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Acuinova muda el sueño acuícola de Sousa: la macroplanta de Mira se pasa al lenguado

Obras de construcción de Acuinova, en Mira. |  // IMPULSO

Obras de construcción de Acuinova, en Mira. | // IMPULSO

El de la macroplanta de rodaballo de Mira (Portugal) fue uno de los proyectos que se coló en las declaraciones del juicio del caso Pescanova, y que sirvió para escenificar, sin ambages, la ruptura total entre el entonces presidente de la multinacional, Manuel Fernández de Sousa, y el que había sido consejero delegado del grupo, el recientemente fallecido Alfonso Paz-Andrade. El primero, con un proyecto mastodóntico bajo el brazo –que trató de construir en el paraje protegido de Cabo Touriñán–, logró convencer a la banca para financiar la construcción de la mayor piscifactoría de rodaballo del mundo en el distrito de Coimbra. No salió bien. La multinacional pesquera enterró al menos 200 millones en una infraestructura que nunca funcionó a pleno rendimiento (la fase 2 quedó inactiva), y de la que Nueva Pescanova se deshizo en 2017. Ahora, en manos del fondo de inversión Oxy Capital, Acuinova empieza a renacer. Pero con un planteamiento muy distinto al de Sousa: aspira a liderar la producción europea de peces planos, pero “poco a poco” y con otra especie protagonista. La compañía prevé alcanzar las 10.000 toneladas de lenguado en 2030, por otras 6.000 de rodaballo.

“Cuando entramos en 2017 nos encontramos una empresa quebrada, con graves problemas de crecimiento, sin criadero y con un único equipo de engorde. Todas las cabezas pensantes estaban fuera de aquí”, apuntó su administrador, Miguel Lucas. Acuinova acaba de poner en marcha, de hecho, un equipo de cría de lenguado, y confía en poder sacar al mercado los primeros ejemplares a finales de 2022. “Nuestro proyecto de expansión en lenguado es modular, iremos aumentando la capacidad productiva poco a poco”, complementó su responsable ejecutiva, Renata Serradeiro. El primer paso será alcanzar las 175 toneladas, hasta llegar a esas 10.000 a finales de la presente década. Pasará de 149 empleados a 450, y triplicará ventas (113 millones) en el mismo periodo.

La compañía contará con el respaldo del Gobierno de António Costa, quien ya validó ayudas por importe de más de ocho millones de euros. “Si en 2015 la producción acuícola fue de 10.000 toneladas, en 2019 alcanzamos las 14.000. Es un aumento significativo, pero queremos más y tenemos buenos indicadores”, ahondó la secretaria de Estado de Pesca, Teresa Coelho, que acudió a la inauguración de los tanques de cría.

Nueva Pescanova –que incluyó el lenguado como especie a desarrollar en acuicultura “a corto-medio plazo” en su anterior plan estratégico, puso la macroplanta en venta a finales de 2015. Además de necesitar una enorme inversión para poner en marcha la fase 2, el mercado estaba saturado de rodaballo. En aquel momento, al menos, solo era capaz de absorber 15.000 toneladas al año: 10.000 de procedencia salvaje y 5.000 de granja. Así que buscar comprador para otras 4.000 toneladas (Mira iba a producir 7.000 anuales, aunque nunca pasó de las 3.000) era un reto mayúsculo para la compañía.

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