Una veintena de expertos vigueses partieron ayer desde Vigo a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa para estudiar las paralarvas de pulpo que crecen en aguas costeras de Galicia y Portugal y poder arrojar luz sobre los “cuellos de botella” que siguen impidiendo a día de hoy la cría de la especie en cautividad. La campaña Ecosuma, liderada por el Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC, desvelará por primera vez qué ocurre en estas etapas iniciales del Octopus vulgaris, cuando migra desde las zonas de cría próximas a las Rías Baixas hacia aguas más alejadas. Y la información que obtengan será de gran interés para el desarrollo de un “cultivo industrial sostenible”.

La expedición, en la que también participan el IEO-CSIC, la Universidad de Vigo, el Instituto Portugués do Mar e da Atmósfera (IPMA) y el grupo Profand, está liderada por Ángel González. Su grupo en el IIM-CSIC, Ecobiomar, lleva dos décadas realizando estudios pioneros en todo el mundo sobre las larvas de pulpo en su medio natural. Gracias a ellos, han podido determinar su abundancia y distribución y su dieta, además de demostrar la influencia del afloramiento en la biología reproductiva de la especie y desarrollar una metodología específica para la recogida de ejemplares.

De hecho, ya han obtenido más de 2.500 paralarvas en las proximidades del Parque Nacional Illas Atlánticas. Todas ellas tenían apenas unos días de vida, por lo que en esta nueva expedición, que se desarrollará hasta el 4 de noviembre en aguas gallegas y portuguesas, los investigadores se centrarán en crías con más de 3 ventosas por brazo, hasta un máximo de 22, y en el estudio de la influencia oceanográfica durante esta fase planctónica.

Una larva de pulpo común (Octopus vulgaris). | // ÁLVARO ROURA

Tras la eclosión de los huevos, las larvas permanecen durante unos meses en el plancton, en la columna de agua, hasta que se van al fondo del mar y crecen allí hasta alcanzar la edad adulta. El objetivo de los expertos de Ecosuma serán los individuos de mayor edad que se van a alta mar a “completar su ciclo de vida planctónica” en aguas occidentales de la Península y los buscarán con muestreos diurnos y nocturnos durante 8 días entre las Rías Baixas y Póvoa do Varzim.

A lo largo de la expedición, el Sarmiento de Gamboa navegará un total de 800 kilómetros repartidos en 8 transectos paralelos a la costa de unos 100 kilómetros cada uno y separados entre sí por 20 kilómetros. Y el área será estudiada con profundidades de entre 0 y 150 metros con una red multimanga de arrastre y sondas oceanográficos para obtener datos de temperatura, salinidad y profundidad. En el caso de las rosetas se alcanzarán los 250 metros. Y también se utilizará un perfilador para medir la turbulencia.

La campaña desvelará la vida de las paralarvas planctónicas pre-asentadas (con más de 3 ventosas por brazo) en alta mar y también de los animales subadultos que puedan ser capturados por buzos en el caladero cercano a la costa.

También permitirá ampliar las series históricas de abundancia de individuos más jóvenes obtenidas gracias al trabajo de los expertos de Ecobiomar durante 20 años de monitoreo y recopilar información sobre la “influencia de los parámetros químicos, físicos y biológicos de masas de agua en diferentes escenarios de Galicia”.

Los investigadores también tratarán de estimar la edad de las paralarvas y de identificar marcas de eventos específicos del ciclo de vida, además de conocer sus presas potenciales y parásitos patógenos involucrados mediante técnicas moleculares de última generación.

Presncia y transmisión de anisakis

La campaña Ecosuma será aprovechada además para estudiar la presencia del parásito anisakis y su posible transmisión a los depredadores planctónicos, incluido el pulpo común. Su creciente prevalencia en partes comestibles de los recursos pesqueros causa grandes pérdidas a la industria.

Otros objetivos del proyecto son cuantificar el área de distribución y determinar preferencias de hábitat de los pulpos juveniles en la naturaleza utilizando técnicas de telemetría acústica. Y también se creará el primer biobanco de muestras de mesozooplacton y datos asociados.