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Bruselas pone el punto de mira en el gasto energético de la pesca y acelera la transición

La CE cree que es “un sector demasiado dependiente de los combustibles fósiles” y lanza una consulta para crear una estrategia para extender las energías limpias a partir de 2023

Buque diseñado a base de hidrógeno en Noruega. Skipsteknisk

La transición energética en el sector de la automoción está suponiendo todo un reto para la industria, que invierte millones y millones de euros para actualizar sus factorías, buscar nuevos recursos (para las baterías) y dotarse de la última tecnología para mejorar la eficiencia de los vehículos. Todo un reto que, sin embargo, se traslada con más lentitud al sector marítimo. La industria del mar está en plena investigación para ver qué opción es la mejor para reducir las emisiones a un precio más o menos competitivo. Si bien la apuesta generalizada está siendo el hidrógeno, esta opción no es válida para todo tipo de barcos. En la pesca lo saben bien. Las bajas esloras en algunos casos o la falta de espacio y los problemas a la hora de incrementar la capacidad de los buques en otra están complicando que el sector dé el paso hacia la transición energética, como atestiguan los últimos encargos de grandes arrastreros en Galicia. La Comisión Europea quiere cambiar esto. Bruselas ha puesto el punto de mira en un sector que define como “demasiado dependiente de los combustibles fósiles” a través de la creación de “una estrategia a largo plazo”.

Lanzada por la Dirección General de Asuntos Marítimos y Pesca (DG Mare), la consulta busca recoger las impresiones de las partes afectadas por esta futura estrategia. El texto que la acompaña señala que “el sector de la pesca y la acuicultura de la UE consume actualmente mucha energía y depende en gran medida de los combustibles fósiles, lo que lo hace vulnerable a los aumentos de los precios de los combustibles”. Para Bruselas, esto “es un problema estructural que requiere un enfoque a largo plazo para que el sector sea resistente y sostenible”.

Arrastrero diseñado a base de amoníaco Skipsteknisk

La DG Mare entiende que el aumento de los precios del combustible” tras la guerra en Ucrania “ha causado que muchas instalaciones pesqueras y acuícolas se vean incapaces de cubrir sus gastos de funcionamiento”.

En definitiva, Bruselas quiere que la flota aumente “el uso de fuentes de energía limpias y alternativas”, como pueden ser los de motores eléctricos, de hidrógeno, amoníaco, metanol... Y precisamente centrar el tiro sobre las tecnologías a emplear será uno de los cometidos de la estrategia que prepara Bruselas. Así, confía en “cerrar las brechas en conocimiento, tecnología e innovación”, así como “hacer frente a la insuficiencia, la fragmentación y la descoordinación de los esfuerzos por acelerar y apoyar la transición energética del sector”. Para ello, será clave “asegurar el apoyo financiero adecuado” o “garantizar las habilidades y la mano de obra adecuadas”.

La consulta online, lanzada el lunes, estará abierta hasta el 5 de diciembre de 2022. Al cierre de esta edición, había un único comentario público en la página habilitada a tal efecto. Lo firma Antonio Cunha, de la pesquera lusa Testa & Cunhas, S.A., que cuenta con ocho arrastreros de litoral. A su juicio, el principal problema para el sector radica en una barrera de la que viene alertando el sector constantemente: la falta de subvenciones.

Desde 2005, no ha habido apoyo para nuevas construcciones y reemplazo de la propulsión”, censura Cunha en su aportación, en la que alerta que esta realidad ha llevado a que la flota “con 24 metros o más” tenga solo motores de combustión, “con tecnología obsoleta y elevado consumo de combustible”. “El apoyo comunitario debe proporcionar fondos para la sustitución de las instalaciones de propulsión por otras que permitan una transición energética rápida y eficiente”, resumió el armador de Ílhavo, en el distrito de Aveiro.

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