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La pesca urge igualar estándares entre países para una competencia equitativa

Fotog rafía de Faro. | // FDV

El sector pesquero se plantea cómo establecer unos estándares competitivos homogéneos a nivel internacional que garanticen la competencia en igualdad de condiciones para los productores de los diferentes países. Fue el principal tema de debate de la primera jornada de la Conferencia Internacional ARVI, sobre el futuro de la pesca, que inició ayer su octava edición para abordar las bases del llamado level playing field. Son los tratados internacionales los que establecen “el conjunto de reglas mínimas aceptadas por un número de Estados. Un mínimo común denominador de estándares que proporciona una seguridad jurídica”, aclaró la gerente de la Fundación – Centro de Innovación de Estudios Jurídicos Marítimos y Pesqueros (MarInnLeg), Annina Bürgin.

La lucha contra la pesca ilegal, la seguridad alimentaria o las condiciones laborales son algunos de los estándares que se busca unificar, tal y como expuso Javier Touza, presidente de la Asociación de Armadores de Vigo (ARVI). “La Unión Europea cuenta con elementos jurídicos para evitar la competencia desleal que perjudica a nuestros pescadores y empresas”. Y es que, con el Pacto Verde europeo como telón de fondo, el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Jesús Vázquez Almuiña, incidió en que “no se debe permitir que las empresas de otras partes del mundo se beneficien” de las medidas implantadas en Europa para el level playing field. “Creo que debemos hacernos valer como puerto pesquero y como sector sostenible”, hizo hincapié Vázquez. Un guante que recogió el alcalde de Vigo, Abel Caballero para poner el valor de la ciudad olívica como potencia pesquera: “mientras yo sea alcalde en esta ciudad no se hará nada sobre la pesca de Vigo sin hablar con la pesca de Vigo, porque es una pieza clave en la economía de la ciudad” . Añadió Caballero la importancia de “jugar todos en las mismas condiciones porque, lo contrario, nos lleva a la carrera de la ineficiencia y de la autarquía. Tiene que haber reglas de competencia y formas de participar”, resaltó.

Con este punto de partida, el director general de la Secretaría de Pesca, Ignacio Gandarias, puso de relieve el papel de España como potencia pesquera a nivel europeo. “Sin level playing field no podemos garantizar esa igualdad de competencia”, apuntó. Un argumento que aprovechó para entrar en materia sobre el control pesquero, en relación al recién abierto expediente de Bruselas que amenaza con sancionar España y Francia: “tenemos un reglamento de control exigente, y nos gustaría que otros países tuvieran también estas normas”. En un paso más, resaltó el papel del sector pesquero español como referente en la lucha contra la pesca ilegal y contra la pesca no declarada y puso sobre la mesa el trabajo que se está efectuando con la emisión de certificados electrónicos de captura.

Salió a relucir el tema del fin de la bonificación al gasóleo pesquero que abandera la Organización Mundial del Comercio (OMC). “Creemos que debemos continuar como hasta este momento. La OMC puede incidir en los precios mundiales del gasóleo para que no haya subvenciones en su importe a nivel global. Pero en materia impositiva no”, sostuvo Gandarias. Una perspectiva respaldada por Daniel Voces, director general de la patronal pesquera europea, Europêche, que subrayó como Rusia y Estados Unidos mantienen una política de bajos impuestos al combustible pesquero mientas que China subvenciona activamente el petróleo. “No es un tema de competencia es de supervivencia. El combustible supone el 40% de los costes operativos para las empresas”, incidió.

La balanza entre las exportaciones e importaciones

El Pacto Verde europeo fue otro de los temas de debate sobre la igualdad entre competidores. “La Comisión Europea propone alcanzar estos objetivos imponiendo estándares, cláusulas, restricciones e incluso prohibiciones para dos sectores fundamentales: la pesca y la agricultura”, apunta Voces. Así es que los expertos de la mesa evidencian que pese a que las importaciones de productos a la Unión Europea tienen aranceles, se mantienen acuerdos comerciales con otros países que suponen dar la espalda al productor europeo. “Se habla de competencia leal entre exportaciones e importaciones pero la realidad no es así. La producción europea sufre las condiciones que se imponen y se priman las importaciones con aranceles más deducido o cero para tener mejor precio. Eso afecta al mercado local”, defiende Voces.

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