Científicos señalan el “gran potencial” del futuro acuícola en España: la cherna "viguesa" y el pez limón

El ICES analiza el sector acuícola en la costa ibérica y apunta a diversificar la industria

Identifican los desarrollos con el mero americano que realiza el centro del IEO en el centro de la ciudad olívica

Chernas siendo alimentadas en las instalaciones del IEO de Vigo en una foto de archivo

Chernas siendo alimentadas en las instalaciones del IEO de Vigo en una foto de archivo / Marta G. Brea

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

La acuicultura es ya una parte esencial para la alimentación del planeta y todos los científicos o analistas apuntan a que su importancia crecerá exponencialmente en los próximos años, dejando muy atrás a la industria extractiva. Con esto como base, los científicos que forman parte del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) han publicado sus estudios sobre esta actividad en el continente europeo, dividiéndolo por ecorregiones, haciendo un resumen de su situación actual y evaluando su posible hoja de ruta. En el caso de la zona del Golfo de Vizcaya y la Costa Ibérica, los expertos tienen claro las dos especies con un “gran potencial” acuícola: la cherna (o mero americano) y el pez limón.

Según el informe del ICES, esta zona que comprende las aguas gallegas y del resto de España es “altamente productiva” y “soporta una amplia variedad de prácticas acuícolas y especies cultivadas”. Desde el cultivo de marisco, como puede ser el mejillón de Galicia, hasta peces de aleta, como el rodaballo. Como ejemplo, recuerdan que en 2021 la producción total de la acuicultura en esta ecorregión alcanzó las 310.000 toneladas, lo que equivale a 769 millones de euros en ventas, con las ostras y mejillones aportando hasta el 73% del valor total y con una “importancia histórica y cultural”.

Como “parte vital de una futura solución para la seguridad alimentaria y la nutrición mundial”, el ICES señala que el desarrollo sostenible de la acuicultura “debe tener en cuenta la diversificación de la industria”, además de los impactos potenciales del cambio climático y cualquier interacción con otras actividades humanas, como la pesca, el turismo, las energías renovables o la designación de áreas marinas protegidas.

En ese apartado de la “diversificación”, desde el ICES apuntan directamente al pez limón (Seriola dumerili) y la cherna (Polyprion americanus) como “nuevas especies de gran potencial para esta ecorregión”. De hecho, destacan la producción “incipiente” en el primer caso y los trabajos experimentales que viene realizando en Vigo a través del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en el segundo. “Se deben continuar los esfuerzos para establecer la producción comercial de especies emergentes para asegurar la diversificación”, explican.

De igual forma, los científicos creen que “existe potencial” para producir “a gran escala” algas marinas, además del “desarrollo de la acuicultura en alta mar”.

Retos

En cuanto a los retos que tendrá el sector por delante, defiende que “es probable que el cambio climático sea un importante motor de cambio para el sector de la acuicultura en la ecorregión en las próximas décadas”. Esta circunstancia, según los científicos, “podría reducir la productividad de la acuicultura de moluscos”. El aumento de temperaturas, de hecho, ya ha afectado a la producción de lenguado, lubina o dorada en Portugal.

Otro reto será el del espacio, porque el ICES defiende que con el crecimiento de la industria acuícola hará falta, “lo que probablemente provocará un aumento de la presión sobre el ecosistema marino y elevará las interacciones entre las distintas actividades humanas”. Entre ellos identifica a la eólica marina, cuya previsible expansión en el área podría dar lugar a “intereses contrapuestos” por el espacio, aunque también a “oportunidades de ubicación conjunta de instalaciones o recursos compartidos”.

A mayores, los científicos aprecian como “especialmente preocupantes” el aumento de contaminantes como microplásticos y nanoplásticos, algo que “debe ser objetivo de seguimiento”.

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