Europa agota su legislatura con otro “no” a la sostenibilidad de grandes pesqueros

A solo unos días de que se decida el futuro de la nueva Comisión, Sinkevicius rechaza dar ayudas para modernizar o sustituir los motores de buques de más de 24 metros de eslora

Vista aérea del muelle de Beiramar con media docena de grandes pesqueros.

Vista aérea del muelle de Beiramar con media docena de grandes pesqueros. / MARTA G. BREA

Que el actual comisario de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, ha sido la espada de Damocles del sector del mar estos últimos cinco años es algo que han denunciado día tras día numerosas voces que lo representan dentro de Europa, España y Galicia. Es una legislatura que pasará a la historia por aplicar restricciones a la actividad sin base científica rigurosa ni estudios de impacto socioeconómico previos, como el veto a la pesca de fondo en 87 áreas del Atlántico Norte; de la que la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, no se siente especialmente orgullosa en este plano, y así lo ha deslizado en su viaje de campaña a la comunidad de este fin de semana prometiendo “un comisario de Pesca a tiempo completo” si logra hacerse con su segundo mandato; pero que Sinkevicius exprime hasta el final con una sucesión de “noes” en respuesta a las necesidades de la flota. Todavía bajo el poder, a escasas jornadas de que se decida el futuro de los Veintisiete en las elecciones de este domingo 9 de junio, el político lituano ha trasladado su último rechazo a la transición verde de los grandes buques pesqueros, descartando dar ayudas para modernizar o sustituir los motores de aquellos barcos con más de 24 metros de eslora.

La contestación de Sinkevicius llega tras la pregunta escrita formulada por la eurodiputada Annalisa Tardino, que hace referencia al Reglamento (UE) 2021/1139 del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se crea el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura y se modifica el Reglamento (UE) 2017/1004, estableciendo a su vez la financiación para apoyar al sector pesquero. Su artículo 18, de hecho, dispone que la ayuda financiera para la modernización o sustitución de motores se concede únicamente a los buques de hasta 24 metros de eslora. A este respecto, Tardino cuestiona si Bruselas tiene previsto “identificar posibles medidas de apoyo” para los pesqueros de esloras que superen ese tamaño, “de manera que sus propietarios también se puedan beneficiar de dicho apoyo adaptado a sus necesidades cambiantes”, y remarca que “es fundamental garantizar la sostenibilidad y la competitividad futura del sector pesquero, en consonancia con los objetivos de crecimiento sostenible e integrador de la Unión Europea”.

“La Comisión no se plantea, en este momento, introducir cambios”, responde por su parte el político lituano, que en cambio “anima a los Estados miembros a que aprovechen al máximo las posibilidades que ofrece este fondo de apoyo estructural para impulsar cambios estructurales duraderos en el sector”. La respuesta del comisario no sorprende al vigués Daniel Voces, director gerente de la patronal europea de la pesca (Europêche), que expone que no es más que otra muestra de la “tónica” que ha mantenido a lo largo de su mandato.

“Hemos intentado cambiar varias veces esta línea –que cubre hasta el 40% de la inversión en nuevos motores– para adaptarla al resto de la flota, pero la Comisión Europea ha argumentado que las embarcaciones de más de 24 metros requieren inversiones más altas y el Fempa no llegaría”, destaca Voces, evidenciando que la CE también considera que los armadores con barcos de más de 24 metros “tienen la posibilidad de hacer esas inversiones de manera privada”. En este sentido, censura el recorte de 105 millones en la financiación prevista entre 2025 y 2027 para la pesca europea, parte de una partida inicial de 797 millones dirigida a “acciones fundamentales como la pesca sostenible” que se destinará a financiar diferentes “prioridades” de la UE como la guerra en Ucrania.

ARVI urge dar paso a “barcos ecoeficientes”

“Es necesario llevar a cabo un plan de reestructuración de flotas de manera que podamos proceder a paralizaciones definitivas de segmentos que no son rentables y poseen escasas cuotas y, por otro lado, ir a barcos ecoeficientes, seguros y habitables”. Así se pronunció ayer el presidente de la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI), Javier Touza, que ante la cercanía de los próximos comicios europeos abogó por que en la próxima legislatura europea se le dé “más dignidad” al gremio. “Nosotros somos los primeros que queremos descarbonizar la flota, pero para eso se necesitan barcos nuevos, adaptados en capacidad y estabilidad”, manifestó.

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