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La flota exige ayudas a Bruselas ante el veto al gasoil “o será nuestra extinción”

Asegura que no pueden adaptarse los barcos actuales a combustibles “verdes” y reclama un fondo “específico” para la transición | Pide no tocar la tributación de los carburantes

Flota cerquera, en el puerto de Vigo. Marta G. Brea

Cuando acaba de restringirse la pesca de fondo en 87 áreas en aguas comunitarias por el presumible daño que causa esta actividad a los fondos marinos –no hay datos científicos del impacto del palangre, por ejemplo–, la Comisión Europea vuelve a la carga con más deberes para el sector. Ahora, con un proceso de descarbonización que implica una renovación completa de la flota y que Bruselas pretende respaldar “en el marco del programa Fempa”. Se refiere al Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura, que prohibe explícitamente la concesión de fondos comunitarios tanto a la construcción de nuevos pesqueros como al reemplazo de los sistemas principales de propulsión, como desgranó ayer FARO. Sin un respaldo financiero para acometer este proceso, como ha detallado la industria por escrito al departamento que dirigen Virginijus Sinkevicius y Charlina Vitcheva, “asistiremos a la extinción de la flota pesquera de la UE y, en gran medida, de la resiliencia de nuestra cadena de suministros de alimentos”. El periodo de consultas abierto por Bruselas para abordar el adiós al gasoil en los barcos de pesca ha terminado con un clamor unánime: o se hace “de la mano del sector” o se acaba con él.

Porque no bastará con cambiar un motor a gasóleo por otro de hidrógeno. “Una transición energética requiere cambios en el diseño de los barcos”, expone la patronal europea de armadores, Europêche, que agrupa a unos 45.000 buques. “Para poder almacenar la suficiente cantidad de carburante alternativo se necesitaría un compartimento adicional, o bien acopiarlo a una mayor presión con los consiguientes riesgos en la seguridad”. Esto es, los pesqueros actuales, ni siquiera los de reciente construcción, no servirían para su adaptación al hidrógeno, al gas natural licuado o al metanol. Y no solo los fondos Fempa restringen su reparto a buques nuevos, sino que la columna vertebral de la política pesquera comunitaria (PPC) también veta los proyectos de ampliación para no elevar el arqueo bruto (GT) de la flota. A día de hoy, además, la tecnología de los carburantes verdes no está lo suficientemente avanzada como para adaptarse a la dinámica a bordo. “Ofrecen una autonomía de unas cinco o seis horas, lo que sería insuficiente –considera Europêche– para una jornada completa de pesca en alta mar”. “No sabemos en qué tecnología debiéramos invertir”, abunda.

Aun en caso de disponer de proyectos maduros, más allá de prototipos, la cuestión es cómo pagarlos. “Es esencial la creación de un fondo específico para esta transición energética”, como también defiende la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), la Organización de Productores de Buques Congeladores de Merlúcidos, Cefalópodos y Especies varias (OPP-3) o los portugueses de la Associaçao dos Armadores das Pescas Industriais (Adapi).

“La aparente estrategia actual de la Comisión Europea de eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, a través de la gradual sustitución de la producción de pescado europea por importaciones externas, apenas deja a Europa con menor control sobre el impacto global. Exportar el problema no lo resuelve y tiene costes económicos y sociales directos sobre las comunidades que viven del mar”, zanjan desde Adapi. Todos los comentarios remitidos a Bruselas por parte del sector reivindican también que se mantenga la autonomía de los Estados para legislar en cuanto a las exenciones fiscales de las que gozan los carburantes destinados a la pesca, y que también están en el punto de mira del Gobierno comunitario al entender que propician la “sobrepesca”. “Esa exención solo estará obsoleta el día en que existan alternativas: la pesca utiliza combustibles fósiles porque son la única opción que existe a día de hoy para la producción de pescado a la escala necesaria para alimentar a la población actual”.

LAS APORTACIONES DEL SECTOR

  • Exportar el problema

    “La aparente estrategia actual de la Comisión Europea de eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, a través de la gradual sustitución de la producción de pescado europea por importaciones externas, apenas deja a Europa con menor control sobre el impacto global. Exportar el problema no lo resuelve y tiene costes económicos y sociales directos sobre las comunidades que viven del mar”.

  • La exención fiscal al gasoil

    “Esa exención solo estará obsoleta el día en que existan alternativas: la pesca utiliza combustibles fósiles porque son la única opción que existe a día de hoy para la producción de pescado a la escala necesaria para alimentar a la población actual”.

La receta de Oceana: adiós al arrastre

La ONG considera que la prohibición de esta arte de pesca, adaptada al rendimiento máximo sostenible, es perceptiva para reducir las emisiones

Oceana es una de las organizaciones no gubernamentales de mayor peso en el mundo marítimo, y una más de las ONG que figuran en el registro de lobbies de la Comisión Europea con cinco personas en su staff de Bruselas. Como otras entidades de defensa del medioambiente, ha presentado sus propias aportaciones al documento remitido por la Comisión de Pesca y Asuntos Marítimos para descarbonizar la flota pesquera. Entre las medidas propuestas por esta ONG figura, directamente, la prohibición del arrastre de fondo en todas las aguas comunitarias consideradas sensibles y vulnerables. Frente a la disciplina que pretenden imponer Sinkevicius y Vitcheva, Oceana sí está a favor de que se utilicen fondos del programa Fempa para acompañar en esta transición energética.

Eso sí, considera que “la UE debería eliminar las dañinas subvenciones a la pesca que mantienen a flote los segmentos de flota con una huella de carbono más alta”. En este punto aboga por la “eliminación de la exención del impuesto sobre el combustible”, a fin de “desincentivar las prácticas pesqueras destructivas y con gran consumo” de gasoil en alta mar. Una vez más señala al arrastre de fondo, que dejaría de ser beneficiario de una exención que, como política tributaria, compete a los Estados miembros. El umbral de rentabilidad del precio del gasoil pesquero está en los 60 céntimos, ampliamente superado a día de hoy, incluso con la bonificación del Gobierno. Una ayuda cuya continuidad, de momento, no está garantizada.

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