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Annina Bürgin Gerente de la Fundación – Centro MarInnLeg

“Los estándares comunes internacionales afectan a toda la cadena de producción pesquera”

Annina Bürgin, gerente del Centro de Innovación de Estudios Jurídicos Marítimos y Pesqueros. | // R. GROBAS

La doctora Annina Bürgin, gerente de la Fundación – Centro de Innovación de Estudios Jurídicos Marítimos y Pesqueros (MarInnLeg) participará en la octava edición de la Conferencia Internacional ARVI sobre el futuro de la Pesca el próximo lunes, 27 de septiembre. Un evento en el que la experta en jurisdicción pesquera pondrá sobre la mesa los avances y retos que tendrán que afrontar los países a nivel internacional para cumplir con los estándares del level playing field para una pesca sostenible, con el foco puesto en Europa.

–Como ponente de la octava edición de la Conferencia de ARVI, ¿Cuáles serán los principales debates de la jornada?

–El tema general es el level playing field, que trata de establecer las reglas mínimas para que todos tengan ya no las mismas condiciones pero, por lo menos, unos estándares mínimos comunes. Hablamos de tratados internacionales que son un instrumento homogéneo, un vehículo para establecer el level playing field entre Estados.

–¿Cuáles son los puntos que suscitan más polémica en torno al level playing field?

–En cuanto a los tratados internacionales hay tres puntos clave. En primer lugar, la ratificación que firman los Estados para obligarse a cumplir los tratados. Pero una vez ratificado el documento, depende de una implementación y aplicación correcta. Sobre papel se puede escribir mucho, se puede firmar mucho. Tras la ratificación y la aplicación correcta, el tercer tema es el mecanismo de control o de sanciones, es decir, el tratado internacional establece qué pasa si un Estado que ratificó el tratado no cumple con las obligaciones. Qué consecuencias tiene.

–¿Qué elementos se abordan en estos tratados para garantizar el level playing field?

–Es importante recordar que cuando hablamos del level playing field no sólo nos referimos a temas comerciales y competencia sino todos los elementos que inciden en la producción y a lo largo de cadena de producción pesquera empezando por gobernanza de recursos marinos. Se centra, sobre todo, en los instrumentos que se ponen en marcha para evitar la pesca ilegal. Es importante el papel de la FAO en este sentido pero, en mi opinión, es importante todo relacionado con las condiciones laborales. Hay muchos convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Las condiciones laborales son un factor de coste muy importante en la producción. En el aspecto del comercio internacional están los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio. La polémica de las subvenciones afecta, no a la pesca extractiva en el sentido estricto, pero sí a la producción pesquera. A veces, sólo hablamos sobre la pesca, pero hay que tener en cuenta la cadena de producción pesquera. En cada fase hay sectores conectados, como la construcción naval que tiene su propio entorno del level playing field, lo que hace que todo sea más complejo.

–¿Esa disparidad legislativa puede traducirse en un factor competitivo?

–Sí. Es obvio que hay una discrepancia entre los Estados que ratifican un acuerdo. Los textos de esos acuerdos afectan a los Estados pero también a los operadores. Porque son ellos los que tienen que vivir con las condiciones de estos acuerdos pero no son ellos quienes firman sino los Estados. Puede haber discrepancias internas dentro del mismo país.

–¿La normativa europea pone al sector en cierta desventaja competitiva respecto a otros países que no tienen reglas tan estrictas?

–Para Europa, la pesca sostenible es importante. Los productores pesqueros de la Unión Europea tienen muchas exigencias y condiciones que cumplir en pro de una sostenibilidad. El concepto de sostenibilidad tres dimensiones: económica, social y medioambiental. Muchas veces en el debate pensamos solo en el medioambiente pero también hablamos de actividad económica para el futuro. Muchas comunidades viven de la pesca.

–¿Cómo impacta el Brexit y el reparto de cuotas en el sector pesquero para mantener este level playing field?

–Tenemos un acuerdo de cooperación y comercio entre la Unión Europea y Reino Unido. Ahí están definidas qué especies se pescan y en que zonas. Lo que hay que destacar en cuanto al Brexit es el periodo de adaptación del acceso a las aguas, hasta 2026. Habrá que ver que se hace después. La situación hasta este momento está clara.

“Que unos productores revisen sus políticas y otros no, afecta a los costes de producción”

–Ante la polémica de la eliminación de la bonificación del diésel en el sector pesquero, ¿confiere una ventaja competitiva a los países que mantengan las ayudas?

–No existe una fiscalidad internacional, por eso es tan difícil. Si hay unos actores que revisan esa política y otros productores mundiales no, eso incide también en los costes de producción. Es un factor que implica que a unos sale más costoso producir. Y, todo ello, tiene implicaciones, como en las condiciones laborales: trabajadores un mínimo de vacaciones pagadas, las bajas por enfermedad, por maternidad. .. son conceptos de política social que en otras regiones del mundo no existen de la misma manera.

–La OMC quiere retirar las ayudas al sector porque considera que contribuyen a la sobrepesca. Es un punto polémico con la Unión Europea...

–Siguen las negociaciones y hay que esperar hasta el final de proyecto de texto, a finales de año. El proyecto del texto del acuerdo va a ser crucial, es importante, desde mi punto de vista, quien va a ratificar este tratado. Desde punto de vista del derecho internacional es clave quien va a entrar en este acuerdo, para el level playing field. Si la Unión Europea y el resto de Estados miembro no van a firmar este acuerdo ni otros países, no se avanza. Si, otra vez, unos están obligados a cambiar sus políticas y otros no, no se consigue un equilibrio.

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