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Faro de Vigo

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Un 70% del jurel de las Rías Baixas, sin pescar

Barcos de cerco amarrados en el puerto de O Berbés. | // MARTA G. BREA

El sector del cerco gallego anticipaba un final de año complicado ante el cierre de pesquerías clave como la anchoa y la sardina y, sobre todo, por la escasez de jurel. La fuerte ausencia de la especie durante prácticamente todo el año en aguas gallegas está afectando a la cuenta de resultados de las empresas, incapaces de sustituir estas capturas por otras. La recta final del año es cuando más se notó esta ausencia: los armadores siguen encontrándose el mar lleno de sardina y a falta de poco más de un mes para llegar a 2022 el jurel sigue sin dar señales de vida en la costa. Solo en lo que se refiere a las aguas que incluyen las Rías Baixas, es decir, la zona IXa, restan 22.500 toneladas por capturar entre todas las artes o, lo que es lo mismo, apenas se ha logrado pescar un tercio del cupo total disponible. “Es una barbaridad” , lamentan desde la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), que señala que en el sur de Galicia “solo hubo durante unos días, pero volvió a desaparecer”.

Si a finales de octubre el cerco disponía de unas 5.000 toneladas para lo que quedaba del año, un mes después este segmento de flota formado por 150 embarcaciones tiene en la IXa 4.000 toneladas. Pero esta situación no es exclusiva de esta flota. El arrastre de litoral, el otro gran arte que faena en las aguas al sur de Fisterra, también tiene serias dificultades para captura jurel. De hecho, según los datos conocidos por FARO en lo que va de año solo se han podido pescar 10.250 de las 32.730 toneladas de cuota que había para esta zona de pesca, de las que tan solo 1.000 corresponden a la flota del Golfo de Cádiz (que también forma parte de la zona IXa).

Las pocas ventas elevó el precio medio en lonja hasta los 1,1 euros/kilo

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Según trasladan desde el sector, y tal y como venían avisando en los últimos años, la presión realizada por el jurel al disponer de unos cupos más altos que en otras especies ha hecho que la salud se resienta, pasando ahora a un segundo plano frente a otras cuyas capturas fueron limitadas para intentar mejorar su situación, principalmente la sardina.

Lonjas

Prueba de esta situación está también en las ventas. Las lonjas de la comunidad subastaron en lo que va de año 16.100 toneladas de jurel (capturado tanto en la zona IXa como en la VIIIc) por un valor 17,7 millones de euros, lo que supone una debacle en comparación con las de los años previos. Solo respecto a 2020 son un 48% menos en cantidad y un 31% menos en valor.

Pescadores del cerco trabajando el pasado verano. FdV

Como ya había publicado este periódico, a mediados de verano las descargas caían a su nivel histórico más bajo. A falta de un mes para concluir el año, se puede decir también que son los peores datos de facturación desde 2015. Y eso que respecto al pasado curso el precio medio creció un 34%, hasta los 1,1 euros el kilo.

“La flota que trabaja en el sur está capturando estos días un algo de anchoa que apareció cerca de la frontera con Portugal. Ahí atrás hubo algo de jurel, pero solo unos días”, explica el portavoz de Acerga, Andrés García. Como recuerda, tal y como dicen en el sector, “con tanta sardina el jurel no trabaja”.

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