Unos sin poder salir del camarote y todos sin pisar tierra. Así se encuentra en el puerto senegalés de Dakar la tripulación -entre la que hay gallegos- del ‘Río Tajo”, el patrullero de altura del Servicio Marítimo de la Guardia Civil destinado al control de la emigración clandestina en aguas situadas entre las islas Canarias y Senegal. El contagio por Covid-19 de uno de los miembros de la dotación ha ido extendiéndose hasta acabar confinando al menos a doce guardias, todos los que han dado hasta la fecha positivo en coronavirus, mientras que el resto puede moverse con libertad por el buque pero no desembarcar.

Por la rápida expansión de la enfermedad se sospecha que podría tratarse de la variante Delta del Covid. En cuestión de días, y pese al confinamiento en puerto con todas las medidas de precaución y la vacunación de algunos tripulantes, el número de contagios ha aumentado hasta la docena, lo que supone que afecta ya a más de la mitad de la tripulación.

Sí parece claro que el foco del contagio estaría en alguno de los tripulantes procedentes de España que embarcó cuando el buque zarpó hace semanas para el inicio de esta nueva campaña de patrulla desde Las Palmas de Gran Canaria, puerto base del “Río Tajo”. Fue cuando el buque puso rumbo al puerto de Dakar para dejar al primer tripulante contagiado cuando comenzaron a aparecer más infectados, y de ahí que acabara decretándose la inmovilización del patrullero en el muelle.

Ahora, y salvo cambio imprevisto, el “Río Tajo” permanecerá inmovilizado en el puerto senegalés hasta que el último positivo cumpla diez días de aislamiento, aproximadamente, a finales de este mes.

Problemas con las comunicaciones

La tripulación va sobrellevando como puede la situación. Peor resulta para los encerrados en el camarote, los positivos, que sufren tos fuerte y fiebre alta. Estos reciben comida y agua del resto de compañeros todavía a salvo del virus, aunque tampoco para estos está resultando fácil la inmovilización en puerto.

Sobre todo en lo concerniente a las comunicaciones con el exterior. Solo disponen de un teléfono satélite para comunicarse con España y carecen de internet porque la antena del sistema lleva tiempo averiada. De modo que deben pedir a un enlace en tierra que les compre tarjetas prepago senegalesas para usar el móvil y así poder contactar con los familiares

De 100 metros de eslora por 10 de manga, el "Río Tajo" estuvo hasta el pasado agosto en Vigo tras cuatro meses amarrado aquí para una serie de reparaciones. Construido en 1973 en Alemania y transformado en patrullero de la Guardia Civil por los astilleros Repnaval de Las Palmas, su puesta en servicio para la vigilancia de la inmigración ilegal lleva año siendo muy contestada. Y no solo por la antigüedad del barco. Por ejemplo la velocidad máxima que puede alcanzar apenas supera a la de un cayuco.