La conselleira do Mar, Rosa Quintana, se trasladó ayer a Vilaxoán para acompañar a los técnicos del Intecmar en su labor cotidiana de recoger muestras de mejillón en las bateas para su posterior análisis, con el que se garantiza la venta y el consumo seguro del molusco.

Haciendo balance de las últimas dos décadas (entre 1998 y 2020), las toxinas lipofílicas son las que causaron la mayor parte de los cierres, con una media de afectación que abarca más del 25% del año, lo que significa que estuvieron presentes en aguas gallegas más de tres meses al año. Por zonas, la ría de Pontevedra es la que registra más periodos de prohibición de la extracción, mientras que la de Arousa fue la menos afectada.

La arousana también fue la ría que menos cierres sufrió a lo largo de los últimos veintidós años a consecuencia de otro tipo de biotoxinas, como son la paralizante y la amnésica, que afectaron a la actividad bateeira de Galicia un 1,5 y un 1% del año respectivamente.

Las rías con más días de prohibición de la extracción fueron las de Muros y Noia y Ares-Betanzos en el caso de la toxina ASP (amnésica), mientras que con respecto a la paralizante (PSP) la peor parada fue la de Pontevedra, igual que ocurrió con la lipofílica.

La conselleira do Mar destacó que Galicia es la única comunidad autónoma de España con un centro de control de biotoxinas y enfatizó la importante labor del Intecmar, que realiza 10.000 análisis anuales que permiten vender alrededor de 250.000 toneladas de mejillón con todas las garantías sanitarias.