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Faro de Vigo

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Y tras el pulpo... llega el calamar de piscifactoría

Japón logra crear un sistema para su cría en cautiverio “con potencial para ser comercializado” tras lograr buenas condiciones para el desove y la eclosión

Una de las imágenes difundidas por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa. Ryuta Nakajima

El cultivo de pulpo, cuyo desarrollo en fase comercial se alcanzó recientemente por parte de Nueva Pescanova y el Instituto Español de Oceanografía (IEO), supuso todo un reto. España ganó una carrera en la que participaron en las últimas décadas varios países de todo el mundo, que veían la cría en cautiverio del cefalópodo rey como una forma de evitar la sobrepesca de la especie y de conseguir un mayor beneficio con este producto tan cotizado. Los investigadores lograron cerrar el ciclo de reproducción del pulpo en acuicultura y, aunque no exento de polémicas, en breve estará en activo la primera granja del mundo en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, donde crecerán estos animales considerados los más inteligentes de todos los invertebrados para su posterior venta. Ahora, un nuevo cefalópodo puede ser el siguiente en dar el salto de la pesca extractiva a la acuicultura. Científicos de Japón han logrado crear un sistema para la cría en cautiverio del calamar “con potencial para ser comercializado” tras lograr buenas condiciones para el desove y la eclosión. “Es un paso innovador hacia el desarrollo de la cría sostenible de calamares durante varias generaciones”, explica uno de los líderes del proyecto, Jonathan Miller, profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST).

El hallazgo fue publicado la semana pasada por parte del instituto, situado en la prefectura de Okinawa, en unas islas al sur del país. Para ello, trabajaron principalmente con tres especies de los llamados “calamares ovalados”, que se encuentran alrededor del archipiélago y cuya población ha ido disminuyendo desde los años 80. “La acuicultura podría ayudar a proporcionar un medio sostenible de utilizar el calamar como fuente de alimento”, recuerdan desde el OIST.

Uno de los investigadores enseñando las peceras.

Uno de los investigadores enseñando las peceras. OIST

En la misma publicación, en la que recuerdan que Japón se ve en la obligación de importar el calamar que se captura en aguas de Sudamérica (también de la flota gallega, que faena en Malvinas o en aguas internacionales capturando este cefalópodo), concretan que “nunca antes se había logrado criar calamares con éxito de una manera compatible con la acuicultura”. En este sentido, aluden al “comportamiento agresivo” de la especie, así como la “sensibilidad al flujo de agua, preferencias alimentarias y ciclo de vida complejo”.

Crías en los primeros pasos del proceso.

Crías en los primeros pasos del proceso. OIST

El OIST informa que los investigadores llevan desde los años 60 intentando lograr este hito, para lo que ha sido clave “brindar buenas condiciones para el desove y la eclosión”, señala otro de los responsables del trabajo, el profesor Zdenek Lajbne.

Ahora el OIST ha tramitado una patente provisional y trabajando en la búsqueda de empresas interesadas en comercializar la invención.

Una cría “más ecológica y sostenible”

Un equipo de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que investiga desde hace dos décadas la ecología de las larvas de pulpos en libertad en Galicia, está a punto de desvelar las múltiples incógnitas que hay detrás del ciclo de vida de estos cefalópodos. La investigación se enmarca dentro del proyecto Ecosuma y busca comprender el ciclo de vida en libertad de estas criaturas para hacer la cría de pulpo en cautiverio más ecológica y sostenible.

Para conseguirlo, un grupo de biólogos del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM, de Vigo) ha liberado a 22 pulpos en aguas de las Islas Cíes. “Soltamos los primeros dos pulpos en una fase previa y luego otros 20 y lo que analizaremos son las migraciones y los movimientos de estos animales dentro del parque nacional de las Islas Cíes Atlánticas, donde llevamos trabajando desde el año 2000”, explicó a Efe Ángel González, investigador del CSIC.

En los últimos años, los científicos del CSIC han intentado recabar información sobre la vida de los pulpos en su hábitat natural mediante grabaciones de vídeo submarinas, pero este nuevo enfoque, que utiliza marcadores acústicos, les permitirá monitorizar más tiempo a estos animales y profundizar en su estilo de vida.

Los primeros resultados se esperan para finales de verano y con ellos los biólogos van a obtener información que les permita un cultivo ecológico de la especie basado en sus condiciones naturales. “Es la primera vez que se hace un experimento de estas características en el mundo y nos va a brindar una información muy valiosa”, añadió el experto.

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