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Sacar partido a los descartes y subproductos pesqueros: tres proyectos clave en Galicia

A la iniciativa de Ceamsa con las conchas del mejillón y la biorrefinería proyectada por Jealsa se suma una planta para fabricar “mince” de Opromar, en Marín, por 4 millones

La planta piloto desarrollada por Opromar para producir “mince”. | OPROMAR

La Política Pesquera Común (PPC), publicada a finales de 2013, introdujo como uno de sus principales objetivos acabar con los descartes pesqueros, lo que Bruselas entendía como un despilfarro, aplicando la llamada obligación de desembarque. A través de una aplicación gradual, culminada en 2019, la flota se vio forzada a llevar a puerto todas las capturas que entraban en sus redes, también las no deseadas y sin valor comercial. La industria del mar se vio entonces en la obligación de buscarse la vida y lograr una rentabilidad a lo que, en principio, no lo tenía. Lo mismo que llevaba años intentando hacer con subproductos de la actividad, como el sempiterno problema de las conchas de mejillón. Y Galicia se lo ha tomado en serio. A las ya conocidas iniciativas de Ceamsa (con las conchas de mejillón) y Jealsa (la biorrefinería proyectada para descartes), se suma una planta para fabricar “mince” a cargo de Opromar. El proyecto ya está listo y aprobado: se instalará en Marín y la inversión ascenderá a los 4 millones de euros.

La obligación de desembarque supuso generó varios problemas. Uno de ellos está relacionado con las especies que llegan a las cubiertas de los barcos, ya que si no se dispone de cuota para ellas se imputa el exceso al de las especies principales (generando las llamadas choke species o especies de estrangulamiento de la actividad), además de que no pueden destinarse a consumo humano; otro, es la necesidad de darle una salida y sacar un rendimiento a los pescados no comerciales.

Desde un principio, los armadores de Marín, a través de la organización de productores Opromar, se pusieron como meta investigar qué hacer con los descartes. Así, emprendieron iniciativas como Descartes.cero, Valdescar y Life iSeas. Apoyándose en el CSIC, lograron lo que se conoce como “mince”, una pasta formada por pescado que supone una proteína marina de calidad cuya textura tuvo buena aceptación entre los chefs.

Dos sacos con "mince" producidos por Opromar y el CSIC Opromar

Por este motivo, y tras disponer de una planta piloto para producirlo, Opromar se fijó como objetivo crear una fábrica en condiciones. El pasado octubre, los socios (la organización cuenta con 47 buques en total) dieron el visto bueno a la iniciativa. “Es el gran proyecto de Opromar”, explica el gerente, Juan Martín Fragueiro.

Por el momento, la ubicación ya está decidida (dentro del terreno portuario de Marín) y la inversión será “de entre 3,5 y 4 millones de euros”. “Ahora nos queda la aprobación del plan de producción para 2023, presentado en octubre, y si todo va bien empezaremos con las tramitaciones en enero”, añadió el gerente sobre el proyecto, que generará varios puestos de trabajos directos (todavía no se ha revelado la cifra).

Iniciativas

La de Opromar entra en escena casi al mismo tiempo que otra gran planta que busca sacar partido a los descartes. El pasado verano Jealsa anunció el liderazgo en un proyecto para crear una biorrefinería en Boiro con la que crear diferentes productos de alto valor añadido, principalmente hidrolizados de proteínas, aceites, gelatinas, picadillo de pescado, quitina...

El proyecto supone una inversión de 3 millones de euros y cuenta con una ayuda del programa Life de la UE de 1,8 millones. Además de Jealsa (Conservas Rianxeira), también participan Grupo Nueva Pescanova, Stolt Sea Farm, Valora Marine Ingredients, el Instituto de Investigaciones Mariñas (del CSIC) y Opromar.

También de actualidad, y con opciones de acceder a los fondos Next Generation, está la propuesta de Ceamsa. La empresa, especializada en producir hidrocoloides a partir de algas para su empleo en el sector alimentario y farmacéutico, lidera la iniciativa Mexigal, con la que busca invertir 43 millones de euros para crear fertilizantes a partir de las conchas de mejillón y restos de las algas con las que habitualmente trabaja en su fábrica de Porriño. Un proyecto de economía circular que busca valorizar subproductos.

Foto de familia del proyecto “Life Redfish”. | // JEALSA

“Life Redfish” busca bajar un 2% los descartes en España en 2030

Si bien el anuncio fue a bombo y platillo por parte de Jealsa, el ambicioso proyecto Life Redfish esconde objetivos con cifras notables. Según la descripción de la iniciativa en la página del programa Life de la UE, la biorrefinería planteada por el consorcio buscará minimizar en un 1,8% los descartes en España de cara a 2030, además de valorizar un 1,9% del total de subproductos del pescado y marisco producidos por la industria pesquera del país.

Gracias a los nuevos productos su alto valor añadido, Life Redfish podrá “ofrecer a los pescadores un precio de 3 a 6 veces más alto por sus descartes o subproductos que el precio de compra actual”, cuyo destino es la producción de harina o aceite de pescado.

Así, buscan fomentar la obligación de desembarque haciendo “económicamente atractiva” la venta de los descartes, “fomentando su adopción, y fomentaremos la gestión sostenible de los subproductos, en línea con el Pacto Verde Europeo”.

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