China inyecta 20 millones de euros públicos al día a su industria pesquera para su expansión

Mientras Bruselas acelera la pérdida de capacidad en aguas comunitarias, el gigante asiático aumenta las ayudas a la construcción de buques y la compra de gasoil para pesca de larga distancia tras agotar recursos en sus costas

Flota pesquera china en el puerto de Zhangzhou, en Fujian, una de las mayores bases para buques de larga distancia. / WEN WENYU/ GREENPEACE

Flota pesquera china en el puerto de Zhangzhou, en Fujian, una de las mayores bases para buques de larga distancia. / WEN WENYU/ GREENPEACE / Lara Graña

Lara Graña

Lara Graña

El Fu Yuan Yu 7882 es un buque potero de 73 metros de eslora. Pertenece a uno de los mayores conglomerados de pesca extractiva del mundo, la china Pingtan Marine Enterprise. Tiene tantos barcos que el listado de su flota es un galimatías en el que Fu Yuan Yu es casi como un prefijo; hay fu yuan yus desde 151 hasta el número 9.714, entre arrastreros, poteros, de redes de deriva y palangre. Soldados de un ejército pesquero que cuenta, a día de hoy, con 188 efectivos, de acuerdo a un estudio del Environmental Justice Foundation (ESJ). Ninguno de ellos opera en aguas jurisdiccionales chinas, esquilmadas tras décadas de sobrepesca. Todos ellos son barcos de la flota de larga distancia (distant water fleet, DWF), auspiciada y defendida por Pekín como un mecanismo de preservación de sus aguas nacionales y para abastecer la demanda de sus hogares e industrias. Y subsidiada, muy subsidiada. Un informe del Congressional Research Service (CRS) de Estados Unidos, difundido el pasado mes de junio, cifra las ayudas directas del Gobierno de Xi Jinping a su industria pesquera en 7.261 millones de dólares anuales, el equivalente a unos 20 millones de euros diarios.

La mayor parte de este reparto sideral de fondos se destina a un incremento de la capacidad, como han analizado en un extenso informe (titulado Updated estimates and analysis of global fisheries subsidies) los científicos U. Rashid Sumaila, Daniel Skerritt, Anna Schuhbauer, Naazia Ebrahim, Yang Li, Hong Sik Kim, Tabitha Grace Mallory, Vicky W.L. Lam y Daniel Pauly. Aunque la opacidad en los registros complica el análisis real de las cifras. “Se ha reducido la transparencia sobre el importe de las subvenciones”, constata la EJF. En todo caso, esos veinte millones que inyecta cada día Pekín en el sector agigantan una actividad que está de capa caída en Europa, con una progresiva limitación de los trabajos extractivos que deriva en una mayor dependencia de terceros países, como China, o como otros amonestados por la propia Bruselas por pesca ilegal o no reglamentada (Vietnam o Panamá). Las ayudas en Europa para la construcción de nuevos barcos están vetadas –también para el cambio del motor principal–, y los subsidios al gasóleo se ejecutan a través de exenciones fiscales, no de inyecciones directas de tesorería.

Uno de los directivos de Pingtan Marine Enterprise, Xinrong Zhuo, fue sancionado este mismo viernes por la oficina del Tesoro norteamericano por “graves abusos contra los derechos humanos” y pesca ilegal, al igual que Li Zhenyu, de la pesquera Dalian Ocean Fishing. La primera de ellas, Pingtan, recibió el año pasado una ayuda de 19 millones de dólares (18,01 millones de euros, al tipo actual de cambio) para desarrollar precisamente su actividad de gran altura y a través de una de sus filiales (Fujian Provincial Pingtan County Ocean Fishing Group Co.); la otra, Dalian, ingresó más de 8 millones de dólares. El reparto de subvenciones es una práctica que debieran declarar todas las compañías de este sector que cotizan en bolsas como la de Shanghái o Shenzhen, pero solo constan comunicados de Shanghai Kaichuang Marine International. Es la dueña de la conservera Hijos de Carlos Albo, que el 2 de diciembre comunicó el ingreso de 39,8 millones de yuanes (5,43 millones de euros) en subsidios para “desarrollo económico y comercial en el extranjero”.

Buques chinos en el puerto de Montevideo

Buques chinos en el puerto de Montevideo / EJF

La verdadera dimensión

La actividad de esta flota de larga distancia se expande por todos los océanos, gracias a esta intensa política de subsidios de Pekín: de las proximidades de las Galápagos a las de Malvinas, en la frontera de las aguas jurisdiccionales de Argentina (la denominada milla 201), Ecuador, Mauritania o Indonesia. El músculo real de estos buques de gran altura chinos no está clara. “Aunque se sabe que la flota DWF de China es grande, hay poca información disponible sobre su tamaño real y la escala de sus operaciones”, constata un estudio firmado por Miren Gutiérrez, Alfonso Daniels, Guy Jobbins, Guillermo Gutiérrez Almazor y César Montenegro, publicado en 2020. Las estimaciones calculaban una cifra de hasta 3.400 buques, pero no coinciden con los rastros de posicionamiento vía satélite (AIS), analizada en la reconocida base de datos FishSpektrum Krakken. En base a este análisis, se ha detectado el rastro de al menos 16.966 pesqueros chinos de gran altura o larga distancia, hasta ocho veces más de los evaluados anteriormente, gracias al abanderamiento en terceros países como Ghana, Mauritania, Costa de Marfil, Camboya, Senegal, Rusia, Marruecos, Belize, Vanuatu, San Vicfente y las Granadinas o Panamá.

Existen hasta ocho veces más buques chinos de gran altura que los registrados

“Las banderas de conveniencia –expone este último trabajo, titulado China’s distantwater fishing fleet– también pueden ayudar a proteger a los propietarios de embarcaciones de acciones legales o del escrutinio científico, particularmente ocultando quién es realmente el propietario. Varios de estos pabellones de conveniencia son paraísos fiscales”. El expediente abierto por el Tesoro de EE UU a Dalian ilustra las condiciones de trabajo en alguno de estos barcos, como el atunero Long Xing 629, y cómo esta flota opera sin control y de forma ininterrumpida. “Después de 13 meses sin visitar puerto, con jornadas laborales promedio de 18 horas, con comida caducada y bebiendo agua de mar desalinizada, habían muerto cinco tripulantes. Los cuerpos de tres de ellos fueron arrojados al océano”. Y remata: “Cuando los supervivientes llegaron a casa se les diagnosticó desnutrición y cobraron solo una parte del salario prometido”.

“En el Long Xing 629 murieron cinco marineros; tres cuerpos fueron arrojados al mar”

El abastecimiento en alta mar con buques cisterna y la descarga de capturas en reefers, que unen estos caladeros con los puertos chinos de Fujian o Dalian, es lo que permite esta actividad permanente. Y que China pueda exportar pescado por valor de más de 11.000 millones de euros anuales solo desde su territorio, amén de otros 4.200 en elaborados con base de proteína marina.

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