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Juana Parada | Gerente de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu)

“No es sostenible tirar el pescado por la borda ni mucho menos destruirlo”

El presidente de Orpagu, Joaquín Cadilla, y la gerente de Orpagu, Juana Parada Marta G. Brea

Sopla las veinticinco velas este verano la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu). Un cuarto de siglo de la principal asociación de este tipo de Europa, que veía la luz para defender los intereses de la pesca de buques palangreros. Ha ido diversificando su actividad desde productora del sector pesquero hasta alcanzar su último hito: entrar en la elaboración y comercialización de productos propios. Una ambición que consolida con la construcción de una planta frigorífica y un centro de I+D+i emplazados en Tui, que se prevé que estén operativos en el último trimestre de 2022.

–Esta nueva planta de Tui es un viejo anhelo de la organización de armadores. ¿Qué ambiciones se esconden tras esta nueva factoría?

–-Nos da la oportunidad de estar presentes en el siguiente eslabón de la cadena. Hasta ahora se acababa la función de la asociación cuando los barcos desembarcaban la captura. Ahora no. Vamos a incidir en la parte de clasificación, almacenaje y distribución pero, sobre todo, en la estandarización de un sistema de calidad que nos permita asegurarnos de que las capturas de nuestra asociación cumplan con los mínimos. Podemos incidir en el precio a su favor.

–¿Qué proyectos tienen en mente?

–Nuestra intención es ampliar la gama de productos semielaborados: la gama de congelados tirando hacia los rebozados y también los platos precocinados listos para microondas.

–La flota de palangre gallega lleva más de un año sufriendo serios problemas con una de las dos especies de tiburón que captura: el marrajo. ¿Cuáles son los principales trabas con este tipo de pesca?

–Aquí hay una no gestión por parte de la administración que está provocando más problemas que los que en realidad hay. Paradójicamente, está provocando que no haya una gestión sostenible. Todo lo contrario. Esto genera que el propio sector se esté autorregulando. La flota no puede traer a tierra producto que está perfectamente para que luego se destine a la destrucción. Esto no debería pasar.

"La flota no puede traer a tierra producto que está perfectamente para que luego se destine a la destrucción"

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–El palangre gallego tomó acciones legales contra el Gobierno por impedir la comercialización del tiburón marrajo capturado. ¿Qué alternativas plantean?

–No es fácil, una vez que entra en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). El cupo comercial que se marque tiene que estar, como mínimo, en paralelo a lo que se puede pescar. No puede ser que en Atlántico Norte se establezca un TAC (

totales admisibles de capturas) que sea bajo y que al mismo tiempo se diga

que se puede comercializar cero. Eso no puede ser. Tendrían que adaptarse a la realidad basándose en el rigor científico.

–¿Harían falta más observadores?

–La flota ya está embarcando observadores, no solo de control, sino de datos científicos. No tienen nada que ocultar mientras capturan día tras día. El pescado viene, es lo que se muestra. Es inevitable. No es sostenible tirar el pescado por la borda ni mucho menos destruirlo. Hay transparencia para mostrar en alta mar todas capturas que hay almacenadas. Pero que ni siquiera nos hayan dejado donarlo como alimento, eso clama al cielo

"No es sostenible tirar el pescado por la borda ni mucho menos destruirlo"

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–La presión de las ONGs ha tenido un papel crucial en el veto a los embarques de marrajo...

–No deja de ser política verde. Estamos en colaboración con los científicos. Esa misma colaboración podría haberla con las ONGs. No la hay porque su intención no es trabajar en pro de la gestión de la pesquería por muy compleja que pueda ser. Es el sector el que pide medidas complejas, como vedas espacio temporales. Hay muchas otras medidas más eficaces y que van al grano. Más eficaces que matar moscas a cañonazos, independientemente de cómo se faene y cuándo se faene. Esas tres patas de las que hablan en la Unión Europea: medioambiental, económica y social... Al final, en estas cuestiones, se olvidan de las dos últimas. Tendrá que haber un equilibrio.

–¿Cómo se podría conseguir?

–Si se aumentan los observadores a bordo, físico y electrónico, para trasladar esos datos. También hay planes de recuperación a largo plazo, como se ha hecho con el atún rojo. En el caso del marrajo, la flota es partidaria de un plan de recuperación, pero no tiene que consistir en que ya no se pesque para que se acabe el problema. No se está haciendo una pesca dirigida a esa especie. Existe y viene. Pero no hubo un aumento de captura de esa especie. Todo lo contrario. No debe destinarse un alimento legal y saludable a la destrucción.

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