La bajura, la flota más afectada por el alza fiscal al gasóleo que tramitan la UE y OMC

Un estudio de la USC certifica que la pesca artesanal “no tiene escapatoria”

Recuerdan que los países carecen de competencias fiscales fuera de 12 millas

Gasolinera marítima en el puerto de O Berbés.

Gasolinera marítima en el puerto de O Berbés. / Marta G. Brea

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

La ofensiva para la descarbonización de la flota pesquera lleva años fraguándose y, según los representantes de la industria, irá a más en los próximos años. Sin embargo, desde despachos de la Unión Europea y de la Organización Mundial de Comercio (OMC) están dando pasos acelerados en un momento en el que los armadores no tienen una alternativa viable a los motores de gasóleo. Por eso, normas como la subida de los impuestos al gasóleo marítimo que plantea Bruselas o la posible retirada de las exenciones fiscales de las que gozan en el sector pesquero que plantea la OMC no sientan nada bien entre los miembros de la flota. Ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) pone en tela de juicio los objetivos que persiguen ambas medidas y certifican que los principales damnificados en ambos casos serían las flotas artesanales, es decir, las que menos consumen y las más selectivas.

El estudio fue publicado a principios de esta semana en la revista Fisheries Science y está firmado por los investigadores Gonzalo Rodríguez Rodríguez, Hugo M. Ballesteros, Eduardo Sánchez‑Llamas y Helena Martínez‑Cabrera. En él analizan las reformas de la fiscalidad del gasóleo marítimo que promueven la UE y la OMC. Según Rodríguez, del departamento de Economía Pesqueira e Recursos Naturais (Ecopesca), ambas acciones “están muy mal diseñadas”, lo que basa principalmente en que los estados que se verían obligados a aplicar las medidas no podrían hacerlo, “toda vez que no tienen competencias fiscales fuera de las 12 millas”.

Gonzalo Rodríguez, del grupo Ecopesca de la USC

Gonzalo Rodríguez, del grupo Ecopesca de la USC / Cedida

A partir de las tablas input–output sobre la flota gallega elaboradas por Ecopesca, los investigadores evaluaron como impactarían los posibles cambios en la fiscalización del combustible. En el caso de la propuesta de la UE, congelada para el sector pesquero, pero que supondría establecer una tasa de 0,036 euros por litro –muy significativa para buques que consumen miles y miles de litros–, Rodríguez recuerda que “trata de generar incentivos para la descarbonización”. Sin embargo, esta industria carece a día de hoy de tecnologías alternativas o de normativas que permitan ganar espacio en los buques para nuevas motorizaciones, “de modo que se convierte en una simple carga adicional”.

De hecho, la propia Comisión Europea lanzó una licitación para testar tecnologías debido a la inmadurez de las opciones existentes. “Su activación podría suponer un lastre adicional justo en un momento en el que el consumo se está resintiendo; distrae de poner en marcha los medios adecuados”, avisa Rodríguez.

Como diseño de norma, lo de la OMC es una chapuza importante

Gonzalo Rodríguez

— Investigador de la USC

En el caso de la propuesta de la OMC, que lleva más de dos décadas cocinándose y que continúa sin salir adelante pese a las varias intentonas (la última el pasado marzo), el estudio entiende que acabar con las exenciones fiscales al gasoil marítimo, que se entenderían como subsidios dañinos por llevar a la sobrepesca, afectaría, principalmente, a la flota de bajura. “Como diseño de norma es una chapuza importante”, resume el investigador, que ve “alucinante que no se dieran cuenta” de que los países no tienen competencias fiscales más allá de las 12 millas desde la costa. “Las flotas de altura, lo mismo que cargueros, petroleros o cruceros, pueden repostar fuera de las aguas nacionales, mediante bunkering, las flotas artesanales no”, apunta Rodríguez.

El estudio recoge que las consecuencias económicas para la flota “siguen sin estar claras” y para el responsable de Ecopesca los barcos artesanales “no tienen escapatoria” y sufrirán “una pérdida de competitividad” frente a las flotas costeras o industriales que capturen las mismas especies.

Además, el estudio entiende también que con estas medidas se penaliza a los buques más sostenibles, como es el caso del palangre. “Es decir, el coste de la sostenibildad hace que sean más penalizados por estas normas”, explica el investigador gallego.

Como recomendaciones alternativas, los investigadores defienden que sería necesario “cambiar de rumbo” y promover una “efectiva transición energética en la flota” con ayudas “que no la penalicen” y que sean compatibles la sostenibilidad ecológica, la económica y la social.

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