Grumetes por un día

La pesca exprime su potencial turístico para dar a conocer un sector que se ha reinventado sin renunciar a su esencia

Un grupo de turistas madrileños, esta semana en el bateeiro remodelado por el gallego Adolfo Dacosta, a la derecha.

Un grupo de turistas madrileños, esta semana en el bateeiro remodelado por el gallego Adolfo Dacosta, a la derecha. / GONZALO NÚÑEZ

Lorenzo luce su reflejo sobre la impoluta ría de Aldán y no hay ni un solo punto blanco en el cielo. Es un día de diez para darse un chapuzón, picar algo y tumbarse al calor de la brisa, pero también –por qué no– para conocer la cultura que esconde el mar de Galicia. Por ese motivo se desplazó hasta allí un pequeño grupo de madrileños que a bordo del O Que Faltaba descubrió esta semana los secretos de la pesca. Un sector que se ha reinventado para exprimir su potencial turístico sin renunciar a su esencia.

El ritual de este antiguo pesquero gallego del 87 que remodeló el cangués Adolfo Dacosta (alias Fito) es siempre el mismo y no falla. Primero explica a sus nuevos grumetes la historia del barco: cómo fue construido artesanalmente en un astillero de carpintería de ribeira en Domaio, el tiempo que estuvo destinado a trabajar en el cultivo de mejillón de batea y cómo se fue viendo relegado por buques más sofisticados y de mayor eslora, quedando en desuso y sin valor económico. Tras ello narra el recorrido a realizar, una ruta por las playas y calas de la zona que acaba hilando con una visita mar adentro para contemplar las islas Cíes o las Ons y Cabo Home. Ya de vuelta, navegan entre las bateas, amarran en una y detalla todo el proceso de cultivo del mejillón. Los degustan, obvio, acompañándolos con un Albariño y las Tanxugueiras de fondo.

“Lo agradecen”, dice el patrón. “Era una pena que se desguazase”, confirma. Su familia y él optaron por redirigir la actividad que siempre les dio de comer y hacerla accesible al resto del mundo. “Le dimos una segunda vida para que la gente conozca mejor nuestro oficio y su tradición. Para divulgar todo lo que tenemos aquí”, evidencia.

Ya llevan seis años desde que comenzaron, acogiendo una media de 1.000 personas cada verano en los cerca de 100 viajes que organizan. Y a mayores han restaurado una fábrica de salazón que ahora funciona como casa rural. Pero los Dacosta no son los únicos que se han decantado por innovar y, aun dentro de su sector, emprender un camino diferente. Trabajándolo de otra forma, enseñándolo. Empresas de la talla de Pescaturismo ofrecen un sinfín de variopintas opciones para poder vivir y aprender del mar en primera línea.

Grumetes por un día

El "O Que Faltaba" antes de transformarse en barco turístico. / Cedida

Experiencias de la mano de profesionales como Sauro Martínez, con excursiones desde Sanxenxo para capturar rodaballos por las Rías Baixas; con Seve Casal para pescar pulpo en Baiona o con las mariscadoras de Cambados, Redondela o Vilagarcía. A bordo de rústicos pesqueros como el Playa de Sanxenxo, el Dos Victorias o el Nuevo Migueliño. “Nadie mejor que este auténtico lobo de mar para descubrirte la pesca artesanal y sostenible en el parque nacional de las Islas Atlánticas”, se anuncia Javier Costas.

Galicia, por delante

Aunque depende del tiempo y podría explotarse más si el buen clima se sostuviera todo el año, Fito reconoce que este modelo de negocio está en auge, un crecimiento que certifican además desde la Fundación para la Pesca y Marisqueo (Fundamar). Su gerente, María Caldeiro, apunta a FARO que “Galicia está por delante de otras regiones en el desarrollo de iniciativas vinculadas al patrimonio pesquero”. Aun así, admite que “hay un desconocimiento de la sociedad de lo que es el mundo del mar, la pesca”. “Falta valorizar y conocer desde dentro todo lo que es la cadena de valor del sector”, agrega.

En su caso, una de las acciones que llevan a cabo este estío es una nueva edición del Campamento Vigo Pesqueiro, que arrancó este mes y acabará el 9 de agosto. Engloba un conjunto de actividades infantiles para que niños y niñas puedan experimentar de cerca el entorno del litoral gallego y se sensibilicen, con visitas al Puerto de Vigo, Canido, a mercados de abastos y museos. En el marco de Vigo Pesqueiro, el organismo también coordina visitas para todos los públicos a lonjas, viveros de mariscos o astilleros. Y de igual modo participa en el proyecto Fisatur, con el objetivo de forjar alianzas con países como Francia o Portugal para exprimir todavía más su potencial turístico.

“La reducción de las actividades de pesca ha hecho que proliferaran iniciativas vinculadas al patrimonio pesquero”, remarca Caldeiro, que apunta que “surgen ante la necesidad de generar ingresos alternativos a la actividad principal, que no deja de ser la pesca”.

Otra de estas acciones, que de hecho tendrá lugar entre el jueves y el domingo de la semana que viene, es el festival Vigo SeaFest, organizado por la Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) y que regresa tras su cancelación en 2023. “Es la cita de referencia en España para la gastronomía del mar y un acontecimiento central en el calendario festivo de verano en Vigo”, expone la entidad, asegurando que en este evento la ciudad “se reafirma como capital europea de la pesca”. Cocina con productos del mar, cultura, industria pesquera, conciertos, deportes náuticos y de playa, talleres y experiencias como los bautizos de mar ocuparán 23.000 metros cuadrados en los Jardines de Elduayen y el Náutico: “Gastronomía, deporte, música... Vigo SeaFest 2024 Loading. Del 11 al 14 de julio tienes una cita con la gastronomía del mar”.

Suscríbete para seguir leyendo