Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los atuneros pierden 4.500 toneladas de rabil en el Índico

Un macicero construido por Armón Vigo.

Un macicero construido por Armón Vigo. Javier / JAC

El sector atunero español que faena en aguas del Índico y que nutre a la industria conservera ha recibido un nuevo golpe. La veintena de buques –con tripulación gallega– que faenan en la zona verán reducidas sus posibilidades de pesca de atún de aleta amarilla (el rabil, Thunnus albacares) en más de 4.500 toneladas. La Unión Europea ha aceptado una reducción del máximo de capturas del 21% respecto a las 92.000 toneladas pescadas en el año de referencia, 2014, por lo que la flota de España y Francia tendrá un máximo de 73.146 toneladas el próximo año. La decisión se adoptó en el marco de la Comisión del Atún del Océano Índico (IOTC, en inglés) y, para sorpresa de la flota, no será aplicada en cinco países que representan en torno al 40% de las capturas de esta especie en su conjunto: Omán, India, Indonesia, Madagascar e Irán. Los representantes de estos estados no van a estar sujetos a esta medida al objetar contra su aplicación. Fuentes de la patronal Opagac, que siguió las reuniones de cerca, señalan la existencia de una “crisis de gobernanza importante” en la IOTC. “Esta reducción nos va a hacer daño”, lamentan.

Cinco país objetaron ante la medida y no la aplicarán: Omán, India, Indonesia, Madagascar e Irán

decoration

La reunión de la Comisión se celebró la semana pasada y sobre la mesa estaba como tema estrella la gestión del rabil. Desde Bruselas se informó una vez finalizada la reunión anual que “la UE fue decisiva para alcanzar un acuerdo sobre el atún de aleta amarilla”, reduciendo otro 6% las capturas desde 2014 (del 15% al 21%) y convirtiendo al bloque comunitario en el “principal contribuyente” para reducir la pesca de la especie.

Sin embargo, la UE prácticamente se ha quedado sola, siendo los buques españoles y franceses los que sufrirán ese 21% menos, que supone pasar de un límite de 77.694 a las 73.146 del próximo curso. “Los cinco países que objetaron van a hacer lo que quieran y esto no quita que en el futuro se llegue a reducir el 50%, por ejemplo. Esto es lo preocupante”, añade la patronal.

Junto a ello, la IOTC también aprobó otra polémica medida que afectará al sector atunero, cuyos armadores son principalmente vascos. En aras de la sostenibilidad, las partes contratantes aprobaron reducir el uso de los maciceros que utilizan los atuneros para pescar, barcos auxiliares similares al Haizea Lau, construido en 2016 por Armón Vigo. De esta forma las empresas se ven obligadas a pasar de poder utilizar tres para cada decena de cerqueros a tan solo uno. Esto supondrá que las armadoras tendrán que deshacerse de varias unidades, con la única posibilidad de realizar una venta.

Problema jurídico

La “crisis de gobernanza” de la que habla el sector se extendió también a otras decisiones. Durante el encuentro “se forzó” una votación, según explica Opagac, sobre el uso los FADs, los dispositivos de agregación de peces para facilitar las capturas que están en el punto de mira de las asociaciones conservacionistas. En concreto, la propuesta apuntaba a una nueva limitación de su uso pasando de los 300 por barco a 150, una medida que para la flota “carece de justificación científica”.

La propuesta fue finalmente rechazada en la votación, aunque con poco margen. Esta situación provocó que se dudase de la misma, motivo por el que el resultado fue trasladado a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, cuyo departamento jurídico deberá valorar si fue válido o no. “Es algo que se verá si se aprueba o no, con lo que puede ser otro problema”, apuntan desde Opagac.

Compartir el artículo

stats