El comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevicius, celebró ayer la decisión de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat) de vetar la pesca de tiburón marrajo en el Atlántico norte para los próximos dos años, lo que impedirá al palangre gallego la retención de la especie a bordo llegue viva o muerta. Para el lituano, se trata de un “acuerdo histórico” que ve “crucial” para “tomar medidas inmediatas para reducir la mortalidad por pesca y acabar con la sobrepesca”. En frente están los armadores europeos, que aglutinado en torno a la patronal Europêche censuraron ayer la decisión, que recuerdan solo tendrá impactos negativos al ser “un desperdicio de comida” e impedir “la recogida de datos científicos”.

El marrajo, como otras especies altamente migratorias como el pez espada (especie objetivo), el tiburón tintorera o el atún, cae en los anzuelos de los barcos de palangre gallegos. Hasta ahora, los pescadores se veían obligados a devolverlos al mar si estaban vivos, pero podían retenerlos si llegaban muertos.

En su reunión anual, y como adelantó FARO, el plenario de la Iccat decidió vedar la captura de la especie en el Atlántico norte y adelantar la evaluación científica prevista para 2027 a 2024.

“El presidente del comité científico de la Iccat ya especificó en 2019 que el descarte de peces muertos no aporta ningún valor de conservación a la reconstrucción del stock”, recordó ayer el presidente de Europêche, el español Javier Garat. La principal flota que se verá afectada por la decisión es la gallega.

De la misma forma, la patronal también criticó el veto de algunos países, principalmente asiáticos, “a introducir la obligación de proporcionar más datos a los científicos y de desembarcar las aletas naturalmente adheridas a los cuerpos, obligación que ya se aplica en la UE”.

En el escrito enviado por los armadores, también se censuró la resolución de la comisión sobre los túnidos. Así, se decidió fijar un TAC de 62.000 toneladas para el patudo, una prórroga del TAC de 110.000 toneladas para el rabil y una reducción del periodo de veda de pesca con FADs de 3 meses a 72 días en toda la zona del Atlántico. “El aumento del TAC de patudo a 75.000 toneladas era posible y estaba dentro de los límites establecidos por las recomendaciones científicas, lamentó Garat.

Por otro lado, la reunión de la Iccat sirvió también para la elección del gallego Ernesto Penas como nuevo presidente de la Iccat, tomando así el relevo al panameño Raúl Delgado.