El mayor consumo de pescado congelado atenúa la “preocupante” caída del fresco

Aecoc constata un alza del 2,7% en la primera categoría y un descenso del 1,7% en la segunda

Los elaborados y el efecto marca blanca impulsan aun así el valor de ambas

José María Bonmatí, director general de Aecoc, ayer en el 24º Congreso Aecoc de Productos del Mar.

José María Bonmatí, director general de Aecoc, ayer en el 24º Congreso Aecoc de Productos del Mar. / Aecoc

El cambio de hábitos de los consumidores es una de las dinámicas a las que más prestan atención las empresas. En un escenario ultracompetitivo como el actual, en el que el vecino es rival pero también el que produce en las antípodas, lo importante no es dónde está uno sino hasta dónde es capaz de llegar y a qué precio lo hace; de ahí que la prioridad de las compañías pase por ser más eficientes, ahorrar en costes e invertir en logística, todo ello con el objetivo último de fidelizar al cliente. En el caso de los productos del mar, que además de competir entre sí lo hacen con otros tantísimos alimentos proteicos que también luchan por colarse en las cestas de la compra, esta tarea ya de por sí ardua es más complicada si cabe –sobre todo para la pesca española, que estas últimas décadas se ha visto cercada por distintas restricciones que se han aplicado en Europa, al mismo tiempo que se permitía la importación masiva de terceros países no sujetos a estas medidas y otras incluso más básicas y fundamentales–. El resultado, a nivel nacional, es un descenso del consumo de pescado y marisco “verdaderamente preocupante”. Una caída que el pasado año se cebó con el fresco (un 1,7% menos en volumen) y que atenuó el congelado (un 2,7% más).

Así puede extraerse de los datos presentados por la consultora NIQ en la primera jornada del 24º Congreso Aecoc de Productos del Mar, que se celebró ayer en el concello de Baiona. El informe concluye que la estabilización del precio promedio ha favorecido el desarrollo de los productos congelados, que se están consolidando como un sustitutivo del fresco, pese a que ambas categorías han conseguido disparar sus ingresos (con aumentos del 5,7% y del 3,5% respectivamente).

Estos incrementos obedecen precisamente al cambio de hábitos de los consumidores y a cómo las pesqueras se han intentado adaptar para ampliar sus márgenes. Lo han hecho innovando, ofreciendo un catálogo cada vez mayor de productos elaborados frente a la materia prima casi sin tratar y a granel que frecuentaba en los lineales en el pasado. Se trata de dar mayor valor añadido a los pescados y mariscos, a través de todo tipo de preparados y platos listos para comer, con el propósito de recuperar la rentabilidad que se había visto marchitada por la inflación derivada de la guerra de Ucrania. Aquí también entra en juego el papel cada vez más relevante que cobra la marca blanca, a la que las empresas confían su producto para ahorrar en marketing sin renunciar a un buen posicionamiento en los supermercados.

Con todo, la disminución en volumen sigue estando presente y se siente con fuerza en el fresco, que representa el 70% del volumen facturado por la industria española (814 millones de kilos en 2023, según NIQ). Sorprende que la mitad de la cesta de productos del mar frescos que elige el consumidor se la repartan el marisco (un 21,1% del total), el salmón (11%), las sardinas y los boquerones (9%) y los cefalópodos (8,9%), llevándose el otro pedazo del pastel el resto de especies.

“Es esencial para el sector trabajar para mejorar su propuesta de valor en términos de innovación, experiencia de consumo y, sobre todo, en términos de comunicación, ya que parece que el consumidor no está percibiendo nuestra propuesta de valor”, señaló ayer José María Bonmatí, director general de Aecoc. “Este es un sector especialmente comprometido con la sostenibilidad, la economía circular, la descarbonización o la economía azul, pero nos falta saber trasladar este compromiso a la sociedad”, agregó.

Inauguración ayer del 24º Congreso Aecoc de Productos del Mar, celebrado en Baiona.

Inauguración ayer del 24º Congreso Aecoc de Productos del Mar, celebrado en Baiona. / Aecoc

Al evento también asistieron la secretaria general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, María Isabel Artime, que también reconoció que “la tendencia del consumo de productos del mar es preocupante”, y el director xeral de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica de la Xunta de Galicia, Antonio Basanta, que llamó al sector a “apostar decididamente por aumentar el consumo, ya sea a nivel interior como exterior”.

“El sector del mar es el más activo en la reducción de emisiones de CO2, las hemos recortado en un 56%”

Que el sector del mar es un sector comprometido, entre otras cosas con la sostenibilidad, también se encargó de recordarlo el presidente del Comité de Productos del Mar de Aecoc, Eduardo Míguez. “El sector de productos del mar es el más activo en reducción de emisiones de CO2, concretamente hemos conseguido recortar en un 56% las emisiones en los últimos años”, dijo. “Que se nos siga viendo como enemigos del medio ambiente evidencia que tenemos un problema de comunicación, pues la sociedad ha de entender que somos los primeros en apostar por la sostenibilidad”, abundó.

El congreso, que recibió a más de 330 asistentes, también contó con la participación de Manuel Pimentel, exministro de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno. En su ponencia Sociedad, carne y pesca, evidenció que las poblaciones están cada vez menos preocupadas por cómo se alimentan y cada vez más por el medio ambiente.

“Estos desajustes van a repercutir en los precios y van a modificar totalmente el concepto que tenemos sobre la cadena alimentaria”, subrayó, advirtiendo que “garantizar los suministros se va a convertir en una obsesión”. “Nos vamos a dar cuenta de que no podemos depender de un tercero. Va a ser entonces cuando vamos a empezar a priorizar y valorar la producción nacional y cuando este sector va a erigirse, a ojos de la sociedad, como imprescindible. Porque la proteína animal va a seguir siendo fundamental”, sentenció.

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