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El cerco gallego se queda también sin anchoa

Barcos amarrados en Vigo mientras un cerquero, al fondo, sale a faenar. | MARTA G. BREA

El sector ya lo venía avisando: las poco más de 100 toneladas de anchoa en la zona IXa, es decir, de Fisterra al sur, iban a durar poco. Y así ha sido. Tan solo cuatro días después del cierre de la pesquería de sardina, la más importante en lo que va de año, la flota del cerco gallega se queda también sin bocarte. La Secretaría General de Pesca decretó el fin de la campaña ya que el cupo “se encuentra próximo a agotarse”. De esta forma, los 150 barcos que forman este segmento de flota en la comunidad se quedan con solo una especie con cuota, el jurel, con cuatro meses todavía por delante. Y, aun por encima, no hace acto de presencia en la cosa ante la abundancia de sardina, que ocupa su espacio. Todo ello en el marco de un año de bajas capturas y facturación: los datos de primera venta en las lonjas gallegas muestran que las descargas de sus especies objetivo (sardina, jurel, anchoa, caballa, sargo, boga y cabalón) son un 40% respecto a los primeros ocho meses del año pasado, mientras que el valor alcanzado cae a niveles de 2013 con solo 32,3 millones de euros.

El anuncio de Pesca, departamento dirigido por la gallega Alicia Villauriz, no pilló por sorpresa al sector, que ya se temía que el cierre era cuestión de días ante la escasísima cuota de anchoa que tiene Galicia en la zona IXa (el 1,14%, el resto es para el Golfo de Cádiz).

Un cerquero en el puerto de O Berbés, en Vigo, el pasado verano. | JOSÉ LORES

Con la anchoa de la zona VIIIc (de Fisterra a País Vasco) también cerrada, con la caballa lejos de Galicia y con la sardina vetada y a la espera de saber si se podrá ampliar el cupo hasta las 45.000 toneladas que permiten los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), al cerco solo le queda cupo de jurel, que como informó FARO este año esquiva la costa gallega por la gran cantidad de sardina.

De hecho, las cifras de las capturas de las especies objetivo del cerco son preocupantes y se acercan a los niveles de 2013, año en el que nació la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga) y en el que se produjeron fuertes movilizaciones del sector ante la escasez de cuotas. En los ocho primeros meses se desembarcaron más de 25.100 toneladas de jurel, sardina, caballa, anchoa, cabalón, sargo y boga, cifra que es cerca de un 40% menos respecto a las 41.288 de hace un año y a las 41.659 de 2019. De hecho, hay que remontarse a 2003 para ver cifras tan bajas: en aquel año, hasta agosto, fueron 24.449.

En cuanto al valor alcanzado por estas capturas, los datos de la Plataforma Tecnolóxica da Pesca reflejan que las 25.100 toneladas alcanzaron los 32,3 millones de euros, un 20% menos que en los ocho primeros meses del pasado año. En este caso, el año en el que se mira el sector es el de 2013, cuando se marcaban a estas alturas 32,4 millones de euros.

Como explican los armadores, si el jurel no hace acto de presencia sus cuentas de resultados se verán seriamente afectadas, ya que las especies fuera del sistema de cuotas comunitario como el cabalón, la boga o el sargo no son suficientes para defender la actividad. No obstante, en caso de aparecer con fuerza, los 150 barcos se verán obligados a hacer una pesca intensiva, lo que podría afectar a la especie. El sector sigue contra la espada y la pared.

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