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Faro de Vigo

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El cerco de Vigo adelanta su amarre anual ante la escasez de jurel: “No hay pescado”

Más de la mitad de la flota que opera desde Vigo paró antes de diciembre | “No nos queda otra”, lamentan desde el sector, que recuerda que “lo normal era llegar hasta la Navidad”

Un barco del cerco maniobrando esta semana en O Berbés. | // ALBA VILLAR

O Oriente, Mi Nombre Cinco, O Viscaya, Novo Herminia, Ferbea, Ostra Segundo, Cha Veiga... La flota de cerco del área de Vigo y del resto de las Rías Baixas empieza a parar hasta el año que viene. La abrupta falta de jurel de este año, especie de la que todavía resta por pescar un 70% de la cuota asignada a España para la zona IX (de Fisterra al sur), ha dejado a la flota sin opciones y los armadores se ven forzados a amarrar sus embarcaciones antes de tiempo. “Lo normal era llegar hasta la Navidad”, lamenta el presidente de la asociación de cerco de la ría olívica, el redondelano Antonio González, “pero no nos queda otra”. La mitad de la flota empezó esta semana su amarre, que prevén alargar hasta mediados de febrero, cuando los barcos de mayor tamaño se desplacen hasta el Cantábrico para iniciar la campaña. “Vamos a ver si encontramos algo más, pero no hay pesca”, explica el armador José Manuel Saavedra.

En las últimas semanas los barcos salían de puerto con la esperanza de encontrar algo de jurel, la especie que en los últimos sirvió de salvavidas ante los topes impuestos para la recuperación de la pesca de sardina. Sin embargo, para los patrones fue precisamente esta decisión la que provocó que ahora no haya jurel en la costa gallega. “Las pesquerías no se pueden cerrar del todo, porque si la flota se dedica solo a una especie pasa lo que está pasando”, indica Saavedra, expresidente de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga).

Los cerqueros se vieron obligados a centrar las capturas anuales en el jurel, cubriendo los cupos del resto de las especies cuando se iniciaban las campañas. Esta pesca tan dirigida hizo mella, por lo que para el sector será necesario abrir más la mano con la sardina, la única especie que ahora ven cuando salen a pescar. “Con este sistema de aquí a 15 años no va a haber flota”, critica, por su parte, González.

Los armadores estuvieron alquilando cuota de anchoa a barcos del Golfo de Cádiz (de la misma zona, la IXa) para poder capturar las que encontraban en sus mareas diarias. “El esto es todo sardina”, apunta Saavedra. Para ello, compraban la cuota a menos de medio euro el kilo. “Pero daba para cubrir gastos y poco más”, explica González.

Ante este panorama, los dueños de los cerqueros han dicho basta para lo que queda de año. Ahora toca la fase de hibernación, en la que aprovecharán para descansar y poner a punto los barcos de cara al próximo año. Antes, este mismo mes, verán qué pasa con las cuotas para el año próximo. De momento los científicos recomiendan subir la de jurel (un 11,5%) y bajar la de la anchoa (un 4,2% menos).

Las descargas caen un 30% en lo que va de año

El agotamiento de las cuotas de anchoa o sardina no se traduce en unas mejores cifras de descargas o facturación debido, principalmente, al serio problema de la escasez de jurel. Según los datos de las lonjas gallegas, hasta este mes se descargaron 38.585 toneladas de las especies principales que captura esta flota (jurel, sardina, caballa, anchoa y cabalón), lo que dejó también una caída en la facturación, en este caso de casi un 12%, al alcanzar 45,6 millones de euros.

La diferencia en el descenso entre la cantidad y el valor alcanzado se debe al alza en los precios medios de especies como, por ejemplo, el propio jurel (1,10 euros el kilo), aunque también la caballa (1,22) y la anchoa (1,58). La sardina, en cambio, bajó su precio (1,16) al haber mayor cantidad.

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