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Una grieta en el casco, la causa probable del naufragio del “Piedras” en Gran Sol

El arrastrero de Marín se hundió en 2022

La Ciaim inglesa cree que las puertas de arrastre deterioraron la chapa

La tripulación alertó a otro barco a través de whatsapps

El Piedras, durante el hundimiento en Gran Sol

El Piedras, durante el hundimiento en Gran Sol / MAIB

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

VIGO

El Piedras, un arrastrero con base en Marín, empezó a escorar a babor cuando se inundó la sala de máquina en junio de 2022. Poco a poco el agua engulló la embarcación cuando se encontraba a 64 millas de Irlanda, haciendo que sus 11 tripulantes tuviesen que saltar a la balsa salvavidas. Aquel suceso sacudió a la sociedad española, en especial a la gallega, que tan solo tres meses y medio antes había vivido la tragedia del Villa de Pitanxo. Aquello quedó finalmente en un susto, tanto por la proximidad de otros barcos (el vigués Armavén Uno los auxilió) como por el momento del siniestro, de día y con un mar en calma. Ahora, la Marine Accident Investigation Branch (MAIB), la homóloga inglesa de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim), acaba de publicar su investigación sobre lo sucedido. La principal hipótesis que manejan como la más probable es que el buque de 46 años de antigüedad tenía “una grieta en la chapa del casco” por la que entró agua de forma imparable.

El informe sobre el Piedras corrió a cargo del MAIB por la bandera del buque, británica, y recoge la hipótesis de lo sucedido, toda vez que el buque reposa en el fondo del mar y la tripulación desconoce cómo se produjo la entrada de agua. Como causa más probable, los investigadores apuntan a esos “daños” de la puerta de arrastre sobre la chapa del casco, justo debajo de la sala de máquinas, y que ya se apreciaban con anterioridad. “El impacto de alta tensión del borde de la puerta de arrastre podría generar una grieta en la chapa del casco. La ubicación aproximada de las aguas de la inundación coincide con los daños anteriores”, indican.

El Piedras, escorado y hundiendose en aguas de Gran Sol

El Piedras, escorado y hundiendose en aguas de Gran Sol / Cedida

Cuando localizaron la vía de agua, los tripulantes intentaron achicarla “lo antes posible”, pero al ver que estaban en problemas avisaron a otro barco de la zona, el que más tarde fue el rescatador, el Armavén Uno. Sin embargo, los investigadores critican que para ello se utilizara el WhatsApp y no la alerta (llamada) de socorro (distress call). Para el MAIB, esto “aumentó las posibilidades de pérdida del buque” y propició “un periodo de 2 horas en el que sólo otro buque tuvo conocimiento de la situación”.

A la situación en la sala de máquinas, el MAIB añade que “es posible” que “el trancanil del Piedras fuera una fuente importante de inundación secundaria que inundó la sala de procesamiento de pescado y se extendió por el buque”. También suman que “es muy probable” que entre la tripulación existiese una “falta de formación en respuesta a inundaciones” y que estuviese “mal preparada para hacer frente a esta emergencia”.

Balsas

En cuanto a la evacuación y rescate, desde el MAIB recuerdan que una de las balsas salvavidas “no funcionó, posiblemente por falta de mantenimiento efectivo”, lo que “obstaculizó gravemente” la maniobra. La Comisión descubrió que el motivo se debía a que “no había sido sometida a un mantenimiento completo desde su fabricación en 2007”. “Fue una gran suerte que la balsa salvavidas de estribor funcionara y que ello permitiera el abandono seguro, el rescate y la supervivencia de toda la tripulación”, señalan.

Por otro lado, el MAIB pone de relieve que otro barco que estaba muy cerca no acudió en su ayuda. Se trata del carguero Venture Breeze, que “no respondió al accidente, ya que la calidad de su guardia no cumplía las normas exigidas” y no detectó la llamada de socorro de los guardacostas o hizo caso omiso. Los investigadores no pudieron resolver esta cuestión.

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