Si hace unas semanas la diseñadora noruega Skipsteknisk y la armadora Loran sorprendían con la presentación del proyecto para construir el primer pesquero propulsado con hidrógeno del mundo, esta semana hizo lo propio la compañía Lerøy Havfisk. En su caso, el combustible que movería el buque sería el amoníaco. Eso sí, no sería para mañana. “Probablemente estemos mirando entre tres y seis años antes de tener respuestas prácticas a todas las preguntas”, explica el director de operaciones de Lerøy Havfisk, Ronny Vågsholm.

Según la organización Fiskebåt, la iniciativa piloto está impulsada a través del programa Green Ship de Noruega y en ella participa también Skipsteknisk. “Esperamos que este proyecto nos brinde conocimientos que puedan ayudarnos a tomar decisiones más seguras en el futuro, tanto para nosotros como para otras personas que se encuentran en la misma situación”, añade Vågsholm, cuya firma se fijó el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 43% de cara a 2030.