Un grupo de investigación de la Universidad de Oviedo ha sacado a la luz un fraude intencional en el etiquetado de pescado congelado procedente de caladeros africanos, como la merluza o el atún, altamente consumidos en Europa. El trabajo realizado por el Aula de Investigación sobre Recursos Naturales revela que este fraude es “cuantitativamente bajo, pero cualitativamente importante”, porque afecta a especies en peligro de extinción o a especies no reguladas, “lo que apunta a una pesca ilegal en aguas africanas”.

Los expertos, que han publicado sus conclusiones en la revista Scientific Report, analizaron 401 muestras de pescado congelado de gran consumo mediante amplificación por PCR y secuenciación de un conjunto de marcadores de ADN.La tasa de etiquetado incorrecto es baja, de apenas el 1,9%, sin embargo, su implicación es importante porque revela el uso de especies en peligro de extinción y la pesca ilegal.

El estudio desvela que existe un mayor riesgo de etiquetado incorrecto en productos no reconocibles, que el fraude es mayor en aquellas especies consideradas más valiosas por parte del consumidor, además del uso de especies en peligro de extinción como Thunnus thynnus, juveniles de atún comercializados como anchoa, y de merluza africana (Merluccius polli).Los investigadores sostienen que resulta “difícil” determinar si el fraude proviene de la zona de captura o no.