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La acuicultura tiene deberes para 2030

El Biomarine Center de Nueva Pescanova en O Grove.

El Biomarine Center de Nueva Pescanova en O Grove. M. M.

La acuicultura española quiere seguir creciendo, pero no a cualquier precio. La industria, en boca de la patronal Apromar, se ha fijado una serie de retos en línea con los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la ONU. El sector quiere mejorar su producción, investigando en nuevos piensos o vacunas, mejorando el bienestar animal; también busca reducir su impacto tanto ambiental, con más tecnología y una menor huella de carbono, como social, con mejores condiciones, más igualdad de género y planes de conciliación familiar. La acuicultura tiene deberes.

España es el país de la Unión Europea que más investiga y produce en el sector de la acuicultura. Los productos, centrados especialmente en el mejillón, rodaballo, lenguado, dorada o lubina, son apreciados tanto dentro como fuera del mercado comunitario. Una industria que está en continuo crecimiento y que desde organizaciones como la FAO ven como una de las principales soluciones para alimentar a una población que no para de crecer. Sin embargo, es un sector que, al igual que la pesca, necesita mejorar en sostenibilidad. Con esta situación como telón de fondo, la acuicultura española se ha puesto deberes. La patronal Apromar acaba de lanzar su primera Memoria de Sostenibilidad de Acuicultura de España, en la que apuesta por medidas como reducir los piensos que vienen de la pesca extractiva, el uso de productos medicamentosos durante la producción o mejorar el bienestar de los peces en los cultivos.

La memoria, de 69 páginas y que el sector desarrollará bienalmente, plantea una serie de retos que debe afrontar el sector acuícola español. “Las empresas que lo conforman saben que no existe una forma rápida ni inmediata de lograr la sostenibilidad al 100%”, reconoce la patronal en su informe, en el que apela al “esfuerzo y la toma de acciones claras y definidas” para ir dando pasos en esta dirección.

Así, Apromar enumera una hoja de ruta con acciones para los nueve años y medio que tiene por delante en los que buscará acercarse lo máximo posible a los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la ONU, comenzando por la “implantación de nuevos modelos productivos que reduzcan el impacto ambiental”.

Apromar se centra más especialmente en el apartado de la producción, apostando por el desarrollo de piensos “no dependientes de pesquerías”, con la “inclusión de nuevas materias primas”, o por la “mejora del bienestar de los peces en los cultivos” del país, para lo que se creará un manual de buenas prácticas.

Trabajos en una batea de mejillón en O Grove Iñaki Abella

Vacunas

De igual forma, la industria quiere investigar en “bioseguridad” con la aplicación de planes encaminados a minimizar el uso de “productos medicamentosos” y el desarrollo de vacunas. Otra medida es la de potenciar la consecución “de un producto comercial saludable, nutritivo y de calidad”, algo que se perseguirá con la aplicación de la llamada industria 4.0, es decir, empleando tecnologías “como garantía de la trazabilidad de los productos comerciales”.

En cuanto a la sostenibilidad, Apromar apela a un “crecimiento económico” y a una “estabilidad” en el contexto del impacto social de la actividad. En esta materia se crearán “planes para el fomento de la igualdad de género” y “de conciliación familiar”.

Por otro lado, se quiere impulsar en el sector la “economía circular en todos los procesos” y la “adaptación de la actividad al cambio climático”. Para esto último, la industria fija el reto de calcular y reducir “la huella de carbono por especie producida”.

A juicio de Apromar, “el pescado de acuicultura debe jugar un papel central” en el futuro alimentario global al tener “la capacidad de producir más alimento –de calidad y saludable– reduciendo considerablemente el peaje medioambiental”.

Un negocio que mueve 500 millones de euros

Los últimos datos sobre la producción acuícola en España, de 2019, reflejan que la “cosecha” de esta industria alcanzó las 342.900 toneladas, logrando un valor en primera venta de 501 millones de euros. El grueso (tres cuartos) de esa gran producción se concentra en la comunidad gallega, con el mejillón como baluarte, pero también con otras especies como el rodaballo o el lenguado de la mano de empresas implantadas en la comunidad autónoma. Con estas cifras la acuicultura representa el 27% del total de productos acuáticos, es decir, sumando la pesca extractiva. Con todo, España es el país líder en producción acuícola en la Unión Europea, muy lejos de los segundos y terceros en la lisa (Reino Unido y Francia, con 197.618 y 185.650 toneladas, respectivamente).

Los planes

  • Nuevos piensos y mayor bienestar

    El sector quiere mejorar el bienestar animal en la producción, así como buscar piensos alternativos.

  • Vacunas y menos medicamentos

    La industria busca avanzar en bioseguridad, investigar sobre vacunas y reducir los medicamentos.

  • Tecnologías 4.0 y huella ambiental

    Además de fomentar la igualdad de género y otras medidas sociales, el sector apuesta por potenciar la industria 4.0, mejorar la trazabilidad y reducir la huella ambiental.

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