La flota confirma su expulsión de Guinea Bissau y se “refugia” entre Mauritania y Gambia

Había cuatro barcos gallegos en el país africano, los dos últimos partieron esta noche

Críticas a la UE, cuya “lentitud” al ratificar el convenio obliga a los pesqueros a irse

El "Curbeiro", saliendo de Marín hacia los caladeros africanos

El "Curbeiro", saliendo de Marín hacia los caladeros africanos / Cedida

El Curbeiro es un arrastrero congelador con puerto base en Las Palmas pero sangre marinense. Mide poco más de 30 metros de longitud, cuenta con casco de acero y desde hace años faena en aguas africanas, donde se lanza a por especies demersales como la merluza. Ayer se encontraba en el puerto de Dakar –capital de Senegal–, realizando una descarga de peixe tras su última marea en aguas de Guinea Bissau. No volverá, al menos en el muy corto plazo. Toda la flota española –una treintena de embarcaciones– ha tenido que abandonar este caladero porque la Unión Europea no ha ratificado a tiempo el convenio pesquero con la nación que desde 2020 lidera Umaro Sissoco Embaló.

Parece algo “surrealista”, pero esto es tal cual lo que ha sucedido. Desde la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Pesca de Cefalópodos (Anacef) confirman que hasta hace poco había cuatro buques gallegos faenando, afectados ahora por esta anómala situación. Dos de ellos ya no se hallaban este viernes en la zona, uno está en España llevando a cabo un mantenimiento para renovar sus certificados y el otro es el Curbeiro, que vaciaba sus bodegas de capturas en Dakar. Los otros dos abandonaron la zona esta noche, antes de que sonase la campana.

Pese a lo que pueda suponer este golpe, más si cabe teniendo en cuenta que procede de la inacción institucional de Bruselas, la flota se ha preparado para encajarlo. Para afrontar el peor escenario posible, su más que temida y advertida expulsión. Los barcos han sido previsores y han buscado refugio en Mauritania y Gambia, “han pedido licencias para ambos porque son caladeros próximos”, y el objetivo es que se incorporen a la mayor brevedad a los mismos –si aun no lo han hecho– para continuar con su actividad y esquivar así el parón.

Sea como sea, lo cierto es que la UE y Guinea Bissau cerraron a mediados de mayo la renovación del acuerdo pesquero entre ambas partes. Con una duración de cinco años, el protocolo salió adelante como un requisito imprescindible para garantizar la continuidad de 34 buques españoles que faenan en estas aguas, ya que mantiene las posibilidades de pesca españolas para las categorías de arrastreros de peces y cefalópodos. No obstante, todavía quedaba ratificarlo, algo que corría prisa puesto que el vigente finalizaba este 14 de junio. Los Veintisiete tuvieron casi un mes para dar su ok definitivo o prorrogar el anterior y así blindar la actividad de los pesqueros en la zona hasta que se completase la tramitación del nuevo. Ni una ni otra.

El "Curbeiro", entrando en Dakar (Senegal) para descarga su última marea en el caladero de Bissau

El "Curbeiro", entrando en Dakar (Senegal) para descarga su última marea en el caladero de Bissau / Cedida

Todo esto para el sector no es más que otra muestra de las prioridades de la UE y cómo dentro de ellas “la pesca no ocupa un lugar relevante”. La expulsión de la flota se produce en un momento más político que ejecutivo en el seno del bloque comunitario, teniendo en cuenta que el pasado domingo 9 de junio tuvieron lugar las elecciones de las que ha salido el nuevo Parlamento Europeo y, próximamente, la nueva Comisión Europea.

La última presidenta de la CE y actual candidata por el Partido Popular Europeo (PPE) a un segundo mandato al frente de esta institución, Ursula Von der Leyen, prometió durante su paso por Galicia, en plena campaña, que en caso de lograrlo contaría con un Comisario de Pesca “a tiempo completo”. Consciente de las críticas vertidas a lo largo de la última legislatura por las medidas impulsadas por el titular saliente, Virginijus Sinkevicius, a la representante belga no le quedó más remedio que mojarse y anunciar cambios. “Habrá que esperar hasta que se confirme y ver qué peso tiene ese departamento”, indican desde Anacef, que no contempla poder regresar a Guinea Bissau “antes de septiembre o octubre”.

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