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Faro de Vigo

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“Es difícil opinar si fue un golpe de mar”, asegura el armador del “Playa de Menduiña Dos”

José Barreiro, propietario de Moradiña, consternado por el naufragio

El Playa Menduiña 2, en una foto de archivo. Cedida

José Barreiro es uno de los grandes armadores de Cangas, propietario de la empresa Moradiña, uno de cuyos barcos, Playa Menduiña Dos, fue al rescate de la tripulación del naufragio del Villa de Pitanxo en el caladero de Canadá. A bordo del pesquero están los únicos tres tripulantes que salvaron la vida en esta tragedia, dos de ellos de Donón, en la parroquia canguesa de O Hío, el capitán Juan Padín Costas, de 55 años; y su sobrino, Eduardo Rial padín, de 42. El tercer superviviente es un vecino de Marín, natural de Ghana, Samuel Kwasi.

A sus 77 años, José Barreiro ya ha dejado las riendas de la armadora a sus hijos, pero habla de la tragedia del Villa de Pitanxo como experto patrón y uno de los pioneros en la pesca en el caladero de Canadá. “Las circunstancias en la mar son como son. Es difícil opinar si fue un golpe de mar, si una serie de circunstancias sumadas”, asegura el armador, muy consternado por la tragedia “como compañero” y porque en el naufragio han muerto personas que él conocía.

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Luto en Galicia y minutos de silencio en memoria de los fallecidos

El padre del cangués de 24 años, Raúl Santiago González, que realizaba sus prácticas en el pesquero y desapareció en el naufragio, fue jefe de máquinas en uno de los barcos de Moradiña: “Duele en el alma, es una desgracia, como también las hay en todas las profesiones. Afecta siempre a los que estamos más cercanos y hemos vivido toda la vida de esto”

Barreiro reconoce que en su etapa de patrón, cuando pescaba pota o platija en el 78 y 79 y algo de fletán, cuando no se le daba aún la importancia que después tuvo este pescado, se faenaba con licencia de Canadá, a 200 millas, más próximo a la costa. Pero dice que no por ello era más seguro, incluso peor ya que las heladas afectaban más, cerca de tierra que en alta mar.

Insiste respecto al naufragio del pesquero del Grupo Nores que “las desgracias pasan por muchas cosas, pero no hay que buscar más responsabilidad que el tiempo y las circunstancias”, señala en alusión al naufragio del Villa de Pitanxo.

Añade el veterano armador de Cangas que no puede precisar cual fue el problema en este hundimiento, pero dice que posiblemente, “como siempre, una suma de ellos”.

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