Madrid reprueba la doble vara de medir en la importación de pescado dentro de la UE

Gandarias critica la falta de transparencia en el etiquetado por parte de “algunos Estados miembros” | Rearma la petición del sector y pide fondos públicos para buques y motores

Ignacio Gandarias, durante su intervención ayer en el auditorio Afundación, acompañado en el escenario por José María Benavent y Marta Fernández-Tapias. |   // ALBA VILLAR

Ignacio Gandarias, durante su intervención ayer en el auditorio Afundación, acompañado en el escenario por José María Benavent y Marta Fernández-Tapias. | // ALBA VILLAR / Lara Graña

Lara Graña

Lara Graña

La Fundación Nueva Pescanova –proyecto casi personal del director de RSC de la pesquera, Ángel Matamoro– echó a andar ayer en Vigo con el objetivo no solo de defender la sostenibilidad de la industria pesquera, sino también de reivindicar las acciones que ya han hecho las empresas gallegas del sector para conseguirlo. Así que el Foro Galicia de Sostenibilidad Global de los Productos del Mar se convirtió en un espacio de diálogo entre unos 200 operadores de todo el mundo, y de igual modo en un escenario para reivindicar que no todos los países demuestran el mismo compromiso por una explotación pesquera medioambiental y socialmente comprometida. Lo expuso el director general de Ordenación Pesquera y Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Ignacio Gandarias, por ejemplo, al aludir directamente a un comportamiento desigual entre los Estados miembros a la hora de garantizar que el pescado que llega a la mesa del consumidor ha sido faenado o cultivado con plenas garantías. “Hay falta de transparencia en algunos Estados, y la trazabilidad es fundamental”, defendió.

De acuerdo a los datos facilitados por el portal de comercio exterior de la ONU (Comtrade), la Unión Europea importó en 2022 productos de la pesca por importe de más de 3.600 millones de euros de países sancionados por la propia Comisión y por China, ampliamente denunciada por organizaciones empresariales y medioambientales por sus prácticas en contra de la salud de las pesquerías y sus tripulaciones. En el caso de Vietnam, con tarjeta amarilla por parte de Bruselas, las compras se incrementaron más de un 35% en solo un año, con un alza del 11% en el de Ecuador. “Un buen etiquetado es el que puede permitir tomar decisiones informadas” por parte del consumidor, abundó Gandarias, que reclamó que “los productos importados cumplan los mismos requisitos” que se fijan a los que se producen dentro de la Unión Europea. Defendió, así, un sistema de código de barras, a implantar de forma gradual en los packaging por parte de las empresas para facilitar esta transición, asumiendo que es un “esfuerzo” para los operadores.

Gandarias lanzó también un guante a la flota extractiva, que ha reivindicado una transición justa hacia los sistemas de propulsión no contaminantes, para cuya compra la Comisión Europea no prevé asignar fondos públicos. El número 3 del ministerio que dirige Luis Planas defendió la asignación de partidas del Fempa (Fondo europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura) para la construcción de buques nuevos de más de 24 metros de eslora, así como para los cambios de motor. Dado que Bruselas ha trazado una línea roja ante el incremento de la capacidad de la flota operativa, abogó también porque los espacios en los barcos destinados a camarotes o a máquinas no computen a efectos de arqueo bruto.

El Foro fue inaugurado por el presidente de Nueva Pescanova, José María Benavent, que también ostenta este cargo en la Fundación de la compañía. “Es un paso más en nuestro compromiso con la sostenibilidad y la innovación”, incidió, como factores trascendentales para “mantener la confianza de los inversores, los reguladores y la sociedad en general”. En la bienvenida participó también la delegada territorial de la Xunta en Vigo, Marta Fernández-Tapias, quien abogó por consolidar a la ciudad en el epicentro del diálogo hacia una pesca más sostenible.

“Hay tripulaciones de buques maltratadas en muchas partes”

En el año 2017, la flota agrupada en la Organización Productores Asociados Grandes Atuneros Congeladores (Opagac) decidió dar un paso pionero para certificar su actividad a bordo y en tierra, cubriendo todo el proceso de una lata de atún, desde el mar hasta el consumidor. Nacía el sello Atún de pesca responsable, como recordó el director gerente de la organización, Julio Morón. “Una estrategia para diferenciarnos a base de lo que hacemos bien”, y frente a una “apertura excesiva” de la Unión Europea a terceros mercados donde la trazabilidad no es, ni mucho menos, prioritaria. Así que esta flota –más de 60 barcos ya cuentan con esta certificación– garantiza buenas prácticas medioambientales y laborales. “La filosofía del armador es tener la mejor tripulación posible”, zanjó. Una prioridad no extendida a nivel global, como lamentó el director ejecutivo de FISH Standard For Crew, Mike Kraft. “Hay muchas tripulaciones de buques maltratadas, es una realidad que tenemos en el sector”, aunque no hizo referencia a ningún país en particular. La filial namibia de Pescanova, Novanam, ha recibido este certificado FISH por las buenas condiciones a bordo, como publicó este periódico.

Quintana exige “máximo rigor” a la revisión del veto a artes de fondo

La conselleira do Mar, Rosa Quintana, insistió ayer en pedir una revisión de las zonas vetadas a la pesca de fondo para que se realice con el “máximo rigor” y atendiendo también a aspectos socioeconómicos. Lo hizo durante la clausura del foro, donde lamentó la propuesta presentada por los científicos la semana pasada que supondría ampliar las zonas acotadas a este tipo de pesca. Quintana criticó que el informe del Consello Internacional para la Exploración del Mar parece repetir los mismos defectos de la prohibición ya aplicada por Bruselas desde finales de 2022. En este sentido, expuso que solo cuenta con datos de la pesca de arrastre, “careciendo totalmente de información sobre artes muy selectivas como el palangre de fondo”. Además, se trata de una información “obsoleta” con datos de 2009 y 2011. La conselleira abundó que no se pueden agrupar todas las artes de fondo en el mismo saco y ha puesto en valor la importancia de que los informes biológicos vayan acompañados de estudios de impacto socioeconómico con el objetivo de que se protejan los hábitat marinos, así como los propios pescadores.

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