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Pescanova activa una línea de elaborados en Irlanda con capturas de buques de Gran Sol

La filial Eiranova adquiere materia prima de barcos gallegos, entre otros, para potenciar su oferta en el “retail” | Jordi Casals: “Ampliamos negocio con más especies y volúmenes”

Exterior de las instalaciones de Eiranova Fisheries ,en Castletownbere

 Pescanova desembarcó en Irlanda en 1979, años antes de la incorporación de España a la entonces Comunidad Económica Europea (CEE), cuando todavía era una realidad la flota de los 300 de Gran Sol. Galicia tenía un auténtico ejército de buques en el caladero, y la apacible localidad irlandesa de Castletownbere empezó a apuntar maneras para convertirse en una base operativa de descarga.

Un pueblo de marineros que devolvían las nécoras al mar. “Eso no se come”, dijo uno de ellos a un antiguo directivo de la multinacional. Tampoco daban importancia a la abundancia de camarón en sus aguas, idéntico al de las rías gallegas. Ahí fue cuando la filial de –entonces– Pescanova SA, Eiranova Fisheries, empezó a cocer, congelar y enviar marisco a España (camarón, nécora, cigala), complementando al pescado que descargaba su propia flota y que también mandaba a la Península por camión. Ahora, tras más de 40 años de trayectoria, Nueva Pescanova ha decidido dar mayor pulmón a esta empresa, con 40 trabajadores. “Aprovechando la ubicación privilegiada de Eiranova en el puerto principal de descarga la flota del Gran Sol, estamos ampliando el negocio con más especies y volúmenes”, apunta su director ejecutivo, Jordi Casals.

Bandejas de nécoras

 Eiranova ha puesto en marcha una línea de elaborados y comercialización: en congelados, centrada en el rape; en la gama de frescos, con merluza, rape y gallo. Con más de diez años de experiencia al frente de la filial de Angola, Casals conoce bien la actividad y las potencialidades de la flota fresquera. El portfolio de productos de Eiranova están referenciados como de muy alta calidad, más allá de que sean mariscos, porque se capturan de forma artesanal y se adquieren a “pequeños proveedores locales con los que la compañía mantiene una buena relación sostenida en el tiempo”.

La constitución

1. Eiranova comenzó su actividad en el puerto de Castletownbere en 1979 con tres barcos, que mandaban las capturas a Vigo por camión. La flota operó hasta los 2000.

Complementario

2. La compañía también presta servicios de agencia portuaria a las flotas que descargan en Castletownbere y en Dingle, en su mayoría de España y Francia.

Como recordaban históricos de Pescanova, se llegaban a enviar remesas de laurel a Castletownbere para que el proceso de cocción de las nécoras fuese idéntico al gallego. En cierta medida, y con cocederos pequeños y mano de obra especializada, ese ADN de Eiranova no ha cambiado. Son los “diferenciales” a los que alude Casals. “El producto llega vivo a la planta, a las pocas horas de su captura”, y se congela en un proceso ultrarrápido “para que mantenga la mayor calidad”.

 

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En buena medida, esta nueva estrategia de la compañía por elaborar en Irlanda capturas de Gran Sol bebe de dos factores. Uno, endógeno, responde a la aportación de mayor valor añadido en todas las referencias para la entrada en el canal retail (minorista, los súpers), que es el que ha salvado los muebles de la industria durante la pandemia.

“Se están desarrollando líneas de procesado de pescado y canalizarlo a través del retail de Nueva Pescanova. Actualmente, estamos centrados en un proyecto que requerirá la adaptación de nuestra factoría y su maquinaria”.

Jordi Casals

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Los productos de Eiranova ya están en supermercados irlandeses como SuperValu (filetes de rape bajo la marca Pescanova) y Tesco (tiras de rape, en este caso con marca de distribuidor o marca blanca).

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Pero hay otro factor, en este caso externo, y que tiene que ver con los planes del Gobierno irlandés no solo de aumentar las descargas de barcos extranjeros (también gallegos) en sus puertos para restar músculo al de Vigo, sino de atrapar esos volúmenes de mercancía para que se procesen en su territorio. Dejar de ser una dársena satélite a disponer de una red de empresas de elaboración, como en Galicia. En el caso de Eiranova, explica su director general, “estamos trabajando tanto con barcos de bandera irlandesa, francesa y española, en este último caso de Galicia y del País Vasco, principalmente. El ejecutivo irlandés convoca ayudas al sector para impulsar el desarrollo local de las factorías que procesan y transforman pescado”. En 2020 los puertos de Castletownbere o Killybegs recibieron más de 11.400 toneladas, según la información facilitada por la Sea-Fisheries Protection Authority (SFPA). El valor de estas capturas rozó los 32 millones de euros.

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