El estado de los fondos marinos gallegos mejora por el menor esfuerzo pesquero

El IEO constata que la situación se desagrava entre 2016 y 2022, pero más del 25% de los hábitats bentónicos de la demarcación noratlántica están “adversamente afectados”

El investigador del IEO, José Manuel González-Irusta, presentando el estudio en Japón.

El investigador del IEO, José Manuel González-Irusta, presentando el estudio en Japón. / @GONZALEZIRUSTA

El menor esfuerzo pesquero derivado de la caída de la flota ha traído consigo una mejora del estado de los fondos marinos gallegos. La situación de los hábitats bentónicos de la demarcación noratlántica (entre Galicia y el País Vasco) se ha desagravado entre los años 2016 y 2022, según un trabajo liderado por José Manuel González-Irusta, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO). No obstante, para que un hábitat se pueda considerar “en buen estado ambiental” lo máximo que puede estar “adversamente afectado” es un 25% de su perímetro. “Y esto en la mayor parte de los hábitats bentónicos no se cumple”, manifiesta el experto.

El estudio, fruto de varios años de intenso trabajo, fue expuesto la semana pasada en el seno del congreso Sistemas socioecológicos marinos: navegando por el cambio global en el medio marino organizado en Yokohama. La visita a esta ciudad japonesa sirvió para profundizar en la metodología que se empleó para llegar a los resultados cosechados, que saldrán a consulta pública en los próximos meses.

Conforme explica González-Irusta en declaraciones a FARO, lo que está claro es que, pese a que el estado de estas regiones no sea todo lo positivo que gustaría, su evolución avanza por el buen camino. “Ha habido una reducción del esfuerzo pesquero muy importante”, apunta el especialista, que también se pronuncia sobre el caso particular de la demarcación noratlántica: “Si en vez de analizar el periodo 2016-2022 mirásemos exclusivamente el año 2022, estaríamos en un escenario muy diferente y mucho mejor”.

La investigación llevada a cabo por el IEO es de alcance nacional y también se extiende a las demarcaciones sudatlántica, del Estrecho y Alborán, levantino-balear y canaria. En síntesis, la mayor parte de los hábitats bentónicos no gozan de una conservación idónea, si bien es posible que las acciones que deban adoptarse para lograr este objetivo no tengan que ser tan restrictivas “por la propia reducción que ya se ha experimentado en el último sexenio del esfuerzo pesquero”.

Una vez salgan a consulta pública los resultados es posible que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico decida plantear algún tipo de medida correctora en algunos de estos hábitats. ¿Lo acabará haciendo? Dependerá del caso, aunque una de las opciones más probables para aquellas áreas donde la evolución ha sido positiva es que Madrid determine que la mejor medida correctora es continuar como hasta ahora, “reduciendo el esfuerzo pesquero poco a poco, de manera natural”.

Por el momento no hay ninguna restricción “sobre la mesa”, remarca González-Irusta, que indica que uno de sus propósitos es introducir en el estudio elaborado una distribución de los ecosistemas marinos vulnerables (EMV) como una “capa añadida” a la de los hábitats bentónicos. Serviría para hacer la evaluación del estado de los hábitats y de cara a proponer acciones futuras, si fuesen necesarias, con una protección “lo más óptima posible” que minimice al máximo el impacto socioeconómico del sector.

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