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Galicia vuelve a exportar más sardina de la que compra por primera vez en diez años

La comunidad exportó el año pasado 16.500 toneladas por casi 18 millones | No se lograba una balanza positiva desde el declive de la especie | Portugal abre la pesquería

El "Manolito III" saliendo en el inicio de la campaña de la sardina.

El "Manolito III" saliendo en el inicio de la campaña de la sardina. / SANTOS ALVAREZ

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

La flota de cerco de la comunidad gallega ha visto cómo el difícil proceso de la recuperación de la sardina y el recorte forzado en las capturas de los últimos años está dando sus frutos. Y no solo porque se ha podido aumentar la cuota que explotan de forma conjunta con sus compañeros lusos e incluso adelantar la campaña en aguas españolas ante la abundancia en el mar. El pasado año, Galicia volvió a exportar más cantidad de la especie de la que importa por primera vez en una década y por un valor mayor. En concreto, la comunidad comercializó en el exterior 16.500 toneladas de sardina por 17,6 millones de euros, un 55% más en cantidad y casi un 30% en el valor gracias a un aumento de precio.

La sardina es una especie pelágica muy apreciada en la costa gallega y portuguesa, tanto para las clásicas parrilladas veraniegas como la industria conservera. Por este motivo, además de ser especie objetivo del arte tradicional del xeito, es una de las cuatro principales que captura el cerco junto a jurel, caballa y anchoa.

Sin embargo, en 2017 la población de la sardina ibérica tocó mínimos tras unos años de capturas más bajas de lo habitual, lo que provocó una dura recomendación por parte del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés). Tanto, que llegó a aconsejar no volver a pescarla en 15 años para intentar una recuperación.

Al no ser una especie sujeta al sistema de TAC (total admisible de capturas) y cuotas de la Unión Europea, Bruselas encargó a España y Portugal tomar cartas en el asunto. Ambos gobiernos crearon entonces un plan de recuperación que supuso un duro recorte de las capturas, vedas y límites diarios. Seis años después, la especie se ha recuperado y las flotas española y portuguesa disfrutan de 56.604 toneladas, de las que España tiene 18.962 toneladas, un 28% más que en el 2022. Los barcos gallegos pescan desde mediados de marzo; los portugueses abrieron ayer la pesquería con 37.642 toneladas.

Tendencia

Este aumento para este año, que ya fue significativo el pasado curso, se unió a un incremento de los precios, lo que posibilitó que Galicia pudiese exportar más cantidad e importar menos, alcanzando así una balanza comercial positiva que hacía una década que no se alcanzaba.

Fue en 2012, cuando la comunidad comercializó en el exterior solo 7.309 toneladas de sardina fresca y congelada, pero logró a cambio 13,7 millones, mientras que importó 11.705 toneladas cuyo coste fue de 11,4 millones. Desde entonces, acompañando las caídas en las descargas en lonja, la sardina pasó a ser algo a importar por las necesidades internas, tanto en la industria como en los restaurantes, llegando a su máximo en 2020, cuando estalló el COVID en España: 17,1 millones de euros por 17.652 toneladas adquiridas en el exterior.

Y así fue al menos hasta el año pasado. El buen ritmo de capturas en la península con el aumento del cupo hizo que Galicia importase 14.267 toneladas de sardina por 16 millones, cifras altas que se vieron superadas por esas 16.500 toneladas exportadas por 17,6 millones de euros.

Destino

El principal destino fue el país consumidor por excelencia, la propia Portugal, que dobló sus compras a Galicia con 12.055 toneladas por 11 millones. En menor medida le siguen Francia (1.960 toneladas y 2,9 millones) y, aún más lejos, Argelia (532.856 kg por 0,7 millones) o Egipto (479.160 kg por 0,4 millones).

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