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La ría de Vigo, un huerto para cultivar 20.000 kilos de algas comestibles

HQ Seaweed prevé instalar en septiembre cuatro “bateas verdes” en las que criará kelp de azúcar | Las plataformas se podrán visualizar desde Chapela y Rande

Un profesional recogiendo algas marinas

Un profesional recogiendo algas marinas / Cedida por Algamar

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Vigo

Camaleónico, variando entre tonos marrones, verdes y rojos, el kelp de azúcar llega a medir varios metros de largo en su mejor momento, aunque su grosor apenas alcanza unos pocos centímetros. Se suele denominar cinturón del mar –precisamente por esa forma tan característica– y recuerda a aquellas algas con las que los niños jugaban en el litoral hace décadas. Niños gallegos, muchos de ellos, porque esta especie se encuentra en el noroeste del Atlántico, extendiéndose desde lo alto del Ártico, en aguas del Barents, hasta nuestra costa. Aquí, concretamente en la ría de Vigo, se proyecta una iniciativa sostenible que quiere aprovechar su potencial gastronómico. El Sccharina latissima, como muchos otros vegetales oceánicos comestibles, se ha puesto de moda en los últimos años. Y ya sea para añadir a sopas o hacer sushi, supone un valioso recurso.

Es por ello que la empresa HQ Seaweed, con base en Vilaboa, se ha lanzado a producirlo en serie, para lo que previsiblemente instalará el próximo mes de septiembre cuatro “bateas verdes”. Dos estructuras flotantes localizadas frente a Chapela y dos bajo el Puente de Rande. El objetivo, a expensas del ok final de la Consellería de Medioambiente para dar el pistoletazo de salida, es que en octubre ya se proceda a la cría, el plantado de la semilla, y en marzo de 2024 esté lista la primera remesa. En su conjunto, la compañía planea generar 20.000 kilos de materia húmeda que posteriormente serán tratados en sus instalaciones, donde procederán a transformarse en distintos formatos. Ya sea frescas, en salazón, congeladas, deshidratadas e incluso en conservas.

La ría de Vigo, un huerto para cultivar 20.000 kilos de algas comestibles

Una trabajadora de Algamar durante las labores de extracción de algas. / Cedida

Harán así el cultivo, empleando un sistema artificial frente al habitual método de recolección: el que también emplean sus trabajadores cuando van a extraer manualmente algas salvajes a las cofradías. ¿El motivo? La escasa generación natural de este producto autóctono no da para explotarlo, por lo que se han decantado por una fórmula que permita conservar un entorno privilegiado, que forma parte de la Red Natura 2000.

HQ Seaweed ha realizado un estudio de impacto en la zona. De igual manera, ha analizado la situación de los fondos arqueológicos sobre los que se asentarán las futuras cosechas. “Queremos que el espacio no solo sea utilizado para cultivar mejillones, para la pesca o para la recogida de moluscos y crustáceos, sino que además sea para el cultivo de algas. Para generar una mayor riqueza en el ecosistema”, apunta en este sentido su fundador, Sergio García, en declaraciones a FARO, dejando claro que el mercado de estas plantas marinas, más presentes que nunca en nuestros platos, está en expansión. Desde 2020, cuando alquiló la nave en la que desarrolla su actividad, su facturación se ha duplicado anualmente.

Imagen comercializacion algas

Hugo Barreiro / Hugo Barreiro

Más que un bum

El auge del mercado de este producto se lleva pronunciando durante los últimos tiempos, y buena prueba de ello son las cifras vinculadas a su comercialización en las lonjas y centros de venta de la comunidad autónoma. Según datos de Pesca de Galicia, plataforma tecnológica de la Consellería do Mar, la compraventa de algas se ha triplicado en una década, pasando de las 198,8 a las 691,1 toneladas, mientras que su valor se ha cuadruplicado hasta superar el medio millón de euros.

La compraventa de vegetales del mar se triplicó en Galicia esta última década

Con todo, desde empresas como Algamar, con sede Pazos de Borbén y pionera en el sector a nivel autonómico, evidencian que este crecimiento se está viendo ralentizado y el responsable no es otro que la inflación. La subida que afecta a productos básicos en el marco de esta crisis coyuntural, derivada de la pandemia y la guerra de Ucrania, está “desplazando” muchos productos gourmet de las cestas de la compra, evidencia Fermín Fernández, que fundó la compañía en 1996 junto a su hermano Clemente, aun destacando como aspecto positivo que “cada vez el alga está más aceptada socialmente”.

Fermín Fernández, fundador de Algamar

Fermín Fernández, fundador de Algamar / ALBA VILLAR

Lo es, a sus ojos, gracias al trabajo de “siembra” que han hecho desde el siglo pasado, concienciando a la sociedad respecto a las plantas marinas e informando de los beneficios que conlleva incorporarlas a la dieta tradicional. A ello se suma el buen efecto que ha supuesto la internacionalización de la gastronomía, con claras influencias de países asiáticos en la restauración, tanto cocina básica como de diseño, a la hora de promover determinados vegetales oceánicos comestibles.

En el caso de Algamar, que también da fe del impulso de este mercado, llevan a cabo su actividad dentro de España pero también en el extranjero; centrándose en países como Portugal, Alemania, Francia, Italia, Austria, Suiza y ahora también Reino Unido, donde preparan el siguiente salto. Su tendencia pasa por vender cada vez más en los supermercados, aunque las tiendas especializadas siguen concentrando el mayor volumen de producto, y trabajan en proyectos de investigación que buscan desarrollar “alimentos funcionales” mediante extractos de algas.

Un profesional recogiendo algas marinas

Un profesional recogiendo algas marinas / Cedida por Algamar

“Que el alga sea de aquí también es muy importante. La costa de Galicia y Galicia en general en cuanto a recursos y a materias primas está muy bien valorada en el resto de España. El pescado de Galicia, la carne de Galicia, el marisco de Galicia… Y ahora también el alga”, asevera, haciendo hincapié en que, más que un bum, lo que ha habido es un trabajo constante que ahora se siente: “En el año 2000 le preguntabas a alguien si comía algas y te ponía cara de póker. Hoy en día prácticamente nadie se sorprende porque las algas las podemos encontrar en cualquier menú”.

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