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La flota teme perder las campañas de anchoa y xarda por el alza del gasoil

Se capturan en estos meses de precio diparado | El “sello azul” de la sardina, previsto en 2023

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

La flota del cerco de Vigo decidió amarrar por el disparado coste del gasóleo. Esta situación se acentúa en una flota que apenas tiene que pescar ante la falta de jurel, especie desaparecida en la costa desde el año pasado. La situación no es así en el norte de la comunidad, donde los barcos se desplazan al Cantábrico en estos meses para participar en la campaña de la anchoa primero y de la caballa (o xarda) después. Sin embargo, el alza del gasoil es tal que a los barcos no les compensar salir a faenar, por lo que desde el sector ven peligrar estas campañas que solo se dan en estos primeros meses del año, cuando la especie está presente en la cornisa cantábrica.

La campaña del bocarte (que luego se transforma en la conocida anchoa) comenzó este mes y lo hizo ya con unos malos precios por el escaso tamaño de la especie. Más de 30 barcos gallegos se desplazaron al Cantábrico para capturarla y ahora se ven atados a una campaña y un puerto ajeno en medio de la crisis del gasóleo. “No se pueden dejar pasar estas campañas”, recuerdan desde la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), “pero tenemos un problema serio”.

En las mismas se encuentran las flotas de las comunidades autónomas del norte. Así, en el País Vasco, la flota estima que no puede permitirse el paro por estar en plena costera de la anchoa, pero la próxima semana podría replantearse la situación; en Asturias, hay amarrados en Avilés dos barcos que habitualmente faenan en aguas comunitarias, pero este sábado las 19 cofradías se reunirán para fijar nuevas medidas y apostar por una parada o no; por último, los pescadores de Cantabria se mostraron también preocupados por el combustible y por el parón en el transporte de mercancías, por lo que apuestan por aprovechar los caladeros cercanos que navegar ocho horas para buscar anchoa, según recoge Efe.

Por otro lado, el sector sigue esperando por una respuesta de la Secretaría General de Pesca sobre la posibilidad de adelantar la campaña de sardina un mes, para que en lugar del 1 de mayo comience el 1 de abril. La medida serviría para paliar la escasez de jurel y cuenta con el apoyo de sus homólogos portugueses.

Precisamente ayer, representantes de Acerga y de a Anopcerco (Associação Nacional das Organizações de Produtores da Pesca do Cerco) se citaron en Portugal para dar para comenzar a trabajar de cara lograr el sello azul del Marine Stewardship Council (MSC) para la sardina ibérica. El objetivo de ayer era el de “empezar ya” con los trabajos para este proceso, adelantado por este medio, de cara a lograr la certificación de la especie en 2023. En España este sello solo lo tiene la flota del Golfo de Vizcaya, aunque ahora está en suspensión. La intención de la flota de ambos países es la de lograr mejorar las ventas ahora que la sardina ibérica se ha recuperado.

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