actividad están causando también estragos en otros países con fuerte presencia en Gran Sol, como Francia o Irlanda, con planes propios y subvencionados de desguace.

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